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La Junta Patriótica De Cubanas En Nueva York: primera asociación femenina en la emigración
Lic. Dania de la Cruz Martínez , 08 de agosto de 2004

Introducción imprescindible: Dania de la Cruz, la precursora de la bibliografía de mujeres en Cuba

Por Julio César González Pages

Para los investigadores que disfrutamos de la amistad de Dania de la Cruz, sin dudas ha sido un privilegio poder haber contado con su ayuda por tantos años. Esta destacada historiadora recientemente retirada del Archivo Nacional de Cuba, después de décadas de trabajo, le pasó lo mismo que a las mujeres que ella rescata en su historias: La invisibilidad.

Ella es autora de los libros más completos de bibliografía sobre mujeres publicados en Cuba: Movimiento Femenino en Cuba. Bibliografía(1980, Editora Política), y Maria Luisa Dolz (1990, Editorial Academia)

Conversando con Debates de Géneros esta importante intelectual nos dio sus criterios sobre la polémica de esta sección.

¿Llego la perspectiva de géneros a los documentos del Archivo Nacional de Cuba?

Bueno esta respuesta es un poco difícil, ya que solamente tener un tema dedicado a mujeres fue muy complicado. Sin dudas el desconocimiento sobre las nuevas corrientes de investigación perjudica a instituciones donde estos debates sobre teoría no llegan de la forma que queremos los investigadores. La función principal de los archivos es atesorar información y ponerla en función de otros investigadores. Entender que los que trabajamos en estos centros también podemos aportar nuevas ideas y pespertivas es poco comprendido. Yo hice mi esfuerzo y le dedique todo mi tiempo y energías a que se pudieran abrir nuevas aristas a las investigaciones, pero siempre algunas personas les cuesta más trabajo ver que lo que hacemos es pensando en el futuro, y no con la inmediatez del día a día.

¿Qué sientes siendo la autora del libro más importante de bibliografía de mujeres en Cuba?

Cuando hice esta investigación nunca pensé que se convertiría en una obra tan citada, sobre todo fuera de Cuba. Como sabes yo misma estoy inconforme con ella y quisiera cambiar, añadir, ampliar pero ninguna editorial se ha interesado en reeditarlo. Así que hablamos de un libro muy importante y raro, ya que solamente se encuentra en bibliotecas y en manos de las personas que lo obtuvieron en los años ochenta.

¿Qué piensas de los Estudios de Géneros en la Historia de Cuba?

Los Estudios de Géneros en la Historia de Cuba han sido aplicados por muy pocos investigadores, realmente muchos piensan que se trata solo de añadir frases y palabras. Creo que estos estudios transversalizan todas las Ciencias Sociales y no podemos quedarnos solamente con cifras y datos. De los libros publicados en los últimos diez años hay dos donde podemos ver claramente una incorporación de estos Estudios, ellos son el de Raquel Vinat Las cubanas en la posguerra (1898-1902) (2001, Editora Política) y sin dudas el tuyo: En busca de un espacio: Historia de las mujeres en Cuba (2003, Editorial Ciencias Sociales).

¿Que trabajo traes a nuestra sección?

El trabajo que hoy poco a disposición de las lectoras y lectores de Debates de Géneros es para aclarar un hecho histórico que ha aparecido errado continuamente, y de paso demostrar que todavía tenemos muchos que avanzar en nuestra Historia de Mujeres. Muchas gracias y espero sus comentarios.

La Junta Patriótica De Cubanas En Nueva York: primera asociación femenina en la emigración

Por Lic. Dania de la Cruz Martínez

Una mirada atrás... una reconsideración del pasado bajo la revisión crítica de las fuentes documentales tradicionales, constituye el bagaje metodológico de esta investigación que aporta nuevos conocimientos y nuevas interrogantes a la historia nacional y en particular a la historia de las mujeres, al presentar a la asociación que, a mi juicio, fue la primera agrupación o club femenino fundado en la emigración a pocos meses del estallido de la Revolución del 68: la Junta Patriótica de Cubanas en Nueva York.

