Apariencias |
  en  
Hoy es lunes, 18 de noviembre de 2019; 12:21 AM | Actualizado: 15 de noviembre de 2019
Página
Roberto Branly en la memoria
Leonardo Depestre Catony , 05 de mayo de 2006

Se cumplió, hace ya un año, un cuarto de siglo del fallecimiento del poeta Roberto Branly. Fue el 22 de abril pasado y aún es tiempo —siempre es tiempo— para evocar a un escritor que murió a una edad, cincuenta años, en que todavía mucho podía esperarse de él.

Autor de varios libros que conservan su vigencia al paso de los años —La sequía, 1966; Poesía inmediata, 1968; Escrituras, 1975; Siempre la vida, 1978; Vitral de sueños, 1982—, se expresó además en otras vertientes del quehacer artístico.

La obra de Branly es digna de estudio y crítica. Nacido el 8 de febrero de 1930 en La Habana, con poco más de veinte años figuró entre los fundadores del Cine Club de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, que agrupó a buena parte de la intelectualidad inquieta y renovadora de los años 50. También fue miembro del ejecutivo de la Cinemateca de Cuba en su primera etapa, lo cual explica la afición y conocimiento que del séptimo arte demostró poseer y que lo llevó a escribir abundante crítica cinematográfica.

Al triunfo de la Revolución dirigió la plana cultural “Nueva Generación” del periódico Revolución y asistió al Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, en La Habana de 1961. Inmerso en el panorama intelectual cubano, se graduó en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling.

No hubo en aquellos momentos acontecimiento cultural que no lo tuviera como participante o testigo. Fue directivo del Consejo Nacional de Cultura, investigador del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias y director de la revista Cuba Tabaco.
Como muestra de su obra poética, este fragmento de “Siempre la vida” (1973):

No tan solo querer,
sino el obrar:
salir viajando
hasta el tumulto de la vida
para sembrar el tiempo
en las veredas
y abrir los sueños relucientes
con el canto siempre libre
de estos días.

Dejó, además, un libro de testimonios: MINAZ-608: coloquios en el despegue, escrito en una época en que el género no tenía en el país la difusión de que goza en la actualidad. En 1985 Letras Cubanas publicó una selección de sus textos poéticos bajo el título Ya la orquesta triunfa sobre el aire.

En febrero de 1988 entrevisté a varios compañeros y amigos de Roberto Branly. De aquellos apuntes revelo hoy algunos testimonios:
Para Ángel Augier, Premio Nacional de Literatura, fue “un poeta que, sin dejar de dar rienda suelta a su sueño lírico y de saber apreciar y expresar las visiones de esos sueños, sabía plantar sus pies firmemente en la realidad y enfrentarla y definirla”.

El compositor Harold Gramatges, quien conoció a Branly en la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, lo recuerda como “un joven del que emanaba la honestidad y pureza como ente humano, rasgos que se reflejan en su obra, en su oficio. Todo lo que volcaba estaba dicho porque lo sentía, no se percibía nota falsa alguna en lo que proyectaba.”

“Fue un entusiasta tremendo de la Revolución, un periodista atinado, que reflejó en su poesía los cambios, los sucesos de la época”, consideró su contemporáneo recientemente desaparecido, el poeta Luis Suardíaz. En tanto que, para Luis Marré, “Branly escribió poemas que pertenecen a lo mejor de la poesía cubana”.

Sirvan estas notas para evocar a un escritor, a un poeta que, a veinticinco años de su muerte, permanece vivo en la memoria de cuantos lo conocieron y cuya obra, sólida y perdurable, sigue resultando de interés a los lectores.

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis