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Octavio Smith
(La Habana, 1921-id., 1985)
La extraña oración
et laisse-moi périr,
mes levres
aux tiennes.
HANS CASTORP
"El cuerpo es bello y una misma cosa
con el amor y con la muerte", decía
el joven faústico de rodillas
en el lucífero sanatorio entre la nieve.
La que sentada acoge inmensamente
con ironía honda y suave enigma
¿piensa en verdad que el cuerpo sea
uno con el amor y con la muerte?
Él es, cierto, la flecha erguida,
cazadora, digamos, de absoluto,
pero también Arteria Femoralis,
la gracia orgánica en el fondo
de la blancura cuya suave
textura no es de estatua
sino de tiernos poros vulnerables
-y he aquí al amor enamorado
de las mismas glorias que la muerte-.
El joven faústico discurre,
pálido, sobre gloriosos claroscuros.
La acogedora calla inmensamente,
tal como el absoluto que flechar.
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