VIEJO LOBO DE MAR
Viejo lobo de mar, de sed
sorda y violenta:
El humo de tu pipa tiene olor a tormenta.
Si relatas tus viajes ya
nadie te hace caso,
porque siempre naufragas en el fondo de
un vaso,
y cada travesía concluye
como empieza:
en espuma de mar o espuma de cerveza.
Viejo lobo de mar: quédate
en tu navío,
y escupe hacia la noche tu rencor y tu
hastío.
La tierra te rechaza, viejo
lobo sediento,
pues ya, como las velas, perteneces al
viento;
y la mujer desnuda que adorna
tu tatuaje
hoy duerme con un hombre que no se va
de viaje.
El amor es un surco que
florece o se cierra,
y tú, al vencer el mar, naufragaste
en la tierra.
No, viejo navegante: quédate
en tu navío,
y llena de humo amargo tu corazón
vacío.,
y esconde, en una risa de
dientes incompletos,
la pesadumbre inmensa de tu vejez sin
nietos.
Vuélvete a tu guarida,
lobo de pelo cano,
Para morir la muerte del que ha vivido
en vano;
¡y córtate
esa mano que no supo sembrar,
porque ya, para siempre, perteneces al
mar!
