Desde 1976, el día 23 de abril –fecha en la que se conmemora la muerte de Cervantes-, se entrega el galardón más importante de las letras hispanas. En una ceremonia adelantada, el Rey de España entregó el premio a Pitol, un escritor de “culto” de las letras mexicanas.
En diciembre se supo que Sergio Pitol sería reconocido con el galardón más importante de la literatura y aquel fue “un mágico día que pareciera haber cambiado mi vida”, según dijo él mismo cuando estaba frente al Rey de España. Durante la ceremonia de entrega en el Paraninfo de Alcalá de Henares, el ilustre mexicano de 73 años recordó su infancia y cómo la literatura marcó su vida.
Autor de una obra eminentemente memorialística, quedó huérfano a los cuatro años, y, enfermo de paludismo y criado por su abuela, heredó de ella su pasión por la lectura, de manera que a los doce años había leído ya a Jules Verne, Stevenson, Dickens y Tolstoi.
Es considerado como uno de los escritores más especiales y raros; considerado "de culto". Su narrativa, que confunde vida y realidad, tiene puesta la mirada en muchas partes del mundo; una mirada dispuesta a distorsionar la realidad en cada uno de sus textos, por los que siempre pasan personajes ricos con infinitas posibilidades, sin certezas, y dispuestos a confundir al lector.
El jurado que falló el Premio Cervantes, el pasado mes de diciembre, señaló, en palabras del director de la Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, la faceta de Pitol como traductor -"importantísima para los hispanohablantes", dijo-, y destacó su doble dimensión como novelista y ensayista: "Pitol se adelantó a lo que son tendencias muy acentuadas en los últimos años de lo que es la novela abierta, que integra no sólo la narración sino la reflexión y el ensayo, es decir, una fusión de géneros", precisó de la Concha.
Es el tercer mexicano que ha sido galardonado con este premio, tras los concedidos a Octavio Paz (1981) y Carlos Fuentes (1978).
Tomado de Clarín.com