Félix M. Tanco y Bosmeniel
(Santafé de Bogotá, Colombia, 1797-Long Island, EE.UU., 1971)

El Himeneo

A Lesbia

Pasó del corazón la cruel tormenta
que el ciego dios festivo o iracundo
en nuestros pechos suscitó violenta.
Pasó el amor, y en ellos solamente
quedó el afecto puro, sosegado
de la amistad, que en perdurable agrado
los mueve suavemente. Pasó, Lesbia querida: ¡ay! ¿lo recuerdas?
Cual un ensueño fugitivo fueron,
y dejaron de ser, las bien gustadas
gratas delicias de las almas nuestras,
en amoroso fuego regaladas.
Artero amor, la llama irresistible
Puso en tus ojos que debió en mi pecho
prender osada y encantar mi mente:
hizo en mi labio poderoso el ruego
por el que tú halagada te rindieses
al tierno afecto mío,
tu esquividad depuesta y tu desvío.
Todo fue agitación. Nuestra existencia
Pareció un instante de delicia,
si el placer recreaba
al corazón que amaba,
o insoportable carga maldecía
la lengua mal segura,

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