PROCLAMA
Gente mezquina y triste,
que al par sabéis de las rebeldías
vergonzantes e incógnitas
y de las renunciaciones cobardes y heroicas,
escuchad la voz de uno que habla por vosotras.
Yo soy el poeta de una casta
que se extingue,
que lanza sus estertores últimos
ahogada por el imperativo de la historia;
de una casta de hombres pequeños,
inconformes y escépticos,
de los cómodos filósofos
de "en la duda, abstente",
que presienten el alba tras la negrura
de la noche,
pero les falta fe para velar hasta el
confín de la noche
(¿No oís el trueno sordo
de la impotencia nuestra?)
Soy uno de los últimos
que dicen trágicamente, "yo",
convencido a la vez de que el santo
y seña de mañana tiene que
ser "nosotros".
Yo soy el que en su día
y en su medio
rompió con fiera alacridad moldes
arcaicos;
al que los hierofantes tropicales ultranuevos,
a la sazón, de sibilino, desdeñosamente
tildaron,
cuando el anarquismo de las imágenes
aún no había cruzado
el charco,
arribando a las playas criollas
por la vía de los ajenos maestros
consagrados.
Soy un hombre genuino de
mi clase y mi medio,
soy el representante auténtico
de una casta que se va, que desaparece
sin remedio.
Llevo hundidas hasta los
tuétanos las raíces milenarias
del pasado,
y clavadas en lo más hondo las
saetas venenosas del ayer,
contra cuya punzadura mortífera,
gallarda e inútilmente me
revuelvo,
y, aunque me cueste un triunfo, sinceramente
lo confieso.
Veo mis taras y enrojezco
hasta la punta del cabello;
y cegado por el resplandor de las hogueras
del pasado,
no vislumbro el camino que me conduzca
a donde se forja lo nuevo.
Palpo la vanidad de todos
los dioses y me signo en la sombra
y a hurtadillas de mí mismo, alzo
los ojos al cielo,
alimentando a la vez la sospecha de que
eso, y nada más, es el cielo.
Y a sabiendas de que 2 y
2 han sido,
son y serán jamás no más
que 4,
me estremecen los ruidos ignotos, de cuando
en cuando.
Y ante el tumulto mayestático
y positivo de las olas del océano,
me seduce la mezquina gota de agua aislada
en el microscopio;
y gritando a ratos en voz alta "¡nosotros!",
repito una y mil veces en voz muy baja
"yo".
Soy de la estirpe de los
hombres puentes;
y justifico la obsesión del ayer,
que me retiene preso,
con la preocupación, pueril y remota,
del pasado mañana, que a nadie
le importa;
soy capaz del absurdo de todos los obscuros
sacrificios,
sin la convicción del profeta,
del apóstol o de sus discípulos.
Quise en mi tiempo romper
unos cuantos eslabones,
y me expresé en mi tiempo con palabras
distintas,
y fui precursor en mi tiempo de lo que
era diferente y contrario de ayer.
Hoy estoy solo, absolutamente solo,
y no soy de mañana ni de ayer.
Pero los de ayer me consideran de mañana
y los de mañana me juzgan un hombre
de ayer.
Mas yo me yergo, altivo y arrogante,
cual pétreo monolito en medio del
desierto,
y sé quién soy, y lo que
soy, he sido y seré,
y lo que se me debe y lo que hice y lo
que todavía puedo hacer.
Y sé que en mi tiempo di golpes
de mandarria para quebrar cadenas,
y que si no pude romperlas fue porque
no podía ser.
Y que si otros vinieron detrás
y las rompieron,
algo menos duras las encontraron por los
golpes con que no las pude romper.
Yo he cantado las congojas
del hombre que no puede ser de mañana
y no quiere seguir siendo de ayer:
angustias que a nadie interesan, mas que
experimentan
cuantos, como yo, no son de mañana
ni de ayer,
y que están retratados en mis cantos,
con sus debilidades, sus dudas, sus anhelos
y los frenos que no saben o no se atreven
a romper.
Y si no gusto a los bardos
de ayer y de mañana.
¡qué le vamos a hacer!
Es doloroso despreciar a
quien se ama,
y desgarrador confesar lo que uno es
cuando otra cosa muy diferente, muy diferente
quisiéramos ser.
Y es ridículo hablar de sí
mismo cuando a nadie le importa.
La justificación es que yo hablo
a nombre de una casta a punto de perecer.
Por eso me dirijo a la gente mezquina
y triste,
de las rebeldías vergonzantes y
tímidas,
de quien soy el poeta, el cantor por excelencia
¡Oh, casta que se extingue, que
naufraga
en la devastadora tormenta
que se produce al choque del ayer con
el mañana!