La primera graduación de alemán en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana tuvo lugar en 1976; sin embargo, los actuales germanistas cubanos somos herederos de una larga y rica tradición. El interés por las literaturas no hispanas en general, y por las literaturas de lengua alemana en particular, se remonta en Cuba a la época colonial. Una marcada vocación de universalidad caracteriza a la cultura cubana desde que se inicia la formación de una conciencia nacional.
Como afirma la investigadora Carmen Suárez León,
“...la literatura cubana tiene como primera característica la de nacer en el seno de una sociedad colonizada, cuyos miembros hablan en su totalidad la lengua del colonizador (...) Como voluntad de distanciamiento de la metrópoli, los criollos desplegarán un profundo intercambio cultural con Francia y con el resto de las literaturas europeas dominantes, como Inglaterra, Italia y Alemania.” (1).
Desde los inicios del siglo XIX, la lucha de los criollos contra la opresión colonial encuentra su expresión intelectual en el acercamiento a otras literaturas: Particularmente del alemán fueron traductores, entre otros, los hermanos Antonio y Francisco Sellén, José Agustín Quintero, Enrique José Varona y Diego Vicente Tejera, quienes trasladaron al español obras de Heine, Goethe y otros autores. (2) Entre aquellas versiones se destaca la colección Ecos del Rin, en traducción de los Sellén.
A lo largo de nuestra historia, algunas personalidades de las culturas de lengua alemana establecieron nexos, transitorios o permanentes, con la mayor de las Antillas, y dejaron su huella en la cultura cubana: así, por ejemplo, el viaje a nuestras regiones emprendido entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX por Alejandro de Humboldt, a quien se ha llamado, con toda razón, el segundo descubridor de Cuba; la labor de dirección orquestal realizada en la década del 40 del siglo XX por Erich Kleiber al frente de la Orquesta Filarmónica de La Habana, de la cual fue director titular desde 1944 hasta 1947, y la estancia en la capital cubana, entre 1938 y 1947, de Ludwig Schajowicz, quien fundó y dirigió durante esos años el grupo Teatro Universitario de La Habana. Sin embargo, no habiendo arribado a Cuba una inmigración alemana numéricamente notable, los contactos entre la cultura cubana y las de lengua alemana estuvieron condicionados, ante todo, por la traducción de obras literarias, la crítica literaria basada en la lectura de obras traducidas o, como en el caso de Tristán de Jesús Medina, poeta y narrador bayamés del XIX, el tratamiento de temas relacionados con el ámbito de lengua alemana.
El arte, la música y la literatura de los países germanoparlantes serían tema de reportajes escritos por Alejo Carpentier durante su primera estancia en París, de 1928 a 1939; años después, en varias de sus novelas, se haría notar una presencia recurrente de las culturas de lengua alemana. (3) Cabe suponer que la influencia de Carpentier, quien asumió la dirección de la Imprenta Nacional de Cuba en sus inicios, haya tenido relación con la selección de las obras literarias de lengua alemana publicadas durante ese período.
En la etapa iniciada con la creación de la Imprenta Nacional de Cuba, y bajo el sello de ésta o de la Editorial Nacional de Cuba, el Instituto del Libro o la Editorial Arte y Literatura, se divulgó en nuestro país la obra de Goethe, Schiller, Kleist, Musil, Kafka, Rilke, Thomas Mann, Heinrich Mann, Brecht y Dürrenmatt, entre muchos otros. Una relación completa de las publicaciones de literatura de lengua alemana en Cuba sería realmente demasiado extensa, incluso como apéndice para estos apuntes.
Excedería los límites de nuestro trabajo intentar una evaluación de la recepción de las literaturas de lengua alemana entre el público lector cubano, entendido el concepto de público lector en su sentido más amplio. Suponiendo que una evaluación tal fuera factible, para ello necesitaríamos disponer de datos estadísticos que hasta el momento, que sepamos, no han sido recogidos por bibliotecas ni empresas comercializadoras. Sin embargo, la continuidad en la publicación de obras literarias en lengua alemana en Cuba (y la reedición de algunas de ellas) hace pensar en una recepción muy positiva de estas literaturas en el país, más aún si se tienen en cuenta los trabajos relacionados con el tema (directa o indirectamente) que a lo largo de estos años han aparecido en las revistas culturales cubanas. Y si restringimos el concepto de público lector al que podríamos llamar de “interesados” (estudiosos y estudiantes de germanística, estudiosos y amantes de la literatura en general, entre otros), no cabe duda alguna sobre la importancia y alcance de la traducción y publicación de estas literaturas entre nosotros.
