Apariencias |
  en  
Hoy es sábado, 7 de diciembre de 2019; 2:39 AM | Actualizado: 06 de diciembre de 2019
Página
De una visita y una antología
Caridad Atencio , 17 de abril de 2006

En una visita a Nashville, Estados Unidos, un amigo africano me llevó a una curiosa tienda, donde todo lo que se vendía tenía que ver con la raza negra, desde los consabidos atuendos africanos, hasta pinturas y postales de felicitación para diversas fechas con rostros negros en las portadas. Si lo que te gustaba era un desnudo femenino, los hallabas de esculturales negras o mulatas; si la literatura, la encontrabas, pero solo la escrita por negros, y así con todo. Las llamadas tiendas de afirmación racial dejaron atónita a quien provenía de un país y una cultura mestizos por naturaleza, donde el racismo se cobija en intersticios más sutiles. Esto recordaba mientras leía la antología Identidades. Poesía negra de América, con prólogo, introducción y notas de la escritora e investigadora mexicana Mónica Mansour, publicada por la Editorial Arte y Literatura.

El lector medio y el lector erudito tienen aquí una buena oportunidad para el conocimiento, el disfrute y la asimilación polémica de un tema asumido desde una concepción ecuménica y una visión crítica. El libro cuenta con cuatro divisiones correspondientes a autores de lengua española, autores de lengua portuguesa, autores de lengua francesa y autores de lengua inglesa, y cada una recoge a los poetas por países de procedencia. Los poemas que no corresponden al idioma español se publican en forma bilingüe, utilizando versiones de muy diversos traductores e incluso de la misma antologadora. Identidades… no se limita a recoger los creadores de los llamados movimientos negristas, que florecieron en el continente americano entre las décadas de 1920 y 1940 del pasado siglo XX, sino a todos los poetas americanos, en su mayoría relevantes, que se hayan referido al negro. Esto explica la cuestionable presencia de autores que trataron el tema por causas vinculadas de cierta forma a él, pero que no lo consideraban como motivo de¬terminante en sus poéticas.

En su estudio introductorio, la escritora mexicana nos da muestras de que asume el problema de una ma¬nera menos epidérmica, y que a sus tesis las acompañan una concientización, un venir de la raíz hacia todas partes: «después de los grandes movimientos de revaloración de la cultura negra en América, durante la tercera y la cuarta década del siglo XX, en algunos países hay poetas negros de gran calidad que no se refieren en su obra al tema de la conciencia y la reivindicación racial». Partiendo de este inevitable enfoque ecuménico y multicultural hacia el que se inclinan la mayor parte de las artes en la actualidad, que contienen de modo especial a la poesía y el ensayo, Mansour ubica históricamente el tema y nos confiesa sus presupuestos y objetivos: «Esta antología —desde luego selectiva y no exhaustiva— reúne a los principales poetas que presentan en su obra una preocupación directa por reivindicar y revalidar el elemento negro».

Aunque en el ensayo de Mónica no faltan acercamientos y valoraciones de carácter literario, el centro irradiador de su tesis es sociológico.

En resumen es una antología polémica, no solo por los juicios de su autora, sino por la naturaleza del te¬ma mismo. Uno de sus mayores atractivos consiste en presentar al lector cubano, y en algunos casos, para ser sinceros, al escritor de estas tierras, a poetas de reciedumbre, como es el caso entre los norteamericanos de Gwendolyn Brooks (1917-2000), ganadora del premio Pulitzer, o Maya Angelou (1928). Recuerdo de mi visita a Estados Unidos que cuando pregunté por importantes poetas contemporáneas me mencionaron a Maya Angelou y a Nikki Giovanni (1943), también presente en esta antología, para suplir la ausencia de libros de otra grande que era perseguida por mi: Gwendolyn Brooks, una de los poetas más importantes de la contemporaneidad en Norteamérica.

No se duda de la importante presencia de poetas contemporáneos relevantes del continente latinoamericano en la antología, pero para nosotros muchos son desconocidos, o solo conocidos de oídas. Sin embargo, los poetas norteamericanos in¬cluidos encuentran ecos en los oídos de nuestros escritores. Un problema económico en el fondo, como nos lo hace ver con acierto Mónica Mansour en su estudio: ellos pertenecen a una gran potencia, y eso ha influido en su divulgación. Más allá de razones de dinero o de gusto —toda antología fundamenta una empatía, inclinación y juicios de su autor— celebro esta y la oportunidad que brinda Arte y Literatura al lector cubano.

Tomado de El Tintero