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Día Internacional del Libro Infantil-Juvenil, festejo del 2001 cumpleaños de Hans Christian Andersen
Enrique Pérez Díaz , 14 de abril de 2006

Con nuevo nombre, reaparece nuestra antigua sección Perfiles dedicada a promover la literatura para niños adolescentes y jóvenes. Como siempre, abierta a las críticas, comentarios, noticias, reseñas y opiniones de quienes pensando en aquella edad buscan obras que calen en el público lector.

Dedicaremos este espacio de este mes a hablar del Día Internacional del Libro Infantil, que, en conmemoración al natalicio de Hans Christian Andersen, se festeja cada dos de abril en el mundo entero.

Por eso, cuando todos festejan el 2001 cumpleaños del autor de “Pulgarcita”, “El patico Feo”, “Los cisnes salvajes” y “La Sirenita”, entre otros, tenemos para nuestros lectores dos mensajes dedicados a Andersen, a los niños y a lo que significa esta importante fecha de la LIJ(1)  universal.

De cuantos premios existen, el más trascendente es sin dudas el llamado “Nobel de la Literatura Infantil”: la medalla Hans Christian Andersen, que fue instituida luego de crearse en 1953 el IBBY (International Board on Books for Young People) —en castellano: Organización Mundial para el Libro Juvenil—, organismo no gubernamental sin fines de lucro, encargado de promover la literatura infantil y aglutinar a quienes en todas partes la estudian o se dedican a ella.

IBBY, que a instancias de su fundadora Jella Lepman creó la Biblioteca Internacional de la Juventud de Münich, también instituyó el 2 de abril, cumpleaños del escritor danés Hans Christian Andersen, como Día Internacional del Libro Infantil, fecha que se evoca cada año con un mensaje de algún autor y un cartel alusivo. A continuación transmitimos a nuestros lectores los mensajes de la Organización Internacional y de los autores cubanos por esta fecha, en este nuevo cumpleaños del Príncipe de los cuentos para niños.

Mensaje a los niños del mundo
por el día Internacional del libro Infantil y Juvenil

EL DESTINO DE LOS LIBROS ESTÁ ESCRITO EN LAS ESTRELLAS

Mensaje escrito por Ján Uliciansky
Traducción: Juan Ramón Azaola

Los adultos preguntan a menudo qué pasará con los libros cuando los niños dejen de leerlos. Esta podría ser una de las respuestas:

“Los cargaremos en grandes naves espaciales y los enviaremos a las estrellas”

¡Estupendo...!

Los libros son en realidad como las estrellas que brillan en la noche. Hay tantos que no se pueden contar y a menudo están tan solo de nosotros que no nos atrevemos a ir a buscarlos. Pero imaginad tan sólo la oscuridad que reinaría si un día todos los libros, esos cometas de nuestro universo cerebral, se escaparan y dejaran de emitir esa energía sin límites del conocimiento y la imaginación humanos...

¡Dios mío!

¿Dices que los niños no pueden entender semejante ficción científica? De acuerdo, entonces regresaré a la tierra y me permitiré recordar los libros de mi propia infancia. Porque eso es lo que me vino a la memoria cuando estaba contemplando la Osa Mayor, la constelación que los eslovacos llamamos “El Gran Carro”, ya que los libros que más quería me llegaron en un carro... Bueno, no a mí en primer lugar, sino a mi madre. Sucedió durante la guerra.

Un día estaba ella al borde del camino cuando apareció un carro traqueteante. Era un carro de heno tirado por caballos, pero cargado hasta arriba de montones de libros. El que lo conducía le dijo a mi madre que estaba llevándose los libros de la biblioteca de la ciudad a un lugar seguro, para evitar que los destruyeran.

Por entonces mi madre era todavía una niña que ansiaba leer, y a la vista de aquel mar de libros sus ojos brillaron como estrellas. Hasta entonces sólo había visto carros cargados de heno, paja o estiércol. Pera ella un carro lleno de libros era como algo propio de cuento de hadas. Así que se armó de valor para preguntar:

“¿Por favor, me podría dar al menos un libro de ese gran montón?”

El hombre sonrió, asintió con la cabeza, saltó del carro, y soltó uno de los laterales mientras decía:

“¡Te puedes llevar a casa tantos como caigan al suelo!”

Los libros cayeron ruidosamente sobre el polvoriento camino y poco después la extraña carreta desaparecía tras una curva. Mi madre los apiló, mientras su corazón se le salía del pecho de emoción. Cuando les hubo quitado el polvo, comprobó que entre ellos, casualmente, había una edición completa de los cuentos de Hans Christian Andersen. En los cinco volúmenes de diversos colores no había una sola ilustración, pero, de manera un tanto milagrosa, estos libros alumbraron las noches que mi madre tanto temía. Pues durante esa guerra ella había perdido a su madre. Cuando leía aquellos libros, al caer la noche, cada uno de ellos le proporcionaba un pequeño rayo de esperanza, secretamente ilustrado en su corazón por unas pestañas que se cerraban, hasta que se quedaba apaciblemente dormida, al menos durante un rato...

Pasaron los años y aquellos libros llegaron a mis manos. Siempre los llevo conmigo por los caminos polvorientos de mi vida. ¿Qué de qué polvo hablo, preguntas?

¡Ajá!

Quizá estaba pensando en ese polvo de estrellas que se posa en nuestros ojos cuando nos sentamos a leer en una noche oscura. Si es así es que estamos leyendo un libro. Después de todo, podemos leer todo tipo de cosas. Un rostro, las líneas de la mano, las estrellas....

Las estrellas son libros que iluminan el cielo de noche.

Cuando dudo si merece la pena escribir otro libro, miro al cielo y me digo que el universo en realidad no tiene límite y que aún tiene que quedar sitio para mi pequeña estrella.

Mensaje a los niños cubanos
por el día Internacional del libro Infantil y Juvenil

EL PÁJARO AZUL

Reinaldo Álvarez Lemus

A Hans Christian Andersen.


En Odense, pueblo ubicado en un lejano y poético país, en la primavera de 1805, justo, un dos de abril, nació un vigoroso niño nombrado Christian. Hijo de un zapatero con alma de poeta, y de una sencilla e ingenua mujer, que poco sabía de la vida, pero tenía un excelente corazón.

En una habitación no muy espaciosa, ocupada por los útiles del zapatero, la cama conyugal y el cofre-cuna, trascurría la infancia de este niño que amaba los cuentos de hadas y el azul. Por eso pintaba no solo el cielo, sino también las montañas, los árboles, las casas y hasta los animales… de tan mágico color.

Un día, nadie sabe cómo, terminó anidando en sus sueños un pájaro azul.

Al principio, la hermosa ave vivía con ciertos temores, apenas trinaba. Con el tiempo, el niño advirtió que las pequeñas alas eran tan frágiles que… decidió inventarles unas poderosas alas, con las que pudiera alcanzar la maravillosa libertad del vuelo.

Para sorpresa suya, en un descuido, el extravagante pájaro escapó. Lo buscaba él sin descanso en cada cosa, en cada  sueño, en cada estrella… Quizás por eso decidió ser escritor.

Desde entonces, atrapada en la magia de sus cuentos, y oculto entre las páginas de sus libros, anida en secreto un pájaro azul.

(1) Literatura Infantil y Juvenil