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Quemar las naves: Una antología singular
Amir Valle , 16 de julio de 2004
En uno de mis comentarios anteriores, me referí a las antologías que abordaban el asunto de género o la escritura femenina en lo particular. En éste, hablaré de otra antología, Quemar las naves. Jóvenes Cuentistas Cubanos, especial por dos razones: por ser la primera compilación que como crítica literaria realiza una destacada narradora cubana, la matancera residente en Santa Clara Rebeca Murga Vicens, y por formar parte de un proyecto mayor, la Colección Islazul, que en la Universidad Católica de Pelotas, en Brasil, viene promoviendo el profesor y crítico Pablo René Estévez.

Según dijera el propio Pablo René Estévez en la clausura del Premio Nacional de Novela Enrique Labrador Ruiz, convocado por el Taller de Novela Carlos Lobería, que dirige el escritor Lorenzo Lunar Cardedo, Islazul es un proyecto que publicará 20 libros de autores cubanos, como parte del programa "La literatura como puente de dos culturas: Cuba y Brasil", y del cual ya han sido publicadas  las obras La Venus del cuerno (novela de Lurima Estévez) y La Casa Redonda (novela infanto-juvenil, de Pablo René); de modo que la antología del cuento cubano Quemar las naves es el tercer volumen.

En la presentación de esta antología, dije que me parecía importante por tres razones: la primera, es la visión que Rebeca Murga ofrece del fenómeno "narrativa joven cubana", visión muy precisa y justa, como se verá a continuación; segunda, porque presenta esa visión sin los prejuicios de las clasificaciones generacionales, en virtud solamente de la calidad del texto; y tercera, porque incorpora al actual concierto de nuestra narrativa voces hasta hoy poco conocidas, acompañando a otro grupo de autores con mayor reconocimiento, pero también muy jóvenes.

Veamos entonces el primer aporte: el análisis que hace Rebeca Murga del asunto al cual se refiere con los cuentos de esta antología. Ella dice que entre los jóvenes narradores han prevalecido las siguientes afinidades narratológicas:

En el plano temático:

- Superioridad de la historia sobre los demás conceptos literarios, con una visible intención de izarla al detalle de lo sublime.

- Existencialismo individualista como secuela de la convivencia espiritual con la miseria, la humillación, la búsqueda convulsa en el ala izquierda del alma y el pensamiento, las situaciones límites que generan la resignación de los personajes ante una fatalidad impuesta más allá de sus decisiones, que lleva a la solución más absurda y desventajosa del conflicto desde la perspectiva del hombre y su entorno social.

- Vocación de los personajes a la perversión sexual como liberación: la incomunicación entre los sexos, la disfunción familiar, el adulterio, el divorcio, el homosexualismo a partir de las relaciones lésbicas frustradas y el apocamiento de la virilidad parecen ser el campo de concentración para aniquilar toda esperanza sobre la diferencia anatómica de los sexos.

- Humor e ironía como un reflejo conscientemente desviado: las situaciones límites, la incomunicación y el absurdo aparecen tratados a partir de la bifurcación, marcadamente intencional, del hilo conductor de la historia, a partir de la diferenciación que hace el ser humano entre el bien y el mal.

- Estilización de la marginalidad como presupuesto temático: la recurrencia al universo asúntico de la droga, la homosexualidad, el rock, el alcoholismo y la prostitución.

- Concepción apocalíptica de la humanidad: las enfermedades venéreas, con su espectro más caótico en el SIDA y el cáncer, son asumidos con la conciencia del Juicio Final. El hombre aparece minimizado y culpable de que Dios esté mirando hacia nuevos horizontes.

En el plano lingüístico:

- Predominio del lenguaje descarnado, irreverente, agresivo en un discurso donde la crítica social y cultural forman el escenario que arroja luces a la interioridad más privada y evasiva del ser humano.

- Asociaciones de imágenes impactantes y en ocasiones repulsivas, que provocan una auténtica lectura, siempre entre líneas.

- Búsqueda insaciable de una lógica interna creada en el discurso, donde el respeto por las reglas básicas de la escritura se quiebra para alcanzar la total emancipación de la mente, con elegantes mutaciones de la puntuación.

- Empleo de giros coloquiales a partir de una estilización lingüística basada en la oralidad en su vertiente escrita, con amplia difusión del imperativo.

- Rechazo, generalmente implícito, al estatismo social mediante el refugio en la interioridad humana y la explosión de una marginal diversidad de hablas en los personajes corrompidos, míseros, muertos de alma y cansados de cuerpo ante la prolongada necesidad de subsistencia.

En el plano estructural:

- Predilección por la experimentación estructural para incitar a una reacción enajenante y avasalladora, que reafirme la debilidad del ser humano ante la corrosión universal.

- Apego al nivel de autodeterminación: la narración en primera persona es asumida como recurso literario válido para crear interferencias en la historia, a partir de una autodestrucción del ser humano como escape a sus conflictos interminables.

- Inserción de estructuras típicas de otros lenguajes comunicacionales y acotaciones coloquiales que provocan la interacción irónico-agresiva con el lector, con marcada intención chocante y enriquecedorade la historia: un telegrama o carta, unos fragmentos de canción o programas radiales, una nota periodística, una intervención brusca y aparentemente insulsa del narrador y hasta del propio escritor.

- Ubicación de elementos de las artes visuales y gráficas en situaciones climáticas de la historia: una fotografía o caricatura, un dibujo, carteles, logotipos, diferentes tipografías y diseños tipográficos.

Como segundo valor hablamos de la selección sin importar generaciones, sino a partir del surgimiento y fortalecimiento de la obra de estos autores: de modo que encontraremos en estas páginas un cuento de Noel Castillo (1968), autor ya de una obra con aportes muy interesantes y de significativa impronta, quien podría pertenecer por edad a los llamados Novísimos; Raúl Flores Iriarte y Michel Encinosa Fu, dos autores con una obra en ascenso, y Susana Haug (1983), que con su corta edad ya es Premio UNEAC de Literatura y tiene numerosos libros publicados.

El tercer aporte, que siempre es el que más se agradece en cuanto al descubrimiento de valores para las letras cubanas actuales, propone los cuentos de Juan Francisco Pulido, Lurima Estévez, Ernesto Peña, Edurman Mariño y Ariel López Home (bien desconocidos), junto a otros, algo más mencionados por su participación en el Taller Onelio Jorge Cardoso, como Arturo González Dorado, Manuel Navea, María Antonia Borroto, Norge Céspedes, Reídle Galvez, y otros más conocidos por sus premios en varios concursos nacionales como Yordanka Almaguer, Igor Wong, Adriana Zamora y Orlando Luis Pardo. 

Es una antología que dice mucho de la salud de la actual narrativa cubana, y de sus múltiples propuestas estéticas; un libro que pone galas a la labor crítica de su autora (que trabajó mano a mano con su compañero y colega de letras Lorenzo Lunar Cardedo) y una muestra más de que, con talento y deseos, se puede promover nuestra literatura, aprovechando esas manos amigas que se tienden hacia nosotros desde otros países. Brasil esta vez.