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Entre las cuerdas del violín de Ingres, concierto de voces
Reinier Pérez-Hernández , 12 de diciembre de 2006

«Es un personaje clave en el mundo de las letras y las publicaciones, pero se le olvida demasiado.» Así comienza Pedro Pablo su «Defensa del editor», artículo con que La Gaceta de Cuba cierra, en la sección «El punto», su quinta entrega de este año 2006. Soy editor. Por eso comulgo plenamente con las palabras de Pedro Pablo; por eso, también, he comenzado esta reseña invocándolo. Una pura concordancia por oficio. Pero también comienzo por aquí para llamar la atención y diseminar las ideas de este texto que pone en su justo lugar a quienes olvidan al editor y su arte. Para llamar la atención de aquellos que, dentro del sistema editorial, ignoran no sólo la capacidad creativa del editor sino también la necesidad de fomentar. Porque no basta con que se mantengan sus «créditos» en la página legal: «hay que ofrecerle al editor su lugar, el que le corresponde, como intelectual y creador de la cultura». Por supuesto —y aquí saltará Perogrullo—, siempre que se lo merezca.

Ahora, ¿qué otras propuestas tiene La Gaceta para el lector? ¿Qué otro invitado más al convite literario? Por una parte, el dossier «El violín de Ingres»; por la otra, el dossier «El recuerdo de Joel James». Y entre una y otra secciones, dispersos aparecen textos que abordarán temas polémicos como el de las coproducciones —cuando de cine se trata— o la obra de artistas como Raúl Corrales, Viengsay Valdés o José Omar.

El primer dossier irrumpe como un singular espacio donde el lector podrá sorprenderse ante los oficios «otros» de quienes no son re-conocidos por ellos. Así, cantautores, trovadores, críticos de arte, arquitectos, actores, actrices, cineastas o pintores aparecen como narradores y poetas; dramaturgos, narradores y poetas, como dibujantes o guionistas; cineastas, como críticos de arte. Un fino cambio de percepción para quienes están habituados, por ejemplo, a identificar a Luis Alberto García sólo con la actuación o a Zaida del Río con la pintura... y a Raúl Martínez, Manuel Vidal, Julio Girona, Pedro Juan Gutiérrez, Reinaldo Montero, Nancy Morejón, Sigfredo Ariel, Raúl Hernández Novás, Silvio Rodríguez, Mario Coyula, Sergio Corrieri, Juan Carlos Tabío, Arturo Sotto, Isabel Blanco, Jorge Perrugorría, Abel Prieto, Achy Obejas, Amaury Pérez, Rufo Caballero y Antonio Eligio Fernández Tonel, que son los nombres que integran este momento de La Gaceta.

El segundo, por su parte, está pensando a la memoria del «habanero de nacimiento, santiaguero de alma y cubano pleno» que fue Joel James. Homenaje póstumo a quien falleciera a mediados de este año, el dossier lo conforman textos que retratan su trayectoria vital e intelectual, su personalidad, su labor en diferentes instituciones culturales, como la Casa del Caribe, y su obra historiográfica. Remata el dossier un fragmento de la novela, aún inédita, En el altar del fuego, que obtuviera en 2005 el Premio Guillermo Vidal.

Otras coordenadas textuales sobresalen en este número: desde lo ensayístico, las que proponen «Variaciones de José Omar», de Waldo Leyva, «El ojo que piensa», de Rafael Acosta de Arriba, y «Raúl Corrales de prisa por la vida», de Ciro Bianchi Ross; y «Coproducciones, mal que nos pese», de Reynaldo González. El primero, con algunas claves para comprender el trabajo artístico de Omar; y el segundo y el tercero, sobre la estética y el arte de uno de los artistas del lente más destacados de la segunda mitad del siglo XX cubano; y el último, sobre los riesgos que implica este sistema de producción cinematográfica y sobre la importancia de evitar que se incurra en el fomento de estereotipos y visiones culturales reducidas y prejuiciados. Por último, una entrevista de Rafael Álvarez y Píter Ortega a la bailarina Viengsay Valdés descubre los resortes del baile en una de las más relevantes figuras jóvenes del arte danzario cubano. Y Ana María Pedroso y Oscar Kessel narran en «Mi oficio es ser Evgueni Evtuchenko» las aventuras y desventuras habaneras que ellos vivieron con este emblemático poeta ruso a raíz de su visita a Cuba para participar en el XI Festival Internacional de Poesía La Habana, celebrado en junio de este año.

Voy cerrando estas palabras, no sin antes mencionar los poemas de Efraín Rodríguez Sanatan, y los elogios recogidos por La Gaceta a Pablo Armando Fernández y Armando Soler, debidos, respectivamente, a Roberto Fernández Retamar y Nancy Morejón. Y, por supuesto, señalando en la sección de «Crítica» los comentarios a:

el largometraje Páginas del diario de Mauricio, de Manuel Pérez,
los libros El estudiante del infierno, de Charles Bukowski, y la compilación poética Hay muchos modos de jugar, de Luis Rogelio Nogueiras,
el XVI Salón de la Ciudad (de La Habana) y la exposición Asís La Habana, de Ángel Ramírez,
y las puestas en escena de Chamaco, de Abel González Melo, y Delirio habanero, de Alberto Pedro (la primera, a cargo de Argos Teatro; la segunda, de Teatro de la Luna).

Entre las cuerdas del «violín de Ingres», en esta quinta entrega de La Gaceta de Cuba, un concierto de voces que rememoran, alertan, buscan claves en la fotografía, la pintura, el ballet y el cine.

La Gaceta de Cuba, No. 5, septiembre-octubre de 2006. Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Director: Norberto Codina. ISSN 0864-1706.