Pórtico


A la orilla del mar, bajo la fronda de una uva caleta, la pareja de enamorados desanda la lectura de un libro de versos. La playa está desierta y el sol comienza a amanecer detrás del agua, reventando en infinitos caminos de luz. Dentro de unas horas la arena se llenará de pasos y retumbarán los gritos de los niños despiertos ante el asombro de las olas. Sin embargo, todavía los enamorados podrán disfrutar del instante perfecto de la soledad para revivir en sus voces los poemas unidos en un volumen que puede parecer recién amanecido o infinito en su anhelo de antologar poemas de amor.

 

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