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Los rechazos editoriales más famosos de la literatura
Actualidad Literaria, 30 de octubre de 2008

Repasemos los nombres de algunos escritores célebres que en sus comienzos fueron rechazados por las editoriales, o dicho de otro modo, escritores que fueron rechazados pero que finalmente lograron publicar.

Mario Puzo, autor de la novela que dio origen a la célebre película El Padrino, fue rechazado por numerosas editoriales que no querían saber absolutamente nada con sus historias; hasta que Puzo, con 5 hijos a cargo y “un trabajo de mierda” se decidió a escribir en una novela banal que trataba el tema de la mafia italiana en Nueva York.

John Grisham, escritor profesional y pulcro si los hay, verdadero productor de best-sellers, fue rechazado repetidas veces antes de lograr el éxito del que hoy goza. Tanto así, que incluso la posibilidad de ser un jugador de béisbol profesional era más real para Grisham en ese entonces, que la de ser el rey del thriller jurídico que es hoy.

Bukowski, sin lugar a dudas, debe ser considerado el abanderado de los escritores rechazados; pero a este escritor hay que agregarle el toque singular de haber tenido que trabajar casi toda su vida por el salario mínimo (que se gastaba en alcohol). El desprecio y la ignorancia del mundo llevaron al autor de La senda del perdedor hasta los bordes mismo de lo marginal. Pero continuó escribiendo, publicó sus obras y hoy es una leyenda-ícono-mito de la literatura. (Cómo para mirar con otros ojos a los borrachos que pasan por nuestro lado).

A pesar que Graham Green escribía desde los 15 años y trabajaba como periodista en The Times, su primer novela Historia de una cobardía también fue rechazada.

Antònio Lobo Antunes, con el tiempo llegó a publicar libros como Tratado de las pasiones del alma y El orden natural de las cosas, pero las editoriales también les cerraron las puertas en la cara muchas veces.

El mismísimo Faulkner se topó con un rechazo, al que el editor agregó la recomendación de que no mostrara su “confusa novela” a otros editores, pero el futuro premio Nobel siguió adelante.

Y la lista podría continuar, a tal punto, que deberíamos preguntarnos si lo que leemos no es sólo lo que ha logrado vencer el filtro de los editores? (Acaso los editores nos han privado de más libros que los incendios y los cuerpos de policía?) Será que lo que leemos es sólo a los escritores que a pesar de los rechazos tuvieron la fuerza, la voluntad, la obsesión por seguir escribiendo… y golpeando puertas… ?

Tomado de Actualidad Literatura