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Integración de diálogos en la revista Tablas
Karina Pino Gallardo , 25 de octubre de 2008

Un número doble de Tablas –el 3-4, correspondiente a julio-diciembre de 2007–, recoge en sus tres centros temáticos fundamentales el estado y la labor de los creadores que se han desempeñado en zonas determinantes del universo teatral nacional, como son los derroteros de la dramaturgia textual, la pedagogía dentro de la formación académica y el discurso danzario actual visto por sus figuras imprescindibles.

Las coordenadas por las cuales se mueve la danza ahora en el país están tratadas por las figuras que hicieron y todavía hacen su historia. Marianela Boán, en entrevista concedida a Noel Bonilla- Chongo, expone sus reflexiones acerca de ello y ofrece una mirada distinta condicionada por una distancia fértil que ella misma reconoce e incorpora. Su voz, experimentada y enérgica siempre, prestigia la validez y excelencia de estas páginas.

En otro orden de análisis, Mercedes Borges Bartutis se acerca a la trayectoria de la danza contemporánea en Cuba, pasando por el devenir de muchas agrupaciones insignia dentro de nuestra dancística. El material no sólo funge de brújula para ubicarse en los puntos fundamentales en los cuales se ha detenido la mejor danza contemporánea del país a lo largo de más de cuarenta años, sino que extiende al lector las claves conceptuales para que este devenir se entienda como fenómeno enriquecedor, variable y complejo, atado siempre a circunstancias de toda índole y reflejo vivo de cada pulso contextual al cual se ha visto ligado. Por esa misma línea, la reseña de Marilyn Garbey describe y analiza el proceso de creación que dio lugar a la última coreografía de gran formato que realizara la compañía Danza Contemporánea de Cuba en este año: Demo-n/Crazy.

Cada uno de estos materiales posee utilidad múltiple, y esta multiplicidad se centra en la gama de posibilidades de recepción que se ofrece al lector –especialista o no– para llegar a una mejor asimilación no sólo del discurso danzario que ha llegado a tomar en Cuba un sitio de autonomía, gracias a la trayectoria de grupos puntuales, sino de la localización de potencialidades para desconstruir ese lenguaje y entenderlo como vía efectiva de comunicación con la historia y la sensibilidad del individuo cubano. Como una montaña coronada por dos grandes picos se alza «La selva oscura», sección de la revista dedicada habitualmente a la reflexión teórica y a la exposición de análisis sobre fenómenos ocurridos en las diversas zonas que integran la escena. Estos dos puntos con los que se honra la sección son las palabras que dieron a conocer la decisión de otorgar al maestro Iván Tenorio el Premio Nacional de Danza, y el encarte del número, que grafica de manera majestuosa la labor del Ballet Lizt Alfonso con imágenes de sus coreografías más importantes.

Otro de los tópicos trazados a profundidad en este número es el de la reescritura cubana de textos clásicos griegos. Un dossier integrado por dos artículos, uno de Ernesto Fundora y el otro de José Antonio Alegría, repasan e integran, en el ya histórico entramado de la reconversión cubana de los mitos helénicos, las diversas apropiaciones que en la Isla –influencia y condición que las define–, se han dado lugar en el campo de la dramaturgia textual. Alegría visita al hombre/universo Virgilio Piñera, desde un análisis discursivo de los enunciados en Electra Garrigó, la primera obra teatral moderna cubana. Lo hace imbricando la escritura de este texto con un devenir o especie de leyenda que la propia pieza vivió y con sus peripecias para llegar a la escena. Utiliza un minucioso sistema de ideas que desgrana cada puente estético de conexión con la llamada cubanidad. Apología del hombre determinado por sus circunstancias, este trabajo funde una tradición largamente labrada en Cuba con nuevas visiones acerca de la teatralidad de esta pieza, que abre caminos anchos y arroja luces más diáfanas sobre el fenómeno que es, en sí mismo, este texto piñeriano.