También resultaría interesante, si ello fuera posible, analizar en qué medida se retroalimentan traducción y publicación: es indudable que los traductores pueden influir e influyen en la selección de las obras que serán publicadas, pero también la posibilidad de publicar sus traducciones funciona como estímulo real y concreto para el trabajo de los traductores.
Bajo el sello editorial de Arte y Literatura, la Oficina de Publicaciones y Proyectos Especiales del Instituto Cubano del Libro reeditó en 1988 Las cabezas trocadas/Muerte en Venecia, de Thomas Mann (primera edición cubana: 1976); en 1999, El Maestro del Juicio Final, de Leo Perutz (primera edición cubana: 1981; segunda edición: 1998), y en 2001, Fouché, de Stefan Zweig (primera edición cubana: 1970; segunda edición: 1999). Estas ediciones forman parte de una colección destinada a reeditar libros que alcanzaron, en su momento, gran éxito de público.
Mención especial merecen las Ediciones Ouroboros, del Taller de Serigrafía “René Portocarrero”, en las cuales, bajo la dirección del editor y traductor José Aníbal Campos, vio la luz el cuaderno Hieronymus (1996), selección de poesía de lengua alemana traducida por los participantes en el taller de Traducción Literaria “Martín Lutero”, que dirigieron Campos y la Dra. Petra Röhler, y que funcionó durante más de un año en la Cátedra Humboldt de la Universidad de La Habana. Dicho taller de traducción literaria constituyó para sus miembros un importante punto de encuentro con las culturas de lengua alemana, pues no sólo se discutían allí temas relacionados con la traducción de literatura, sino que se invitaba a escritores de lengua alemana que visitaban el país para que ofrecieran lecturas o conferencias en el marco del taller.
En 1996, Ediciones Ouroboros presentó Poesía, de Else Lasker-Schüler (*Olga Sánchez Guevara), y en 1998, Prosa breve, de Christoph Hein (*José Aníbal Campos). Dificultades y carencias de diversa índole impidieron la continuación de estas ediciones, modestas, artesanales en su factura, que requerían grandes cuotas de trabajo y dedicación de sus realizadores, y muy esmeradas en cuanto a calidad y contenido.
Dentro de la que podríamos considerar una nueva etapa en la publicación de literatura de lengua alemana en Cuba, caracterizada por abordar la obra de escritores actuales en versiones de especialistas cubanos, y por un énfasis en la traducción de poesía, se inicia el contacto directo entre autores interesados en que se traduzca y publique su obra en nuestro país, y traductores literarios cubanos. Varias obras de autores austríacos contemporáneos han sido traducidas en Cuba en los últimos años, entre ellas, de Marie-Thérèse Kerschbaumer, el ciclo de novelas compuesto por La extraña, La partida y Lejos (*Olga Sánchez Guevara), Editorial Arte y Literatura, 1996, 2000, 2003; poemas (*Olga Sánchez Guevara) y Nueve cantos al amor terrenal (*Jorge Yglesias), Casa Editora Abril, 1997, 2000; de Christian Ide Hintze, La creciente dorada, poesía (*Petra Röhler y Sonia Bravo), Editorial Graffiti, Montevideo, Uruguay, 1996; de André Heller, Buzo en la sombra, novela (*Olga Sánchez Guevara), Ed. José Martí-Arte y Literatura, 1999, y la selección de cuentos y prosa breve Y otra vez Viena (*Olga Sánchez Guevara), Colección Sur, Ediciones Unión, 2006; de Julian Schutting, Hojas volantes, poesía (*Francisco Díaz Solar y Jorge Yglesias), Ed. José Martí-Arte y Literatura, 1999; Once poetas austríacos—Elf Beispiele von Lyrik aus Österreich, antología bilingüe de poesía, Ediciones Unión, 1998, y un número especial de la Revista UNIÓN (1998) dedicado a la literatura austríaca contemporánea, que incluye textos en su mayoría inéditos en español hasta entonces, de autores como Ilse Aichinger, Ingeborg Bachmann, Paul Celan, Ernst Jandl, Friederike Mayröcker y otros. Es importante señalar aquí que la selección y edición de los materiales contenidos en la revista estuvieron totalmente al cuidado de los traductores (4); lo mismo ocurre con la selección de textos en los casos de Y otra vez Viena, La creciente dorada y Hojas volantes.
