“Amo la vida tan ferozmente, tan desesperadamente, que no me puede hacer bien: pero quiero esas cosas cruelmente físicas de la vida: el sol, la hierba, la juventud: es un vicio mucho más tremendo que el de la cocaína, no me cuesta nada y es de una abundancia abrumadora, sin límites, y yo la devoro, devoro, devoro... Cómo terminaré, no lo sé.” (Roberto Laurenti: En torno a Pasolini, Madrid, 1976.)
Pier Paolo Pasolini no lo sabía, pero jamás hubiese imaginado una muerte tan atroz como la que recibió en 1975, en el puerto de Ostia, cuando encontraron su cuerpo en un descampado, brutalmente deformado: los dedos cortados, las piernas fracturadas, la nariz arrancada, el corazón estallado.
El sexto y último número de La Gaceta de Cuba de 2005 ha dedicado un sustancioso dossier a este intelectual italiano ―poeta, narrador, guionista y cineasta―, con una obra y un pensamiento que no ha perdido vigencia y que, todo lo contrario, mantiene sus críticas activas hacia un “sistema” hipócrita que persiste en lo que Pasolini llamaba la “homologación” y “genocidio” de las culturas, es decir, tabula rasa de toda una serie de valores culturales que el consumismo y sus políticas hacen desaparecer.
Varias voces se escuchan en ese homenaje que La Gaceta... le rinde a treinta años de su asesinato, voces italianas y cubanas que se imbrican en un espacio común: el recuerdo al intelectual que no escatimó en atacar los males de y a (la) destra y (la) siniestra. Cuatro autores cubanos se acercan a Pasolini: Mientras “Vida y muerte de la herejía”, de Graziella Pogolotti, esboza los ejercicios intelectuales de Pasolini, “Expediente Pasolini, un delito político”, de Reynaldo González, realiza una cronología crítica de su vida y su obra; “Otro cine imperfecto”, de Arturo Arango, indaga en la obra cinematográfica de Pasolini, una de sus facetas artísticas más destacadas; y, finalmente, “De Las cenizas de Gramsci. Experimentación, realismo y pasión en la poesía de Pasolini”, de Jesús David Curbelo, además de repasar los momentos poéticos, sirve de pórtico a los fragmentos de poemas de este libro reproducidos en La Gaceta.
Es “Abordajes al corsario luterano” donde se puede constatar al Pasolini en boca de coterráneos suyos. Aquí Alfonso Berardinelli, Nicola Bottiglieri, Vicenzo Cerami y Walter Siti, coterráneos de Pasolini, responden a una encuesta hecha por Filippo La Porta a propósito de seis temas ligados con Pasolini y su pensamiento: la homologación cultural, los límites del marxismo, los conceptos de “desarrollo” y “progreso”, y las ideas de los “derechos” y “deberes” cívicos y sociales, el poder y la liberación sexual. También de La Porta aparecen dos textos ―“De Escritos corsarios” y “De Cartas luteranas, para una introducción a la carta a Gennariello destinada al público cubano de hoy”― que introducen cinco escritos de Pasolini: “Análisis de un eslogan” (publicado en el Corriere della Sera en 1973), “La imitación de la historia e inmensidad del mundo campesino” (publicado en Paese Sera, el 8 de julio de 1974, con el título “Carta abierta a Ítalo Calvino: Pasolini: lo que añoro”), “Desarrollo y progreso” (publicado en Escritos corsarios), “Carta luterana a Ítalo Calvino” (publicada en Il Mondo, el 30 de octubre de 1975), y “Genariello [fragmentos]” ―este último de un libro que quedó inconcluso a la muerte del autor―. Finalmente, el dossier cierra con “La masacre del Circeo”, de Meri Lao, donde se ofrecen claves de los hechos que originaron la “Carta luterana...”, aunque se extiende hacia “El Punto” en que acaban las páginas de esta publicación, esta vez con “Pasolini, un instante”, de Carlos Celdrán, director teatral cuya más reciente puesta en escena fue, justamente, Vida y muerte de Pier Paolo Pasolini.
“Jamás se supo nada del crimen. Unos pocos días antes de morir, dijo: ‘La muerte realiza un fulmíneo montaje de nuestra vida. Elige momentos y los pone en sucesión, convirtiendo nuestro presente, infinito, inestable e incierto, en un pasado claro, cierto y por tanto lingüísticamente descriptible. Sólo gracias a la muerte nuestra vida nos sirve para expresarnos.’” (Mauro Libertilla: “El teorema de Pasolini”, Página/12, 8 de enero de 2006.)
Aparte de este fuerte “momento Pasolini”, las páginas de La Gaceta... ofrecen otras propuestas que paso sólo a relacionar, digamos que para no dilatar más estas palabras: una entrevista con el actor y director del ICAP Sergio Corrieri y otra con el escultor Claudio Parmiggiani; un texto sobre el quehacer del arquitecto Augusto Rivero Mas y dos sobre la obra del pintor Carlos Trillo; uno sobre la narrativa de Guillermo Cabrera Infante y otro sobre la de Ítalo Calvino, además de un breve ensayo sobre la capacidad y la necesidad crítica del intelectual cubano y una breve evocación a Freddy Ginebra. Asimismo, la sección de “Crítica” incluye reseñas sobre los boleros de Descemer Bueno; sobre el audiovisual cubano; sobre la puesta en escena de La Virgencita de bronce, obra de Norge Espinosa; sobre los libros Una pasión compartida. María Antonia, compilación de ensayos sobre esa obra, a cargo de Inés María Martiatu; Compañeros de viaje. Correspondencia de Alfonso Hernández Catá con intelectuales cubanos (1908-1940), compilada por Cira Romero; Escultura y escultores cubanos (ensayo), de María de los Ángeles Pereira; y La profesión maldita (ensayo), de Frank Padrón.
Finalmente, otro plato fuerte: los resultados del duodécimo Premio de Cuento de La Gaceta de Cuba, que en esta ocasión entregó su Premio a “Cuban American Beauty”, de Orlando Luis Pardo, y la Beca de Creación Onelio Jorge Cardoso a “El discípulo”, de Osdany Morales, textos ambos recogidos en esta entrega, que anuncia, además, la aparición, próximamente, de un volumen preparado por Haydée Arango, donde compila los treinta y dos cuentos que conforman los premios, becas, accésit y primeras menciones otorgados desde la primera convocatoria hasta esta.
He aquí lo que el último número de 2005 de La Gaceta de Cuba “expresa” en sus páginas. Ahora miro por la ventana. En medio de este frío tropical y habanero de enero, observo el ir y venir de los transeúntes y los carros bajo una luz menos hiriente y más dulce que la que puede haber en otra época del año. Y me pregunto cuántas luciérnagas han sido brutalmente asesinadas desde entonces, cuántas más correrán destinos parecidos, y cómo y cuándo articular el pensamiento de esos pasolini a la realidad de esta siempre fiel isla de Cuba. Parte de esta Gaceta podría dar algunas respuestas, servir para buscar otras preguntas y seguir buscando respuestas, porque no podemos resignarnos a que las luciérnagas sigan desapareciendo ―por abandono, por odio, por intolerancia, por la no aceptación de..., por rencor...―, no sólo de la campiña italiana, sino de todas las del reino de este mundo.
La Gaceta de Cuba, No. 6, noviembre-diciembre de 2005. Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Director: Norberto Codina. Redacción: Calle 17, no. 354, e/ G y H, El Vedado, La Habana, 10400. E-mail: gaceta@uneac.co.cu. Sitio Web: www.uneac.com. ISSN 0864-1706.