Fundora, por su parte, indaga en lo que ha sido la misma tradición, ramificada en la escritura nacional de la tragedia Medea. A la par que rastrea la historia de las Medeas cubanas, analiza de manera preciosista y alejándose de comparaciones estériles otros tantos vínculos de asentamiento de lo clásico en la dramaturgia contemporánea del país, desconstruye con síntesis cada acercamiento para entender en ellos, más que evolución –pues cada texto es autónomo, sin ánimo visible de superación–, sí diversidad y búsqueda de autenticidad desde las propias historias de los autores. Tal recurso permite abrir este “proceso” escritural como un abanico de yuxtaposiciones que muestran caminos independientes, sin afectarse en los vínculos que entre sí puedan poseer.

El mejor lazo para hilar este centro temático con el de la enseñanza académica en el Instituto Superior de Arte está constituido por los propios libretos que el número recoge, ambos nuevos acercamientos a textos clásicos griegos por parte de estudiantes del Instituto Superior de Arte (ISA): Medea reloaded, de Maikel Rodríguez de la Cruz, y Antígona, de Yerandi Fleites Pérez. La presentación de los textos corre a cargo de José Alegría y Habey Hechevarría Prado respectivamente, ambos profesores del Instituto, y en el caso del primer autor, se complementa con una entrevista que le hace el ya mencionado Ernesto Fundora para mostrar algunas de las claves de creación de la pieza.

La enseñanza de la Teatrología y la Dramaturgia en la Facultad de Artes Escénicas del ISA fue el centro temático que hizo circular, en una fructífera polémica, los criterios de varios especialistas que se dieron cita en el evento Teatro y Nación, celebrado en la sede de Teatro Escambray. Las intervenciones especiales de las doctoras Graziella Pogolotti y Raquel Carrió ponen sobre el tapete la importancia de establecer una continuidad en el proceso académico signada por la disciplina, la libertad creativa y la completa participación en los procesos de práctica escénica. Protagonistas y formadoras de las generaciones de escritores que comenzaron a aflorar desde los años setenta en el país, ambas lideraron un debate que recogió intervenciones de más de veinte especialistas –devenidos críticos, directores y actores– que expusieron sus juicios acerca del tópico académico y su importancia dentro del desarrollo del movimiento teatral, a partir de sus experiencias como estudiantes y luego como egresados.

Artículos como el de Yanisbel Martínez, que explica sus primeras confrontaciones con el Festival Elsinor realizado en la Facultad de Artes Escénicas, el de Ana Margarita Cabrera, donde narra su experiencia como bibliotecóloga en el ISA, o el de Raúl Alfonso, desgarrador por la exposición de sus vivencias como director teatral en una penitenciaría, integran ese cúmulo de materiales de los que se precia la revista. Resultan un homenaje a la experiencia vital de creadores ligados a la labor venerable de la pedagogía.

Así, tendiendo puentes de admirable espontaneidad, el número acoge, como otro tributo a la generosidad creadora, el artículo de Norge Espinosa “Diez años en la luna: teatro y delirio en la poética de Raúl Martín”; una relatoría del proceso creativo de Los siete contra Tebas, de Dianelis Diéguez la O; y otros materiales insertados en la sección “Oficio de la crítica”, como las reseñas de la puesta aquicualquier@, de Osvaldo Doimeadiós, del último espectáculo de Circuba La lámpara maravillosa, de la obra El patico feo, de Teatro de las Estaciones; o del montaje de La Colmenita La cenicienta según los Beatles.

Otra de las secciones que halla cabida en el número, y que no siempre se ve cubierta, es “ABCDario Teatral”, existente para la promoción de libros con temas teatrales editados por Alarcos. Agnieska Hernández, sintética, precisa y esencial, presenta el volumen Teatro alemán actual, que contiene textos de lujo por su influencia y solidez dentro de la dramaturgia mundial de hoy. Y como la tradición se halla siempre, y sobre todo en este número, estrechamente vinculada a la emergencia, la última de las páginas de la revista encuentra, en la vívida voz de Manuel Moreno Fraginals, un inmejorable homenaje al que fuera crítico de críticos, Rine Leal, guía de la enseñanza en el ISA, promotor de la renovación y el conocimiento de las tradiciones y dador de prestigio y solidez al trabajo crítico nacional.

Tablas. La revista cubana de artes escénicas No. 3-4, julio-diciembre de 2007. Consejo Nacional de las Artes Escénicas, Director: Omar Valiño. ISSN 0864-1374.