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La literatura para niños en la Revolución
Waldo González López , 29 de diciembre de 2005

Sólo con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y los inmensos cambios políticos, sociales, económicos y culturales que ésta generó, fue posible para los escritores asumir la creación literaria dirigida a la infancia y la juventud. Jamás en el país se había dedicado tanta importancia a los niños y jóvenes.

Muchas organizaciones, instituciones y órganos culturales, encaminados a este objetivo, irían surgiendo al calor del proceso liberador.

Ya en 1960 aparece la serie Juvenil en la Colección Biblioteca del Pueblo, de la Imprenta Nacional de Cuba. Dos años más tarde, se crea la Editorial Nacional de Cuba, con una dependencia: la Editora Juvenil.

Ésta tuvo el privilegio de contar en su dirección con un vigoroso escritor y brillante pedagogo: el hispanocubano Herminio Almendros.

Bajo su guía esa Editora publicó clásicos como La Edad de Oro, Platero y yo, Viajes de Gulliver, Ivanhoe, cuentos de Andersen y de los hermanos Grimm.

Almendros -quien en 1956 había publicado en Santiago de Cuba "A propósito de La Edad de Oro. Notas sobre literatura infantil" -dio en 1965 un texto fundamental a la infancia:Nuestro Martí, así como reeditó otro de sus clásicos volúmenes, Oros viejos.

Para 1967, la Editora Juvenil deviene Editorial Gente Nueva, cuyo trabajo iría desarrollándose y enriqueciéndose paulatinamente, al punto de ser hoy una de las más prestigiosas empresas de su tipo en Latinoamérica.

En los inicios de la década del 60, se crea en la Biblioteca Nacional José Martí, el Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles, bajo la dirección de Eliseo Diego. Unos años más tarde al Departamento Juvenil de la propia institución, el equipo dirigido por el poeta efectuó una importantísima labor en cuanto a traducciones y adaptaciones de joyas de la literatura para niños.

Asimismo, Diego inició la publicación de dos colecciones infaltables en las bibliotecas de escritores y maestros: Teoría y técnica del arte de narrar y Adaptaciones de cuentos, tituladas conjuntamente Textos para narradores. También bajo sus auspicios se creó en todas las bibliotecas del país "La Hora del Cuento".

Un verdadero acontecimiento fue la celebración, en diciembre de l972, del Primer Forum Nacional de Literatura para niños y Jóvenes, que resultó un buen punto de partida y un indudable aliciente, toda vez que los cinco temas generales discutidos, las ponencias y los debates promovidos por ellas, abrieron cauces necesarios.

Precisamente por su iniciativa, el Ministerio de Educación creó en 1973, el grupo Asesor Permanente de Literatura para Niños y Jóvenes, integrado por personalidades de la cultura vinculadas con la materia.

Este colectivo de análisis y trabajo logró que se incluyera esta modalidad en los principales concursos nacionales de la época.

De tal suerte, a "La Edad de Oro" se sumaron los Premios "Ismaelillo" en prosa y verso de la UNEAC (1973), el "26 de Julio", de las FAR (1974, luego desaparecido), el Casa de las Américas (en su faceta juvenil, luego desaparecido durante años y revivido en el 2004) y el "13 de Marzo", de la Universidad de La Habana (ambos de 1975, éste último desaparecido).

Esos concursos, al menos los que continúan, así como otros surgidos en centros provinciales del Libro, han hecho posible la aparición de cuantiosos autores que con sus obras (poesía, décima, cuento, teatro, biografía, testimonio, canción…) ayudaron a incrementar esta literatura.

Otros grupos de trabajo analítico serían posteriormente establecidos, como el Equipo de Investigación de Literatura para Preescolares, patrocinado por el Instituto de la Infancia e integrado por pedagogos, psicólogos y escritores.

Esa institución realizó hasta su desaparición años atrás, una encomiable labor que puede resumirse con su publicación oficial: la revista Simientes, destinada a las educadoras de círculos infantiles, a las que les ofrecía materiales didácticos, entre ellos poemas de importantes autores cubanos y latinoamericanos, como canciones tradicionales.

Tomado de AIN