Morada de prestigiosos intelectuales latinoamericanos, escenario de
acontecimientos meridianos de la literatura y las artes del continente, la
revista Casa de las Américas es documento imprescindible de nuestro
devenir. Ahora mismo está circulando el número 242, correspondiente al primer
trimestre de este año, bellamente ilustrado por grabados que el colombiano Pedro
Villalba Ospina expusiera recientemente en Casa.
Son ilustraciones,
fragmentos pictóricos de una novela mítica, Cien años de soledad: desde
la portada de este número de la revista y hasta la última página, se nos seduce
con pasajes memorables de esta historia mágica, hechos juego de líneas por obra
e imaginación de Villalba, que a su vez respeta el espíritu garcíamarquiano, que
a uno le cuesta un poco definir, pero, eso sí, es muy fácil de descubrir aquí y
allá.
La revista, entonces, deviene galería. Pero claro que es mucho
más, es arca de ideas.
El sociólogo belga Francois Hourtart habla del
sueño del colombiano Camilo Torres, sacerdote y luchador comprometido con la
causa de la América que sufre. Un sueño de justicia por el que terminó dando la
vida.
En el apartado de Hechos e Ideas, el ensayista y profesor español
Fernando Gómez Herrero reflexiona sin pelos en la lengua sobre un tema muy
llevado y traído, la identidad nacional estadounidense. Gómez Herrero cuestiona
duramente las ideas del politólogo norteamericano Samuel P. Huntington, marcadas
por la desmemoria y el desprecio.
Bien interesante, por el insospechado
campo de conocimiento que abre para el lector menos informado de las repercusión
de la historia de nuestra América en el pensamiento filosófico occidental, es el
enjundioso ensayo de Susan Buck-Morss: Hegel y Haití.
Otro ensayo, que
se permite quizás mayor regodeo literario, es el que firma Julio Ramos: "Pasajes
de ida y vuelta: El Dr. Williams Carlos Williams bajo el sol de Río Piedras",
que reflexiona, sin eludir la crónica, sobre el encuentro del destacado
intelectual norteamericano con la tierra de su madre.
Pero, más allá de
los ensayos, la revista Casa siempre ofrece un encuentro con mucha de la buena
literatura latinoamericana, la de ahora mismo y la de ayer. En este número se
publica un extenso poema narrativo del nicaragüense Ernesto Cardenal, una
hermosa crónica en verso: "La diosa blanca", que también viene a ser una
demostración de que la cultura de unos y otros al final, muy al final, termina
siendo una: la cultura del hombre, atravesada por mitos, leyendas, personajes,
que aparecen aquí y allá, con nombres y fisonomías diferentes, pero que son
manifestación de un mismo espíritu.
El cubano Guillermo Rodríguez Rivera
presenta su cuento "Ligero de equipaje"… El argentino Rolando Revaggliatti
publica poemas que remiten a clásicos de la cinematografía universal: son las
impresiones de un cinéfilo. Mercedes Melo entrega un cuento con aires eruditos:
"Ámbito de Hipermestra", cuya historia se centra en el descubrimiento de ciertos
manuscritos griegos…
Completan la edición otros textos literarios, las
habituales notas y los comentarios sobre libros publicados recientemente.
La revista Casa de las Américas sigue siendo, en definitiva, un
reservorio, un punto de referencia, una declaración de independencia y dignidad
cultural.