Raúl Hernández Novás
(Ciudad de La Habana, 1948-1992)

Debes de ser una blanca llanura tendida

Debes de ser una blanca llanura tendida,
un mar de semblante acogedor, una tienda suave.
Llegar a tus miembros dulces, hundirme en lo blanco
como un ave que vuela contra un crepúsculo insondable,
dar en lo blanco como un durmiente
al pie de femenina geografía, entre rayos de belleza y nubes
que naciendo en los pensamientos de una frente van a
llorar a los pies de la tierra
Serás un mar de tibia leche; una estatua de vetas oscuras.
En tus ojos lo verde se aísla haciéndome subir hasta la luz
Pero en la noche blanca de tu cuerpo descendería a besar
lo blanco y lo sombrío,
entre niño y fiera, en un susurro de vino por tu sexo.
Serás una embriaguez de oro, descendiendo
el astro de tu pelo como una tarde o un río,
las aguas de tu pelo, agua con sol, mansa entre lomas
redondas.
un murmullo blanco apenas entre la noche.
Tu cuerpo me cubra como sabana humedecida
por años de rocío. En la noche, sueño
que serás una mariposa virgen
rozando apenas una flor blanca, confundiéndose
flor y mariposa, mariposa y mariposa, una de tierra,
otra de aire. Un desplegarse de nación en las banderas

 

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