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Regino Pedroso
(Matanzas, 1896-id.,1983)
La ruta
de Bagdad
(continuación)
Los ópalos, cayendo con tu traje
de tu cuello, ante el Baal de tu martirio,
llamearon fuego de ritual salvaje
sobre tu blanca desnudez de lirio.
Fue así más fuerte que el
amor el fuego
sagrado de tu fe; inútil ruego
fue el correr de mis lágrimas tranquilas.
Enmudecía tu reír sonoro...
Y una visión de púrpura y de oro
moría sobre el mar de tus pupilas.
VI
Princesa de Bassora; deslumbrantes
tus collares, tus cofres y diademas,
cantaron como en bíblicos poemas
litúrgicos amores lujuriantes.
Como Belkiss, tus manos centelleantes
de sortijas fantásticas y gemas,
fueron sabias, amantes y supremas,
al amor y a tus blancos elefantes.
Sobre la ruta de Bagdad sus cuellos
hoy alargan, dolientes, tus camellos.
¡Nunca sus ojos tornarán a verte!
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