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Apuntes sobre el dolor
Frank Castell , 09 de marzo de 2006

Siempre es un riesgo develar los secretos de un escritor. Pero queda la satisfacción de conocer sus interioridades a través de la lectura de su obra.

Dorso de figuras (Letras Cubanas, 2005), evidencia el paso ascendente de Ray Faxas (Guáimaro, 1975). En este, su tercer libro, se nota una mayor soltura con el verso y el tratamiento a la imagen, algo difícil cuando se incursiona en géneros tan diversos como el cuento, la novela y el teatro. No hay zonas vulnerables en el poemario porque su autor ha colocado a modo de un concierto sinfónico cada texto para evitar fisuras muy recurrentes en el discurso poético actual.

Desde la primera hasta la cuarta y última parte, está la intención de rendir homenaje a Ángel Escobar, de ahí textos de excelente factura como “Poemas del viernes” donde el sujeto lírico nos conmueve a través del verso íntimo y profundo:

Yo quise ser Ángel Escobar, un negro
triste, y vivir en Santiago de Chile,
para lanzarme con una máscara
bajo el color de los inviernos en Cuba.

En la claridad de la palabra, Ray encuentra un motivo para dejarnos con una sed de continuar porque este libro recoge historias aparentemente simples, pero llenas de sensaciones y golpes que lo hacen humano, otro aspecto que difiere de esa poesía “sinflictiva” o demasiado cargada de frivolidades donde lo más significativo es el lugar donde se concibe el texto.

Cansado de leer libros intrascendentes me adentré en Dorso de figuras y me alegro de haber invertido mi tiempo en ello. El poeta canta a partir del dolor, esa suerte de precio que pocos deciden pagar, pero quien lo hace encuentra el reposo necesario para continuar.

Si al principio mencioné a Ángel Escobar, ese nombre íntimamente ligado a la obra de Faxas, es necesario también tomar como referencia a Raúl Hernández Novás, figura imprescindible de los ochenta, noventa y mucho más. Quizás por eso, el endecasílabo funcione a modo de respuesta. “La casa la noche el sueño” es un conjunto de décimas que impactan apenas se leen. Teniendo en cuenta la belleza de las escritas por Novás tituladas: “E.S.T” y que dedicara a Efraín Rodríguez Santana, Ray escribe:

Madre ha vuelto de nuevo a nuestra casa.
No te escondas, Raúl, porque es muy tarde
y en la noche tu voz es tan cobarde
y lejana que ni el silencio pasa.
A veces el destino es una hogaza
que se cuece al calor de las cedizas.
A veces nos morimos sin sonrisas
y morimos Raúl; pero el disparo
puede volverse un poco torpe y raro
que al final no respondan tus cenizas.

Celebro la aparición por letras Cubanas de Dorso de figuras. Primero porque ya era necesaria una mayor promoción a la obra de un autor que antes había publicado dos volúmenes, el decimario Apuntes desde el filo de la navaja y el de cuentos La carne de los insectos por la tunera editorial Sanlope, un escalón, por suerte dejado atrás.

El que transite las páginas de Dorso de figuras encontrará una voz que se resiste a abandonar lo mejor y más distinguible de la poesía cubana: la verdad, para muchos: una quimera.