Regino Pedroso
(Matanzas, 1896-id.,1983)

La ruta de Bagdad

I

Fue bajo el esplendor de una mañana
de sedas y de pálidos destellos;
cruzaba bajo el sol la caravana
al lento cabecear de los camellos.

Una dulce pereza musulmana
nos envolvía en su quietud, y bellos
los dedos de tu mano sultana
mesaban la pelambre de sus cuellos.

Sobre la ruta de Bagdad fue un día...
El amor en tus ojos florecía
sus fiebres locas, y a tus pies, vencido,
esclavo en tus pupilas fascinantes,
mis labios imploraron suplicantes
un amor sin la muerte ni el olvido.

II

Un amor sin la muerte ni el olvido...!
Y en tus pupilas, mi implorar en vano,
como en un mar de luz desconocido,
naufragaba en las ondas de lo arcano.

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