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José Agustín Quintero
(La Habana, 1829-Estados Unidos, 1885)
A Miss Lydia Robbins
Ayer huí de mi país querido
Y al suspender el ancla el marinero,
Se despertó mi corazón dormido
Con el grito de leva lastimero.
La onda amarga rompió veloz la quilla
Y en la línea miré del horizonte
Que se nublaba mi natal orilla
Y la empinada cumbre de su monte.
Entonces la opresión me perseguía
De mis playas volaba a tu ribera,
Y orgullosa y feliz me protegía
De Washington y Jackson la bandera.
Con sublime emoción, con pena grave,
Alta la frente y encendido el seno,
Iba yo junto al mástil de mi nave
Saludando el Atlántico sereno!
Hoy heme aquí, ¡por fin! Despedazados
Mis miembros por el hierro y las cadenas,
Pálido, con los pies ensangrentados,
De libertad hollando las arenas.
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