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Fayad
Jamís
(México,1930-La Habana, 1988)
Carne
de tu nombre
Cuando
en la desoída boca de mi alma te deshaces,
oh tú, animal de cuerpo cristalino, tímida diosa;
cuando mis manos palpan las huellas de tu fuga,
¿qué piedra no se rompe, qué iluminado árbol
pierde sus raíces, su música?
Mi
frente se tiñe de ardor, los brazos estremecidos
levantan tierra y hojas oscuras, el hondo y puro instante
se cierra más aún, caracol doloroso para mí
voz deshabitada.
Oh
sustancia tan niña en la luz triste,
presurosa respiración de alas y fuego blanco.
Llorará
el verano, y sus fantasmas húmedos
poblarán nuestra calma;
los pasos del crepúsculo nuevo gemirán en tus pies,
en mis pies, en todas las preguntas,
como persecusiones de fiebre, como aullidos
de
numerosas bestezuelas sedientas.
Oh
fugitiva espalda, ¿cómo serás entonces?
¿cómo abrirá el espejo su fondo ante tu piel
ruborizada?
Caerán tus senos en la ebriedad, en el dolor,
antigua prisionera de mi hálito, en la sombra,
mientras mis labios alzan y muerden
tu
nombre de misteriosa carne delicada.
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