EL
NIÑO
Yo no busco el palacio
lujoso,
los altares de oro:
yo
busco
el hogar humildísimo
y en él a un niño.
En ese niño está
mi dios mortal,
pidiéndome:
ayúdame,
¿no ves que soy
un niño?
Sea un dios o sea un dragón
futuro:
¡es un niño que me mira!
Ven a mi pecho, hijo,
mis brazos necesitan abrirse,
aunque abracen quimeras.
Junio 4/79
|