I
Quebrantado el cuerpo y adolorida el alma, en esas condiciones escribió Juan Rulfo de corrido ese largo cuento de Comala que es Pedro Páramo, a cuyo medio siglo de publicación permanece —junto con El llano en llamas— como uno de esos grandes monumentos de la literatura. Hoy el nombre y la obra de Rulfo se lleva en las manos y la mente con espíritu. En mi caso —que no soy espíritu ni ingenio—, por esa capacidad y conciencia suyas para grabar en la letra impresa, en la escritura, exactamente lo que quiso y deseó, sin una pizca más o menos de verbosidad. (Aunque, lo sabemos, la obra rulfiana no se reduce a la palabra, pues también fue un profundo amante de la fotografía. Su escritura se hizo no sólo por medios lingüísticos, sino también por medios fotográficos...)
Pero además, porque la lectura de sus textos provocan siempre una agitada y febril persecución de los sentidos primeros y últimos con que las historias de su ficción se van construyendo. Este número doble de Unión reúne en el dossier «Cincuenta años / Pedro Páramo de Juan Rulfo» una trama que engarza diferentes interpretaciones y lecturas sobre la obra de este multitraducido autor, incluyendo la propia y plena voz de Rulfo por medio de dos entrevistas que le hicieran en 1970.
Porque creo que estas palabras mías no las necesita, porque no es mi intención aburrirle sino conducirle a usted, lector, las claves, y de paso conducirlo a las páginas de la revista si su interés se cruza con la obra de Rulfo, no voy a mencionar todos los nombres y títulos de ensayos, ni voy a hacer un recuento detallado de cada una de las coordenadas que conforman este dossier, que abre con la reflexión sobre las relaciones entre las formas literarias del autor y “el tema del poder”, y continúa con textos que abordan el tema de la muerte, del realismo mágico, los mexicanismos y regionalismos, la influencia de mitos y procesos históricos en la obra, el reflejo o la representación de las propias contradicciones de la vida del hombre, la situación humana frente a la violencia y la estilización de un lenguaje que alcanza total maestría en Pedro Páramo y los cuentos de El llano en llamas.
II
La otra mitad de esta Unión se pliega hacia otras autoridades —it est., autores— o creaciones de la literatura inglesa, brasileña y cubana. De la mano de Omar Pérez aparecen versiones de poemas de Dylan Thomas con sus respectivos comentarios biográficos y critico-literarios; mientras que de Cecilia Meireles aparecen un conjunto de poemas que, en su mayor parte, son primeras traducciones al español. Asimismo Pedro de Oraá hace un estudio crítico de la obra pictórica de Julia Valdés, que a su vez ilustra gran parte de este número.
A estos textos le continúa dos de Cintio Vitier: «Libro de otoño» y «Diario 1948», que dejan ver los vínculos que hay entre su intimidad, su Yo y sus experiencias vitales, y algunas de las lecturas y juicios con que fue construyendo no sólo su personalidad, sino también sus juicios críticos en torno a lo literario, la escritura, la lectura o la identidad. Y casi al finalizar, el lector hallará dos ensayos sobre José Lezama Lima. El primero, «Los múltiples estratos de Paradiso. Genealogía, parodia y juego de escondidos con la muerte», de Ada María Teja, se intenta mostrar cuáles estructuras realizan el ritual de resurrección de los padres en tres capítulos de esa novela. (Este trabajo, anota su autora, completa y se une a varias investigaciones suyas realizadas años atrás.) El segundo, «Las uvas y el caracol de escritura sombría: Lezama», de Orlando José Hernández, configura los diferentes cauces con que el autor de Muerte de Narciso fue construyendo su poética y busca enlazar, entre otras preguntas, la de la significación que tiene la poesía de Lezama a la altura de nuestros días.
Unión completa sus páginas con los habituales «Textos y pre-textos» que firma su director, y que en esta ocasión coloca en sus valoraciones críticas sendos libros de poemas de tres autores cubanos: Manos de obra, de Sigfredo Ariel; La cortadura y el signo, de Antonio Armenteros; y Semejante a la noche, de Rabel Díaz Pérez.
III
P.d.: Aunque de enero-junio del pasado año, este número doble y el siguiente —el 59-60, cuyo comentario aparecerá próximamente— comenzaron a circular a mediados de este año.
Unión. Revista de Literatura y Arte, Nueva Época, Año XVI, no. 57-58, enero-junio de 2005. Director: Enrique Saínz. ISSN 00041-6770