Confidencias, dudas, inquietudes generacionales son las claves que permiten al lector adentrarse en el mundo espiritual y emocional de Frank Castell. Poesía directa, sin oropeles, busca ser una confesión al lector, provocar un diálogo íntimo, apelativo, donde pueda mitigar las aflicciones cuando se rememora y se nostalgia al amigo, a la ciudad, al mar, al país como patria y como entidad. Poesía de la Isla, bitácora vital donde, no sin desasosiego, registra la experiencia del desahogo de aquellas vivencias compartidas o no pero siempre estremecedoras y vibrantes como la verdadera poesía. Corazón de barco hace diana en el espíritu del que lea con sensibilidad estos versos de quien «sabe mucho / cuando el dolor se aferra al alma».