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De poesía, arte contemporáneo y homenajes
Reinier Pérez-Hernández , 19 de enero de 2006

El tercer número de La Gaceta de Cuba del pasado año 2005 abre sus páginas con la obras galardonadas del X Premio de Poesía al que convoca anualmente la revista. Ahí están los poemas de la ganadora, Caridad Atencio. Asimismo aparecen fragmentos de “Los momentos de ser”, poemario con que Marcelo Morales obtuviera la Beca de Creación Prometeo. (Aunque no se anuncian, en próximas ediciones deberemos leer poemas de los tres autores que recibieron mención: Atilio Caballero, Antonio Armenteros y Ray Faxas.)

También propone un recorrido por el mundo del arte contemporáneo, de los espacios que lo promueven, reúnen, trabajan y, por supuesto, afinan para el mercado: Primero, el de “afuera”, allende el mar, y de la mano de Andrés Isaac y su “ARCO 05. En la pasarela”, donde su autor esboza en un “paseo” ensayístico los logros y las carencias con que se caracterizó la Feria y Bienal de arte contemporáneo internacional que se celebra anualmente en España y que dirige su trabajo, al decir de Isaac, hacia la promoción, la divulgación, la generación y redimensión “de la importancia y valía del arte contemporáneo”. Segundo, el de “adentro”, en los predios nacionales, con “Los días contados”, de Rufo Caballero, quien reseña lo mejor y lo peor del IV Salón de Arte Cubano Contemporáneo.

Y si Isaac y Rufo revisan las propuestas de estos espacios del arte, Rafael Acosta de Arriba y José Antonio Michelena lo hacen con la obra de uno de los más destacados artistas cubanos de hoy: Rubén Rodríguez. Acosta de Arriba resalta, en “El craneador de líneas”, los aspectos más sobresalientes de la poética del pintor, al tiempo que Michelena recorre, en su breve “Cuerpos, universos”, la trayectoria estética de quien se puede decir de su trabajo pictórico: “Un dibujo como deseoso de entrar en sí mismo” (cito a Henri Michaux, citado a su vez por Acosta de Arriba en el exergo a su ensayo). Fuera de este arco en que se concentran juicios y donde se evalúan no sólo las obras artísticas, sino también el espacio que les da su extraño albergue, La Gaceta... se desplaza hacia otros momentos textuales, especialmente singulares, que dejaré para después de los próximos dos párrafos.

Antes relaciono, queridos lectores, lo que la sección de “Crítica” guarda en esta entrega: Abre con una reseña sobre el Primer Festival de la Televisión Cubana, las exposiciones: DJ Pluvio regresa, Paganini presenta, del pintor Ezequiel Suárez, Solución(es), del diseñador Osmany Torres, y el Salón 30 de Noviembre, de Santiago de Cuba. Luego le siguen textos sobre los libros: Cada tiempo trae una faena..., recopilación epistolar de Juan Marinello; La alta burguesía cubana 1920-1958, ensayo de Carlos del Toro; Esenio, poemario de Leonardo Sarría; y Otro día del mundo, selección de sonetos de Waldo Leyva. Finalmente, dos comentarios cierran esta sección: uno sobre las contradicciones de la literatura cubana para niños y jóvenes, y otro sobre sendas muestras plásticas de Elvis Céllez y Harold López: Antes del amanecer y Pisando el borde.

“Con el arte de sacar la lengua”, de Rubén Ríos Ávila; “Ramón Meza: la ironía incomprendida”, de Reynaldo González; “Mongo Santamaría: sonando en cubano”, de Raúl Fernández; “Lasse Söderberg: El brillo de la amistad”, de Pepe Viñoles, y “Cuba defendida”, de Julio César Guanche, son cinco textos que instalan en las páginas de la revista reflexiones sobre la “lengua” y la actitud del intelectual, por una parte, y la obra, la figura y la vida de varios creadores. El primero, un sugerente ensayo sobre los gestos del intelectual a partir de su “lengua” ―la idiomática, sí, pero también la otra, la viviente y orgánica, la física lengua del aparato con que articulamos el lenguaje―; el segundo es el discurso de entrada a la Academia Cubana de la Lengua por parte de su autor; el tercero, extractos sobre la vida y la fecunda obra de uno los más importantes músicos cubanos, quien hizo gran parte de su labor en los escenarios jazzísticos de los Estados Unidos; el cuarto, una entrevista a este poeta sueco, traductor y difusor de la literatura hispanoamericana; y, the last but not the least, el cuarto, que reproduce las palabras con que Guanche presentó el libro homónimo de Roberto Fernández Retamar.

Pudiera ser que el fuerte o la atracción en este número se halle en la sección “Jorge Luis Hernández: laberintos, iluminaciones”: homenaje a ese destacado escritor que falleciera súbitamente a finales de 2004 y en plena madurez creadora ―aquí se reproducen tres ensayos sobre su obra: “En el principio del tiempo”, de José M. Fernández Pequeño; “Un griego siempre es un clásico”, de Jesús David Curbelo; y “Consciente de la oscuridad del mundo”, de Alberto Garrandés; asimismo, un fragmento de la novela en que trabajaba al morir―. Pero también que radique cierta fuerza en los poemas de Gleyvis Coro Montanet, en las confidencias de Manuel Granados ―a siete años de su desaparición física― o en “La Azotea”, de Nelson Herrera Ysla.

Por supuesto, esto no es un asunto de fuerzas o atracciones. Mucho menos de apuestas o puestas en escena reseñadoras. Sin embargo, dentro del tejido textual en que se convierte esta publicación, los que acabo de mencionar dejan un singular influjo que, a la altura de estas líneas, prefiero que el lector los sienta o disienta personalmente, se acomode o incomode con ellos... lo cuál ya será su elección y decisión. En todo caso, he aquí todo, o casi toda esta Gaceta, que complementa sus páginas también con dos cuentos: “Luz de gas”, de Atilio Caballero, y “Las bodas del Ruso”, de Miguel Mejides.

* La Gaceta de Cuba, No. 3, mayo-junio de 2005. Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Director: Norberto Codina. Redacción: Calle 17, no. 354, e/ G y H, El Vedado, La Habana, 10400. E-mail: gaceta@uneac.co.cu. Sitio Web: www.uneac.com. ISSN 0864-1706.