José Agustín Quintero
(La Habana, 1829-Estados Unidos, 1885)

A Miss Lydia Robbins
(continuación)

¡Oh quiera Dios que con el rifle al hombro
Pronto salude el sol del campamento
Y al verdugo español infunda asombro
La azul bandera desplegada al viento!

Si entonces una bala envilecida
Viene cual rayo y la existencia pierdo,
Solo por la ancha boca de la herida
Podrá escaparse, ¡oh Lydia! tu recuerdo.

 

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