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Enrique
Loynaz
(La Habana, 1904-id., 1966)
Entre
los lirios
Entre
los lirios, no podría
decir cuál es el cuerpo de mi amada.
Cuando baja a bañarse sola
por la mañana,
y hace un aire claro,
y está llena de lirios el agua,
nadie puede decir
cuál es el cuerpo de mi amada.
Su cabello parece blanquear vagamente,
son más blancas sus manos blancas,
¡como lirios manchados de vino, son más blancos!,
y hasta su roja boca luce blanca.
Son blancos sus ojos
como sus pestañas.
Sus pies suaves como la leche, se derriten
poco a poco en el agua,
desaparecen sus hombros y luego sus senos,
sus brazos se alargan, y se ablandan
extrañamente, como
si fueran dos cintas de plata;
y su piel parece hecha entonces de un agua de lirios,
de un brillo de agua.
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