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S.O.S... ¿S.O.S.?... S.O.S
Reinier Pérez-Hernández , 13 de julio de 2006

La segunda entrega de La Gaceta de Cuba, correspondiente a 2006, pone a disposición del lector un importantísimo dossier con señaladas implicaciones para la cultura cubana. Hablo de “Diseño gráfico cubano: lo que hay y lo que falta”, que ofrece un abanico de valoraciones sobre esa manifestación artística en los predios insulares, con ciertos —ora aquí, ora allá— tonos de S.O.S. que no pueden dejar de advertirse y vertirse en las palabras de quienes colaboran en esta entrega.

Pero no voy a condicionar al lector, que podrá leer esos vertimientos o advertencias en sendos textos de dos diseñadores y una crítica de arte, reflexiones donde se diseñan preocupaciones, logros y resultados de ese trabajo artístico en Cuba. Hablo de “Un poco de lo que hay y un poco de lo que hace falta”, de Pepe Menéndez, que abre su artículo afirmando que “el diseño gráfico cubano está en un aprieto”; “Conjugaciones del ser y estar. Sobremesa sobre diseño cubano de hoy”, de Lázaro Zamora, quien defiende, pese a las los juicios vacilantes sobre qué es el diseñador gráfico, su permanencia y su estancia; y “El diseño en el limbo”, de Elvia Rosa Castro, quien, entre otras ideas, afirma que “tal vez no sea el diseño gráfico lo que esté en ese estado de inercia, sino los medios para masificarlo”.

La mesa está servida, además, con una encuesta a diseñadores de diversas generaciones: Frémez, Héctor Villaverde, Eduardo Moltó, Julieta Mariño, Osmany Torres y Laura Llópiz, quienes responden las siguientes preguntas: ¿Con qué expectativas se inició en el ejercicio del diseño gráfico?, ¿ha logrado materializarlas?, ¿cree usted que la generación de diseñadores a la que pertenece ha hecho alguna contribución al ámbito de la creación artística en Cuba?, y ¿considera que la cultura cubana ha reconocido debidamente su papel como diseñador? He aquí la apertura crítica, pues lo que se dice no es nada halagüeño —no creo que ningún S.O.S. lo sea—, por la que apuesta la revista. Y dos preguntas: lo que hay hoy ¿vale?, ¿qué falta?

Más allá de este momento dedicado al diseño gráfico, este número se desliza por otras zonas. Dos entrevistas ocupan un destacado espacio. Mientras Pedro Pablo Rodríguez le hace una al historiador cubano Francisco Pérez Guzmán, Enrique Pérez Díaz le hace otra al narrador, periodista y ensayista Leonardo Padura. Y entre las confesiones de uno y otro sobre sus vidas profesionales, su trabajo, la historia y la literatura, la voz de cada uno acentúa matices personales.

Asimismo propone reflexiones sobre el tema de la diáspora, la emigración y el exilio en el cine cubano, en “Habana Abierta: El reencuentro en el documental cubano”, de Laura Redruello; el tema del suicidio, en “Los que eligieron la noche”, de Carlos Espinosa; y el de los estudios de género, en “El sujeto femenino y la anarquía en el arte cubano contemporáneo”, de Helga Montalván. Sin duda tres ensayos y tres temas que se abordan con mirada crítica, dialogante y pasional. Ahí están.

Como también están “La poesía es un caballo luminoso”, de Gustavo Pereira, un artículo que ensaya con las diferentes propuestas de definición de la poesía a lo largo de la historia; “El retablo como un calidoscopio”, de Norge Espinosa, donde su autor hace un balance de la obra artística del diseñador cubano para teatro Zenén Calero —quien trabaja con el grupo Teatro de las Estaciones—. Finalmente, “Los inéditos de Fernando Ortiz”, de María del Rosario Díaz: un artículo que, además de hacer una relación de los inéditos que dejó Ortiz a su muerte —algunos publicados, pero otros en espera de verse en letra de molde—, lanza un llamado ante la necesidad de trabajar con equipos multidisciplinarios para sacarlos a la luz. Empresa difícil, pero necesaria.
Mientras tanto, otros textos cubren las páginas de La Gaceta y señalan su momento literario, poético, de ficción, con poemas de Miguel Barnet y de José Pérez Olivares; y cuentos de Ángel Satiesteban, Pedro de Jesús y Eugenio Marrón.

Y la sección de “Crítica”, por su parte, conduce al lector por los mundos de la televisión, la narrativa, el ensayo, el teatro y la poesía cubanos. De este modo, se reseña el programa televisivo sobre cine cubano De cierta manera, dirigido por Humberto Rolens y con guión de Luciano Castillo, además de las obras de teatro La diva del frenesí, escrita y dirigida por Miguel García Ordaz; y Stockman, el enemigo del pueblo, puesta en escena de Carlos Celdrán y su Argos Teatro a partir del original casi homónimo de Ibsen. Por otra parte, aparecen sendas reseñas sobre la novela Amor con cabeza extraña, de Miguel Mejides; el libro de cuentos Mi mujer manchada de rojo, de Rogelio Riverón; y el ensayo Hongo fino. La modernidad en Jardín, de Dulce María Loynaz, de Rufo Caballero. Y, finalmente, un comentario sobre la poesía de Nieves Rodríguez a partir de dos libros suyos publicados con diez años de diferencia: Días de naipes (1994) y Cantares (2004).

Como si La Gaceta se mordiera la cola, la última página vuelve sobre la primera, cuando “El punto” final de esta entrega lo pone “Una historia por contar”, de Graziella Pogolotti... la historia del papel del diseño gráfico cubano en la década del 60, de la mano del cartel, publicaciones como Ediciones R, Casa de las Américas y la Editora Nacional, o de nombres y trabajos como los de Raúl Martínez.

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* La Gaceta de Cuba, No. 2, marzo-abril de 2006. Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Director: Norberto Codina. Dirección: Calle 17, no. 354, e/ G y H, El Vedado, La Habana, 10400. E-mail: gaceta@uneac.co.cu. Sitio Web: www.uneac.com. ISSN 0864-1706.