|

Rafael María de Mendive
(La Habana, 1821-Id., 1886)
La indiferente
¿Dónde la flor de tu esperanza
es ida,
Pálida virgen que enlutada lloras;
¿Dónde la hermosa luz de las auroras
Que alumbraron la senda de tu vida?
¿Por qué a la nave del silencio
asida,
Ni amor te inflama, ni consuelo imploras,
Y en las sombras del tiempo aterradoras,
La imagen ves de tu ilusión perdida?
Si aún tienes corazón, espera,
y lucha
Por derrocar el tenebroso imperio
De la duda que oprime tu existencia:
Mas si no late por tu mal, escucha:
-A gemir en perpetuo cautiverio,
Te condena tu propia indiferencia.
|