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Vamos a sumergirnos al arrecife de coral
Rogelio M. Díaz Moreno, 07 de abril de 2006
El destacado ecólogo cubano  Alfonso Silva Lee ha escrito un excelente texto de divulgación científica. El tema coincide con el tratado en ocasiones anteriores por el mismo autor, en títulos como Los peces, El acuario marino y Animales de mi país; el público principal al que se dirige lo constituyen, aunque no exclusivamente, los niños y las niñas.


El más reciente propósito fructificó con el título de Arrecife de Coral, de la colección Biblioteca Juvenil, perteneciente a la Editorial Gente Nueva. Es un libro de pequeño tamaño, como su potencial lector, e invitará a éste a sumergirse en un viaje imaginario en las costas de nuestro preciado archipiélago.


El autor se convierte entonces en experimentado guía y cordial compañero. Los viajeros se prepararán para disfrutar al máximo de las vivencias de un viaje que emprenderán sin prisas, sostenidos y disfrutando de las aguas del océano. Paulatinamente, se sumergirán al encuentro de las maravillas descritas y representadas en cada página del texto de Silva Lee.


Sin necesidad de sacar la cabeza del piélago imaginario, el afortunado acompañante va recibiendo la información que abunda sobre lo que va observando. En el campo de algas conocido como ceibadal, que marca el umbral del mundo en el que está penetrando, se topa con la presencia de los peces perro y los caballerotes. Para todos los que carecemos de la experiencia de alejarnos más de unos pocos metros de la costa cuando vamos a la playa, se prosigue la descripción, agradable y detallada, de los paisajes sumergidos un poco más allá, así como de sus silenciosos habitantes.


Las densas poblaciones de peces; la arquitectura de los arrecifes de coral y su constitución de millones de pólipos agrupados en colonias; los colores y las desacostumbradas formas se van haciendo un poco más conocidas a medida que profundizamos en las páginas de Arrecife… En esta excursión ficticia el lector se deleita verdaderamente con las descripciones de Silva Lee, acompañadas sabiamente de bellas fotografías del Archivo del Acuario Nacional e ilustraciones de Manuel del Toro, todo ello a color. Como todo un experto narrador, el autor crea una progresión dramática en la exposición del imaginario paseo haciendo sucederse las distintas clases de animales acuáticos, más pequeños, más grandes, más tímidos y más voraces; con escamas o con carapacho de quelonio o de molusco; las agraciadas  pero venenosas anémonas; e intercalando entre los seres amenazadores, las curiosas y simpáticas criaturas que en ocasiones les acompañan en una convivencia mutuamente beneficiosa.


Al llegar al final del libro no es posible olvidar la sensación de tener el cabello húmedo, tal como al salir del verdadero mar. La incitación para repetir la experiencia en un libro similar a éste o, preferiblemente, en nuestro hermoso litoral, queda garantizada.