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José
Manuel Poveda
(Santiago de cuba, 1888-Manzanillo, 1926)
La última amada
No la miro sino como una amante
la postrera y la más sabia sin duda;
la imagino magnífica y distante
y pálida y desnuda.
La busca mi pasión con tales ansias
que sé que hará mi vida suya al cabo,
y sueño en burlar todas las distancias
para hacerme su esclavo.
Con tal ansia la sueña el alma mía,
y voy tan obstinado tras su huella,
que su amor hacia mí será algún día
como el mío hacia ella.
Y a la postre los dos nos gozaremos
en espasmos que tengan la ultrahumana
pasión con que sangrando acoplaremos
el Ayer y el Mañana.
Después yo he de rendirme en un
letargo
Vivo y denso tal como un mar sin fondo,
Que habrá de ser de todos el más largo,
De todos el más hondo.
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