APUNTE
EN LA SOMBRA
Estoy detenido
ante la raya del amor oscuro.
¿Quién va a librarme de
la acechanza del mar,
de las voces que recuerdan
lo indeseable?
El miedo de la tiniebla
está en las olas
que acercan y alejan
las manos de los atormentados.
En la casa duermen,
basta una puerta o el crujir de un mueble
para que vuelvan a sus días.
los ahogados,
los que cambiaron el aire
por las madréporas,
los que no tienen más jardín
que los barcos lejanos
llaman en el terral,
con ellos los instintos.
Voy a desnudarme,
pero el amor oscuro está ahí,
imponiendo su paladar de muerte.
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