¡ADELANTE!
Era joven y fuerte. Y yo
sé que tenía
La obsesión de una estrella que
fulgía
En la sombra de un cielo horripilante.
Dicen que estaba loco, porque sólo
sabía
Mirarla y exclamar: ¡Adelante
!
¡Adelante
!
En la mazmorra fúnebre
donde fue sepultado
En una noche horrenda, y allí martirizado
Por la guardia feroz y repugnante,
Se levantó del suelo ensangrentado
Para exclamar tan solo: ¡Adelante
!
¡Adelante
!
Aunque nada en las sombras
se despierte
Sobre la llama inerte,
Siempre se escuchará su clamor
delirante
Sobre los propios hierros de la muerte;
¡Adelante
! ¡Adelante
!
Julio de 1953.
|