Soleida Ríos
(Santiago de Cuba, 1950)

Que el frío no venga a entorpecer

Yo no conozco su signo del zodiaco
su día feliz, su mes.
No sé si es agua sola
o tierra
lo que beso furiosamente ahora.


Pero este hombre me obliga a recordar
que el tiempo pasa
que yo tengo la piel tan vulnerable.
Y echa conmigo apuradita hierba y tierna
para que el fuego, esta pequeña hoguera
cumpla su elíptica y suba y se desgrane.

Baste para este instante el piso tibio
bajo los vuelos del vestido
baste la espuela nueva
este brevísimo bolsillo
mi zapato de recorrerte a tientas.

Deja que caiga nuestro ruido
sobre las baldosas
Y decida su curso libremente
pero que el frío no venga a entorpecer

 

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