Aunque pocos lo imaginen al ver la dulzura de su voz y su aspecto de señora venerable, en más de un sentido Celima Bernal García ha tenido una agitada vida que, poco a poco, deja salir a la luz en los personajes de sus libros.
La firma que desde años –y sin cobrar por ello un centavo- casi a diario aparece en el periódico Granma previniendo de los más impensables gazapos, es una autora que tiene un pasado digno de contarse.
Por los años cuarenta hizo una parodia de "What is a boy?", escrito publicado en Saturday Evening Post. "¿Qué es un alumno?", y salió en el único número de una revista de los estudiantes normalistas, que había comenzado con mucho entusiasmo.
Trabajó en el periodismo insurreccional. Firmaba sus artículos y versos con un nombre de guerra: Lina Patricia, que después diera a su hija. Con el seudónimo de Celia María y el anagrama Camile Lebrán Ragaci colaboró en Trabajadores y el DDT en Juventud Rebelde. Las revistas mexicanas La crónica, El centavo y Santería, así como la cubana En julio como en enero, dieron a la luz escritos de su autoría.
Se graduó de maestra en la Escuela Normal de Pinar del Río, estudió tres cursos de verano en la Universidad de Alabama, en Estados Unidos, y es graduada en Español y Literatura, del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona de La Habana. Comenzó bachillerato, Pedagogía, piano, francés, italiano; pero por una u otra razón lo dejó todo a medias.
Celima Ttmbién integró el grupo de redacción de textos escolares y orientaciones metodológicas del MINED. Antes había escrito unidades que sirvieron para la Facultad Obrero-campesina.
Entre historias e historias que su fecunda mente hilvana, ocupa unos minutos, dos veces por semana, en el programa Haciendo Radio de Radio Rebelde.
Para adultos tiene publicado Tiempo de Nostalgia, Lugus Publications, Toronto, Canadá, Desde la otra orilla –la otra orilla es África–, fue Premio Pinos Nuevos y contiene leyendas basadas en investigaciones que realizó al efecto y se reeditó en la Editorial José Martí.
Él cuida de mí, relato autobiográfico contra el racismo y la guerra, a favor de la amistad entre los seres humanos, de la comprensión y que recoge experiencias vividas por ella en Alabama durante los veranos del 53 al 55, ganó los premios Abril y La Rosa Blanca.
Su relato El espejo diferente aparece en la antología ¡Mucho cuento! de la UNEAC y acaban de salir a la luz el minilibro policial. El caso del heredero secuestrado por Gente Nueva y el cuento Los pollitos majaderos, por Ediciones Simar.
Entre las anécdotas de su vida, cabe relatar que nacida en Pinar del Río el 5 de octubre de 1935, misteriosamente fue inscrita por su padre un 22 del mismo mes, por lo cual es una de esas escasas personas que tienen dos cumpleaños y que, según ella, enferman de un nostálgico y evocador pinareñismo tremens.
Durante años, investigó etnología, porque según ella “resulta muy interesante conocer algo tan nuestro que para muchos es totalmente esotérico” y escribió tres libros sobre el tema.
Como inveterada fanática del idioma que es, hace lo posible por profundizar en el estudio de la lengua española; aunque modestamente dice: “temo fracasar en el intento: nada más difícil que pretender sujetar a un animal tan inestable como el idioma.
Concluimos nuestra sección con el comentario que la colega, periodista y escritora Magali Sánchez ha escrito sobre uno de los libros más recientes de Celima Bernal.
UN NUEVO LIBRO DE CELIMA BERNAL
Magaly Sánchez Ochoa
Con Claudia Elena y sus amigos, título orientado en primera instancia al disfrute de adolescentes, Celima Bernal García pone al alcance de todos una obra que será de grata recordación para aquellos que hagan la lectura de los 21 relatos que la conforman, protagonizados por una agradable familia cuyos principales miembros son abuelo Frank, abuela Fe, la niña Claudia Elena, su mamá la joven señora Ónix y otros familiares que completan este cuadro. No dejaremos de mencionar a una amiga entrañable de la familia, Celia María, la señora que con su bolígrafo mágico escribe versos acerca de los acontecimientos que ocurren en este cubanísimo hogar y los regala a los protagonistas con gesto fraterno.
Las narraciones de este último libro publicado de la prolífica autora pinareña se caracterizan por su excelente lenguaje, por el tono exacto, bien medido, que sostiene historias plenas de cordial simpatía entre los personajes, delicado humorismo, sabio manejo de lo que quiere enseñarse prescindiendo de cualquier entrometimiento didáctico, pues no carece la aparente sencillez de las anécdotas de profundos planteamientos de interés humano, como el tranquilo devenir que pueden alcanzar los grandes azares de la vida que no siempre tienen resultados traumáticos si sabemos conducir los hechos con inteligencia y verdad.
Debo declarar que pocas veces he leído un texto en donde haya podido encontrar mayor fidelidad y simpatía con los animales que suelen poblar el cercano universo hogareño: Las queridas mascotas, los animales de múltiples servicios y decenas que viven libres, sin faltar siquiera los de peluche. Ya desde la dedicatoria, que constituye una de las páginas de mayor belleza de este libro por su sabor tagoriano, quedamos advertidos de esta hermandad con los vecinos del reino animal. La autora ha dedicado este título, ni más ni menos que a su perrita, con palabras tan perfectas y plenas de amor como estas: “Assaí: Estas cosas son para ti, porque cuando lloro, tus ojos me miran con pena. Ladeas la cabeza, emites unos sonidos lejanamente parecidos a los sollozos, y te vas a un rincón”.
Después, dentro de cada relato, como ya expresamos, aparecerán peces de todo tipo, perros, gatos, chivos, jicoteas, algún que otro animal exótico y muchos más. Con las anécdotas protagonizadas por ellos se construye la mayoría de los cuentos y de la comprensión de sus lecturas surgimos mas ennoblecidos.
Celima Bernal García tejió la urdimbre de estas historias con su magisterio de buena narradora empinada por su oficio primero de profesora de Literatura y Español y de estudiosa incansable de nuestro idioma. Bajo su responsabilidad está la sección titulada “Del lenguaje” que día a día nos revela secretos de lengua española desde el periódico Granma, y en igual sentido dos veces a la semana en un espacio en el programa Haciendo Radio de Radio Rebelde.
Es autora de once libros, tres de ellos del género testimonio y varios de literatura infantil. Su libro Desde la otra orilla fue premiado en el certamen “Pinos Nuevos” y publicado por la Editorial Gente Nueva, en una de sus leyendas se basó Eduardo Blanco, coreógrafo del Ballet Nacional de Cuba para su pas de deux Obirí. Con su excelente libro El cuida de mí obtuvo el Premio La Rosa Blanca y el Premio Abril 2001 en la categoría juvenil, la publicación de este texto por la Editora Abril puso en circulación lo que podemos calificar como una verdadera joyita literaria. Ahora, esta misma editora vuelve a dar la posibilidad a múltiples lectores de entrar en contacto con otra entrega de alta calidad de esta autora que resultó merecedora de una gratificante Mención en el Premio Abril 2003 y lo hace con una esmerada edición que corrió a cargo de Rafaela Valerino Romero, entre otros aportes del equipo de realización. Estamos, pues, en condiciones de disfrutar de Claudia Elena y sus amigos un excelente libro escrito y realizado con verdadero esmero.