En las publicaciones antes citadas cabe destacar y agradecer el respaldo material brindado por las instituciones culturales de la República Federal de Austria y por su embajada en Cuba. La fundación cultural suiza Pro Helvetia contribuyó a financiar la edición cubana de Mundo de milagros (*Orestes Sandoval), del autor suizo Hugo Loetscher, por la Editorial José Martí-Arte y Literatura, en 1996.
En 1999, el sello editorial Torre de Letras, del Instituto Cubano del Libro, publicó Enfant perdu, poesía de Heinrich Heine, en selección y traducción de Francisco Díaz Solar, de quien se presentó durante la Feria del Libro de La Habana 2004 el libro Las letras alemanas en el siglo XIX cubano. Además, durante la propia feria del 2004 se presentaron El árbol de la serpiente, novela de Uwe Timm (*José Aníbal Campos); Teatro de Heiner Müller (*Orestes Sandoval), y Tres poetas alemanes, selección de poesía que incluye a Heinrich Heine, Novalis y Else Lasker-Schüler (*Francisco Díaz Solar, Rodolfo Häsler y Olga Sánchez Guevara, respectivamente).
En la Torre de Letras, del Instituto Cubano del Libro, se ha mantenido durante varios años un espacio para el diálogo literario en el que se reúnen escritores y poetas, y donde se promueven también la lectura y publicación de traducciones. Muy recientemente se presentó allí la antología bilingüe Páginas mágicas, poesía y prosa de Friederike Mayröcker, en selección y traducción de Olga Sánchez Guevara, bajo el sello editorial Torre de Letras. El mismo sello acaba de publicar la Poesía completa de ese clásico de las letras alemanas que es Novalis, traducida por Rodolfo Häsler, y tiene en proyecto una edición de la narrativa de Ilse Aichinger. Próximamente, Francisco Díaz Solar dará a la imprenta su antología Poesía de Ernst Jandl. En los casos de Jandl y Mayröcker, se trata de poetas contemporáneos cuya obra es altamente reconocida: ambos fueron incluidos entre los diez más sobresalientes en el ámbito de lengua alemana a lo largo del siglo XX, y Mayröcker estuvo nominada para el premio Nobel de literatura en 2004.
Con el apoyo y cooperación de nuestros amigos del Instituto Goethe en La Habana, Petra Roehler y Dietmar Geissendorf, se han materializado ya proyectos como Poesía alemana contemporánea, en selección de Francisco Díaz Solar (abarca desde la Premio Nobel Nelly Sachs hasta los muy contemporáneos Raoul Schrott y Christian Lehnert), y Poesía contra la guerra en la literatura alemana, del barroco hasta nuestros días, en selección de Dietmar Geissendorf y Francisco Díaz Solar (incluye, entre otros, a Schiller, Hölderlin, Georg Trakl y Hermann Hesse). Está en fase preparatoria la antología Poesía expresionista en lengua alemana, a la que sin duda seguirán otros proyectos y publicaciones que abrirán al lector cubano nuevas posibilidades para el conocimiento y disfrute de estas literaturas.
Notas
(1) Carmen Suárez León, “La traducción literaria en el círculo delmontino: patria y mediación cultural”. Ponencia presentada en el IV Simposio de Traducción Literaria de la UNEAC, en proceso de publicación por la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí.
(2) Francisco Díaz Solar, Las letras alemanas en el XIX cubano, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2004.
(3) José Aníbal Campos, “Insospechados caminos. Un puente Berlín-París-La Habana. Presencias de la cultura alemana en las Crónicas del cubano y ciudadano del mundo Alejo Carpentier”, revista Humboldt, no. 130, 2000.
(4) María Elena Blanco, José Aníbal Campos, Francisco Díaz Solar, Jesús Írsula Peña, Olga Sánchez Guevara y Jorge Yglesias, tradujeron los textos incluidos en la Revista UNIÓN y en la antología de poesía austríaca. Poesía alemana contemporánea contiene traducciones de José Aníbal Campos, Francisco Díaz Solar, Olga Sánchez Guevara, Orestes Sandoval López y Jorge Yglesias, y de traductores de otros países (Felipe Boso, Ricardo Ibarlucía y Udo Kawasser). Poesía contra la guerra en la literatura alemana, del barroco hasta nuestros días, contiene traducciones de Francisco Díaz Solar, Olga Sánchez Guevara y Orestes Sandoval López.
Dentro del texto he utilizado un asterisco junto a los nombres de los traductores, para evitar la reiteración de la referencia “traducción de”.