Aquí el lector descubrirá otro mundo posible que, sin sustraerse de la pesadilla, aprovechar las posibilidades de la cotidianeidad para indagar en la naturaleza de los seres humanos y en sus sentimientos. Los sutiles vínculos entre lo onírico y el plano de la realidad hacen un lugar a lo imposible: a esos fantasmas que pueblan la imaginación de los hombres, hijos legítimos de sus propios terrores o de sus actitudes negativas. En esta atmósfera alucinante veremos moverse siempre a los protagonistas de Las calles del Purgatorio. A todos los igualas una característica: la soledad. Dueños de algún don especial, tendrán que desplazarse entre el resto de los personajes con cautela, pues las situaciones límites a las que deberán enfrentarse los pondrán en contacto con los secretos, los miedos o lo más sórdido del alma humana. Como una maldición será para ellos esta gracia, la cual los llevará a vivir experiencias que pondrán a prueba hasta eso llamado cordura.
