Juan Clemente Zenea
(Bayamo, 1832-La Habana, 1871)

Fidelia

¡Bien me acuerdo! ¡Hace diez años
y era una tarde serena!
¡Yo era joven y entusiasta,
pura, hermosa y virgen ella!
Estábamos en un bosque
sentados sobre una piedra,
mirando a orillas de un río
cómo temblaban las hierbas.
¡Yo no soy el que era antes,
corazón en primavera,
llama que sube a los cielos,
alma sin culpas ni penas!
¡Tú tampoco eres la misma,
no eres ya la que tú eras;
los destinos han cambiado,
yo estoy triste y tu estás muerta!
La hablé al oído en secreto,
y ella inclinó la cabeza;
rompió a Ilorar como un niño,
y yo amé por vez primera.

Nos juramos fe constante,
dulce gozo y paz eterna,
y llevar al otro mundo
un amor y una creencia.
Tomamos ¡ay! por testigos
de esta entrevista suprema,

1/4

Imprimir
www.cubaliteraria.com