Enorme es la fuerza que se origina en el ser humano que se adentre en una edificación como la de la Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte cubano. Deambular por sus pasillos, entrar en sus salas, es abrirse a poderosos juegos entre la forma, el espacio, la luz y las sombras. En el umbral del cuarto número de Revolución y Cultura correspondiente al año 2005, el lector se podrá acercar a algunas de las ideas que sustentaron ese edificio cuando lea “Una arquitectura a la imagen del hombre”, entrevista de Jorge Fernández al creador de esa Facultad, el arquitecto cubano Ricardo Porro.
Por supuesto, las palabras de este importantísimo arquitecto cubano —que vivió el frenesí y la efervescencia de los primeros años de la Revolución antes de partir para Europa— no sólo se quedan en simples enunciados sobre ese conjunto arquitectónico, sino que gira en torno a las ideas filosóficas o simbólicas con que realiza y sustenta su trabajo, basadas en la libertad y la originalidad, así como los vínculos que tuvo desde joven con artistas como Picasso o Lam, o la fuerza rebelde con que siempre se caracterizó.
Traspasado este umbral, RyC abre en sus páginas las puertas a temas que van desde la sexualidad y el erotismo en la literatura cubana hasta los estrenos teatrales de la Isla en el último lustro, desde el modo en que la literatura francesa refleja la realidad cubana hasta el tema de la emigración japonesa en Cuba. Entre unos y otros, RyC pasa por los entresijos entre mercado y arte, la retratística de Jorge Arche o el papel del Vía Crucis en el tejido urbano cubano.
Así, tras la mencionada entrevista, “Los límites del deseo: sexualidad y erotismo en la literatura cubana contemporánea”, de Nara Araújo, establece una lectura comparativa de los diferentes modos en que Dulce María Loynaz, Lezama Lima, Reynaldo González, Ena Lucía Portela y Jorge Ángel Pérez proyectan o tratan el tema de la sexualidad y el erotismo en sus obras. Por su parte, “Negro sobre blanco: blanco sobre negro... Las muchas sombras de un solo caminante”, de Saylín Álvarez Oquendo, se detiene en la novela La sombra del caminante, de Ena Lucía Portela, para despejar, a partir de la noción de mulataje definida por José Francisco Buscaglia en Undoing Empire, los rejuegos del Ideal racial proyectado en la literatura cubana. Y, si de otras proyecciones se trata, “Visión de Cuba en la narrativa francesa contemporánea”, de Rafael Rodríguez Beltrán, saca a la luz los estereotipos con que una buena parte de la narrativa francesa contemporánea construye e imagina, desde la ficción narrativa, a Cuba.
Del espacio donde se ensaya sobre la literatura doy paso a ese otro espacio donde los lectores podrán acercarse al campo de las artes plásticas. “La desmesura, tónica de estos tiempos: el caso Damien Hirts”, de Llilian Llanes, se adentra en los hilos entre mercado de arte-coleccionistas-artistas contemporáneos y la función artística de las piezas así como el respeto por las ideas de quienes conciben esas piezas. Y por otra parte, Israel Castellanos León hace un recorrido por la obra del pintor de Primavera o Descanso —cuyo centenario se conmemoró el pasado año— en su “Jorge Arche, ‘retratista casi oficial’ de la modernidad cubana”.
Y mientras Jaime Sarusky aborda la emigración japonesa en Cuba en “¿A la japonesa o a la cubana? Algo más que un conflicto culinario”, Carlos Venegas desanda, en “El Vía Crucis, patrimonio intangible de las primeras ciudades cubanas”, la forma en que se manifestó a nivel de cuerpo urbano las formas procesionales del Vía Crucis, “como uno de los elementos de la liturgia católica que se manifestó desde muy temprano en las calles de nuestras poblaciones coloniales”. Finalmente, Amado del Pino continúa en esta entrega sus reflexiones sobre el teatro cubano contemporáneo, pero ahora centrado en algunas de las puestas en escena que, estrenadas en los últimos cinco años, él considera más importantes.
Antes de concluir, señalo otros momentos de esta entrega: por una parte, el testimonio del laudista Efraín Amador en el concierto sobre el sesenta aniversario de creación de la UNESCO, celebrado en noviembre de 2005 en París; por otra, la reseña crítica de Frank Padrón a tres películas de reciente factura y filmadas en Cuba: ¡Viva Cuba!, de Juan Carlos Cremata, Bailando chachachá, de Manuel Herrera, y Hormigas en la boca, del español Mariano Barroso; y, finalmente, un artículo de Abelardo G. Mena Chicuri sobre la muestra de dibujos del artista alemán George Baselitz y de las acuarelas, dibujos y grabados del Nobel Günter Grass, ofrecidas en el Museo Nacional de Bellas Artes —ésta en 2001, aquélla en 2005—; y otro, de Pedro Contreras, sobre los carteles y el concurso en homenaje al 400 aniversario de la publicación de la primera parte de El Quijote.