Un paseo “por los extraños pueblos” propone este quinto número de La Gaceta de Cuba correspondiente a este 2005. Un paseo desde sus páginas y a través de la memoria, de la nostalgia, de ese recuerdo que muchos (nos) llevamos de aquellos “lejanos puntos minúsculos” dispersos en la geografía y el imaginario cubanos en que nacimos, pasamos la infancia, vivimos una parte del tiempo ―o todo el tiempo― o visitamos en algún instante de nuestras cortas vidas.
Treinta nombres trazan ese imago insular, a través de cuyas palabras el lector tendrá la posibilidad de conformar un otro mapa de Cuba ―ciertamente un mapa personal, con una fisonomía subjetiva―, que no pasará por los “centros” tradicionales de “poder”, es decir, las cabeceras o ciudades capitales. En su lugar, se accede a espacios tan pequeños como pueden ser los pueblos ―por obra y gracia de la nostalgia dejan de ser “infierno grande”―, y que son convertidos en fuente de inspiración para una crónica, una carta o un poema.
Así, los caminos de este viaje insular atraviesan y descubren la historia de pueblos y villas, su grandeza y decadencia, sus personajes ―históricos o no, sencillos, humildes, complicados, extravagantes―, su arquitectura, sus parques, sus calles Reales, hasta los detalles más mínimos. Así, los caminos de este viaje pasan por Unión de Reyes, Santa María del Rosario, Nuevitas, Ceballos, Remate de Ariosa, Amarillas, Tamarindo, Cañada Seca o Central Carmita y otras veinte más, que no mencionaré para no hacer larga la lista. Como indican sus editores, se quiso homenajear de este modo el ochenta y cinco cumpleaños de Eliseo Diego y, asimismo, continuar con una aventura que iniciara en 2003 la revista Signos, cuando propuso en sus páginas mirar a “Cuba por dentro”.
Cuba por dentro: éste es, sin duda, un momento especial para pensar en las “exterioridades” e “interioridades” con que una cultura y una nación ―o un pueblo, léase en cualquier sentido― se “procesa” a diario. O para buscar, en las profundidades del imaginario autoral, los referentes ficticios o reales con que la ciudadanía se concibe y se ubica a la hora ir más allá o más acá del centro, más allá o más acá de una periferia o un campo. Este es, sin duda, un momento, que ya pasará, de descentramiento y descentralización, aunque, por supuesto, bastante efímero. Yo simplemente lo dejo con este imago insular, de nunca acabamiento y en la que habrá mucha tela por donde cortar.
Pero ésta no es la única propuesta del número, que trae en sus páginas tres entrevistas: a Senel Paz, a Marilyn Bobes y a Vicente Hernández ―las palabras de este pintor batabanense sirven para introducir el “Paseo por los extraños pueblos”―; los poemas de Atilio Caballero, Antonio Armenteros y Ray Faxas ―los tres fueron menciones en el pasado X Premio de Poesía de La Gaceta de Cuba―; o los ensayos sobre cine, de Dean Luis Reyes, sobre crítica y teoría, de Nara Araújo, y sobre El corazón de las tinieblas, de Hans Christoph Buch.
Junto a ellos se podrá leer un relato de Gregorio Ortega ―“Nocturno”― y los cuentos “Nada por acá”, de Alex Fleites, y “Bucaneros”, de Félix Sánchez, y el ensayo sobre el paisajista Mario García Portela ―“Una lección de paisaje”, de David Mateo, que junto con los cuentos complementa el dossier “Por los extraños pueblos”―; un breve artículo sobre la pintora Hilda María ―“Lo que se sabe...”, de María de los Ángeles Pereira―, y el texto “Noel Nicola, como fuiste, como eres”, donde su autor, Carlos E. León, rememora, a partir de los encuentros y desencuentros en la realización de un documental, la figura de uno de los fundadores del movimiento de la Nueva Trova, desgraciadamente fallecido este año.
Y antes de “El Punto” final de La Gaceta..., que en esta ocasión lo pone la colombiana Consuelo Hernández con “El baquete de la poesía” ―una proyección histórica del importante Festival de Poesía de Medellín, vivo en medio de una sociedad tan violenta como la colombiana―, la sección de “Crítica” incluye reseñas sobre los libros: Esta tarde llegando la noche (poesía), de Luis Lorente; El otro en el espejo (ensayo), de Alfredo Prieto, y Ojo con el arte (ensayo), de Nelson Herrera Ysla; Las exposiciones de arte Verso y reverso, de Yasbel Pérez, y G y G, de Glauber Santiago; el teleplay La vida en rosa, de Ernesto Daranas; el Encuentro Audiovisual “Por la vida” ―tuvo lugar en La Habana para tratar los temas del medio ambiente, la guerra contra el SIDA, las drogas...―; la puesta en escena Morir del cuento, de Abelardo Estorino, y, finalmente, la Temporada “Dora, los títeres y su Caballito enano”, que presentó este año el Teatro Nacional de Guiñol.
He aquí esta entrega de La Gaceta de Cuba, cuyo imago y visualidad literaria se enriquecen con las visiones surrealistas y aparentemente “pueblerinas” de un Vicente Hernández y los paisajes naturales de un Mario García Portela.