En 2001 se publicó nuevamente, en edición crítica, la Poesía completa de José Martí en dos volúmenes, por la Editorial Letras Cubanas. Está precedida por una "Nota editorial", con fecha de enero de 1981, obviamente escrita para la primera edición, de 1985, firmada por Cintio Vitier, Fina García Marruz y Emilio de Armas, entonces investigadores del Centro de Estudios Martianos. En esa nota se ofrecen al lector, con ejemplar minuciosidad, todas las explicaciones necesarias acerca de la organización de su poesía y de los contenidos de cada tomo, en todo lo cual se ha seguido la voluntad del autor siempre que sus decisiones no perjudiquen el conocimiento de su obra. Los tomos están, pues, organizados de la siguiente manera: Tomo 1: Ismaelillo, Versos libres y Versos sencillos. Tomo 2: "Primeras poesías", "Poemas escritos en España", "Poemas escritos en México y en Guatemala", "Versos varios", "Polvo de alas de mariposa", "Versos en La Edad de Oro", "Versos de circunstancias", "Cartas rimadas", "Fragmentos y poemas en elaboración" y "Traducciones en elaboración"
Después de cada agrupación se sitúa el cuerpo de notas, y en el caso específico de Versos libres, estas se colocan detrás de cada sección del libro. Al final de ese conjunto se incluyen dos apéndices, el primero de "Borradores y fragmentos correspondientes a Versos libres" y el segundo con un texto en prosa del propio Martí, "prólogo sin libro", según transcriben los compiladores, al que consideran "como complemento (quizá continuación) del prólogo que tradicionalmente se ha colocado al frente de Versos libres". Los compiladores nos informan lo siguiente: "en esta edición aparecen catorce textos poéticos de Martí hasta ahora no recogidos en Obras completas", y asimismo aclaran que hay textos "deslindados y/o más completamente descifrados, de manuscritos cuyas dificultades a veces resultan insuperables", elementos que ya estaban presentes en la edición de 1985, la primera, por lo que no constituyen aportes de esta que ahora comentamos, la cual sin embargo tiene el significativo valor de poner en manos de los especialistas, estudiantes y lectores en general, la obra poética del más relevante de todos los escritores cubanos, un corpus de enorme significación ideoestética en la historia de la cultura iberoamericana. Estas páginas, un patrimonio del más alto linaje, son imprescindibles para el conocimiento de las transformaciones de la cultura nacional y de la evolución de la lírica del idioma, a la que Martí hizo sustanciales aportes, como reconocen todos los creadores y estudiosos desde Rubén Darío hasta los más jóvenes, incluso aquellos que disienten de su ideario político-social. Con su obra cierra Martí un período de la literatura cubana y de la lengua y abre otro de enorme fecundidad, trascendencia que en su caso va más allá de los valores estrictamente estéticos y se abre a una dimensión de orden ético, fundacional, altamente creador en esa integración de aportes sustanciales a la identidad nacional. Las generaciones de estudiantes y de profesionales de las letras, siempre renovadas, deben tener siempre a mano estos libros de poesía, accesibles en todas las librerías y bibliotecas del país, razón que justifica plenamente esta edición reciente. Con ella, imprescindible para una justa intelección de la cultura cubana, poseen los lectores una obra fundamental. En Lo cubano en la poesía (1958) Cintio Vitier -el más importante estudioso de la obra de Martí, al menos entre nosotros-, caracteriza de este modo su cubanía, de manera especial en sus poemas: "En esa reducción a lo esencial está la madurez poética de Martí. En ese atacar cada vez desde un ángulo distinto, en ese despego de toda continuidad lógica y retórica, está para mí la cubanidad intrínseca de su madurez", rasgos estos que le dan, entre otros muchos, como el de la asimilación creadora de los clásicos del idioma, esa trascendencia de doble signo que hallamos en su obra poética. En ella culmina una riquísima tradición cubana, una tradición en la que se fusionan la patria y la poesía, y se abre al mismo tiempo otra época, otra tradición, en cuyo centro está la figura incomparable de Martí. Vitier cierra ese espléndido capítulo de su libro con estas consideraciones: "todos esos nombres vacilantes [se refiere a los más importantes poetas cubanos del siglo XIX, los que constituyen esa tradición a la que nos referimos], anhelantes, incompletos, temblando en la frontera indecisa de la neblina y la luz, rematan de pronto, como un rayo solar que se descerraja entero, en el realísimo, encarnado y categórico nombre de José Martí". En otros trabajos suyos y de su esposa, la poetisa y ensayista Fina García Marruz -conocedora asimismo, como pocos, de la obra de Martí, como lo demuestran sus ensayos capitales sobre sus textos-, hallamos sustanciales reflexiones en torno a esta poesía y sus valores trascendentes. A esos acercamientos remitimos a los lectores. Pero detenidos ahora ante estos dos tomos de la <b>Poesía completa del más grande de todos los cubanos, suficientes por sí mismos para permitirnos apreciar en toda su grandeza su legado, sentimos la satisfacción de que reaparezcan para que puedan tener acceso a sus páginas nuestros jóvenes creadores, los estudiantes y profesionales de cualquier rama del saber, los lectores titulados o no, y en similar medida otros lectores de otras latitudes que se interesen por conocer el quehacer de Martí, de fuerza colosal en un plano espiritual, más allá de hallazgos formales o de innovaciones de orden literario. Vitier nos dice, al comienzo de su capítulo en <b>Lo cubano en la poesía: "Sin caer en beaterías ni canonizaciones pueriles, podemos decir con exactitud que Martí significa para nosotros el arribo a la plenitud del espíritu, si no en su dimensión mística (aunque muy cerca parece que estuvo de tocarla en sus últimos días), sí en el doble sentido que le hemos dado a la palabra "espíritu": objetivación y sacrificio". Estos tomos de su poesía nos permitirán llegar al centro de ese aporte a la integración de nuestra sensibilidad.