Carlos Alberto Boissier
(1877-1897)

Resurrección

Si llegas hasta el fondo de mi alma
verás, entre las sombras y el misterio,
bañado por los rayos de la luna,
un vasto y silencioso cementerio.

En él duermen mis dulces ilusiones
impregnadas de amor y de terneza,
y en tomo a los sepulcros, impasible
vela un negro fantasma: la Tristeza.

Los sauces melancólicos sollozan
cuando en sus hojas se detiene el viento
y ráfagas más frías que la nieve
lanzan entre las tumbas su lamento.

Acércate, no temas. ¿A tu oído,
no llega una canción tranquila y suave,
dulce como el sonido de una flauta?
Óyela bien; es la canción de un ave.

Posada está en un sauce, en donde anida,
meciéndose en las ramas indolente,
y a la luz de la luna melancólica
su melodía exhala en el ambiente.

Al escuchar los trinos de su canto
las ilusiones, renaciendo, el vuelo
tienden por el espacio de la dicha
hasta perderse en el azul del cielo.

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