“El deseo de comprender las relaciones oscuras, y la soledad de las personas oscuras en la casa oscura, y el deseo de comprender las relaciones de la forma y el contenido, llevan ahora a Oscuro a sumergirse dos veces en el río, a mirar dentro del fuego, a despertarse y a hacer escultura con el tiempo.” Así comienza el relato inédito “Diálogos y deseos del escultor Oscuro”, donde las palabras de Oscuro, “artista diurno”, y de Heurisco, “estudiante de la noche”, van trazando argumentos sobre la intimidad, las relaciones personales, la percepción estética, la comprensión y la memoria.
Algo extraño se va a levantar alrededor de estos no menos extraños y sugerentes personajes construidos, o imaginados, sobre la nocturnidad, la sombra, la luz, el fuego, y cuya creación se debe a Manuel Vidal, a quien Unión le rinde homenaje póstumo con la publicación de este y otros ocho relatos que, junto con una selección de poemas —escritos entre 1970 y 1974—, permanecían inéditos hasta ahora.
Al mismo tiempo que Unión —a modo de homenaje— acerca al lector la obra literaria del también pintor, dibujante y diseñador fallecido en 2004, también recoge sendos textos de dos críticos de arte que lo conocieron y estuvieron ligados a él de varias maneras: se trata de “Con Manolo en la distancia” y “Evocación de Manuel Vidal”, escritos por Antonio Eligio Tonel y David Mateo, cuyas palabras lo recuerdan no sólo desde el lado pictórico, sino también desde lo personal, rescatando de la memoria, además de las impresiones suyas y las que causaba Vidal, las conversaciones y los diálogos que ambos compartieron con él en su casa de El Vedado.
Junto a este espacio “evocador”, el número reúne en sus páginas tres ensayos que propondrán lecturas sobre la “diáspora” cubana, la obra teatral de Abilio Estévez y Coroliano, de Shakespeare. Me refiero a “Últimas imágenes de exilios y diásporas: miradas insulares desde algunas obras narrativas cubanas”, de Odette Casamayor; “Abilio Estévez: del sueño del mago al delirio del poeta”, de Amado del Pino; y “Shakespeare, excluido (mas sin embargo)”, de Yania Suárez.
En el primero, su autora ofrece reflexiones y análisis sobre el tema de la “diáspora” y el exilio (de) cubanos vistos desde el prisma literario de autores que no “viven” ni esa “diáspora” ni ese exilio transfroterizo. Odette Casamayor trabaja sus juicios a partir de las novelas Tuyo es el reino y Los palacios distantes, de Abilio Estévez; Maldita danza, de Alexis Días Pimienta; La novela de mi vida, de Leonardo Padura; dos cuentos de Marilyn Bobes, y los libros Trilogía sucia de La Habana y Animal tropical, de Pedro Juan Gutiérrez.
El ensayo de Amado del Pino aborda el Abilio Estévez como escritor de teatro, como hombre de la escena teatral cubana. De este modo, va pasando revista a piezas suyas como La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea, Un sueño feliz, Perla Marina, el monólogo Santa Cecilia, El enano en la botella, La noche —Premio Tirso de Molina—. Del Pino opera, revela en el teatro de Estévez no sólo las relaciones poesía-poetas-literatura dramática-teatro que hay en él, sino también otros aspectos o valores o estrategias de su literatura dramática: el cosmos cubano en sus obras, los afanes poéticos, la intertextualidad y la voluntad trascendente de muchas piezas suyas. Es un ensayo en el que su autor no se reduce a la obra de Estévez, sino que la conecta con otras piezas y con otros autores del teatro cubano (Estorino, Alberto Pedro o Reinaldo Montero, por citar sólo tres). Es, de alguna manera, un enjundioso ensayo que podrá aportar lecturas críticas de esta zona de la escritura del autor de Tuyo es el reino.
Finalmente, el último de estos tres ensayos abre un espacio de reflexión sobre uno de los cánones literarios de la cultura europea: Shakespeare. Yania Suárez no sólo deja a un lado, simbólicamente, los “clásicos” del bardo de Teatro El Globo y dedica sus páginas a revelar claves y lecturas importantes en la última pieza que escribiera Shakespeare: Coroliano, sino que también propone algunas explicaciones sobre las razones por las cuales esta obra —cuyo personaje principal, el “héroe Coroliano”, alcanza tintes de “enemigo del pueblo” y dictador... aunque aquí hay algo más que esos lugares comunes, (nos) dice Yania...— ha sido casi olvidada, mal-tratada y, en el mejor de los casos, re-versionada (por no decir tergiversada) para las tablas contemporáneas de Occidente.
Y a la par de estas páginas crítico-literarias, reverberan en otros espacios de esta Unión textos de los narradores Raúl Flores y Ahmel Echevarría y la poeta Aiza López Rodríguez. Asimismo, aparece el artículo de Gerardo Fernández García sobre Los otros, de Alejandro Amenábar, y una reseña de Waldo Pérez Cino acerca de Muerte de nadie, la más reciente novela de Arturo Arango.
Los “Textos y pre-textos” de esta entrega, a cargo de Enrique Saínz, incluyen, ya en las últimas páginas de la revista, las reseñas de: Al despertar los alisios, de Mauricio Fernández, publicado por Letras Cubanas; Órbita de Eugenio Florit, editado por Bertha Hernández y Jesús David Curbelo, con selección, prólogo, cronología y bibliografía a cargo de Virgilio López Lemus, y publicado por Ediciones UNIÓN; y Un dibujo del mundo: extranjeros en Orígenes, de Adriana Kanzepolsky, publicado por la argentina Beatriz Viterbo Editora.
*Unión. Revista de Literatura y Arte, Nueva Época, Año XV, no. 55-56, julio-diciembre de 2004. Director: Enrique Saínz. Redacción: Calle 17 No. 354, El Vedado, La Habana, Cuba, CP 10400. Telf.: (537) 832 4571-73 y 55 3113. Fax: 333158. Correo electrónico: union@uneac.co.cu. ISSN 00041-6770