CEMENTERIO
DE BARCOS
Echaron no sé
quién y no sé cuándo
El ancla al mar en esta orilla incierta.
Soy un barco inmóvil,
y por tanto tiempo lo he sido
que he perdido
la memoria de rutas y de puertos,
la memoria de que una vez hendía
el horizonte.
Ahora estoy aquí,
quieto,
en un lugar desconocido,
sin otra compañía que otros
barcos
inmóviles también o poco
hundidos
en el agua aceitosa.
Padezco ya la lepra de los
escaramujos,
la nostalgia del mar que era mi patria,
y hasta de lo que apenas conocí,
la tierra.
Se fueron ya los que por
dentro
de mí, movíanse conmigo.
Estoy vacío, soy
un barco muerto
o sólo vivo en esta dura,
pesada ancla que me amarra.
al légamo del fondo todavía.
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