Rescatar la historia de esta Junta constituye otro de los objetivos de este trabajo, señalando las especificidades de sus actividades en favor de la revolución y la manera en que se integró al proceso nacional liberador, mencionar la fundación de otras asociaciones de mujeres, mixtas o infantiles, que se crearon en otras ciudades de los Estados Unidos; así como develar el discurso político que trasluce en sus escritos algunas de sus dirigentas ante la conmoción que significó la guerra por la independencia de la patria, aparentemente contradictorio en quienes habían dejado transcurrir sus vidas hasta ese momento en el rincón oscuro y tranquilo del hogar, y habían recibido una educación doméstica con visos culturales, en algunos casos.

Contrariamente a lo que se ha venido repitiendo hasta la fecha, no fue la Liga de las Hijas de Cuba la primera organización de su tipo fundada en esta etapa.[1] La llegada a mis manos del Libro de Actas de la Junta Patriótica de Cubanas en Nueva York me hizo dudar de aquella aseveración al leer en el acta de la sesión celebrada el 9 de junio de 1870 que una de las socias, Matilde Rodríguez, expresaba haber asistido a una reunión que celebró Emilia Casanova de Villaverde, con la presencia de otras señoras, para tratar de reunir a todas las Cubanas en un solo cuerpo que se denominaría La Liga de las Hijas de Cuba, cuya divisa sería el triángulo con la estrella,[2] encargándole transmitir este proyecto a la Junta Patriótica, así como invitar a sus socias a asistir a la reunión que tendría lugar el día 11 de ese mes. Aunque esta socia ya le había respondido a Casanova que estando al servicio de una sociedad ya constituida no podía ingresar en la nueva que se iba a formar, se llevó a debate la propuesta, acordándose que la Junta no entraría a formar parte de otra asociación.

La falta de suficientes documentos originales sobre los primeros meses del año 1869 que traten sobre este particular, me llevaron a consultar las fuentes publicísticas que circularon en la emigración en aquellos tiempos. Todavía con cierta duda y hasta temor a una equivocación, comencé a hojear los vetustos periódicos, encontrando en el Boletín de la Revolución, del 10 de febrero de 1869 la siguiente noticia:

[Varias señoras cubanas residentes en esta ciudad han formado una junta para atender a las necesidades de los hospitales de sangre del Ejército Libertador de Cuba, arbitrar fondos y recursos para la guerra, etc., y está constituida de esta manera: Presidenta, Soledad Zayas de Castellanos;* Vicepresidenta, Eufemia B. de Macías; Secretaria, Emilia C. de Villaverde; Vicesecretaria, Mercedes Montejo de Sherman;* Vocales: Isidora Hansen Clark;* Mercedes P. F. de Arcila, Inés Henríquez de León; Tesorera, Concepción Castellanos de Castellanos.* Es digno de todo elogio el comportamiento de nuestras compatriotas, y los valientes que ahora son objeto de su solicitud, sabrán agradecer estas demostraciones de simpatía y fraternidad que tanto dicen en las actuales circunstancias a favor de las hijas de Cuba.[3]] margen

Referencias posteriores en el propio Boletín de la Revolución, ratifican mi tesis inicial. Con fecha 3 de marzo de 1869 puede leerse: El Gran Concierto que ha dispuesto el Comité de Señoras Cubanas... El día 10 del propio mes se señala: En la sesión última de la Junta... El 17 de ese mes se informa que en la última reunión celebrada por la Junta de Cubanas se habló del éxito de los trabajos de recolección de fondos y de superar los $ 2 000, la cantidad producida por las suscripciones. Y el 7 de abril puede verse una nota que bajo el título Junta Patriótica de Cubanas, narra como esta asociación de señoras continúa en sus trabajos con la misma actividad con que las empezaron.[4]

Es evidente que en los primeros meses del año 69 no se hace referencia alguna a la Liga de las Hijas de Cuba, ni una mención especial a Emilia Casanova como promotora principal de la Junta Patriótica de Cubanas en Nueva York.

Si bien Casanova figuró entre las fundadoras de la Junta Patriótica, muy pronto entró en contradicciones con el resto de la directiva, a las que envió una carta el 20 de febrero de 1869, a pocos días de su fundación, donde expresaba:

[Después de meditar sobre lo que pasó en la última junta y la oposición sistemática y tenaz que Uds. hicieron a mi proposición de vender los billetes de entrada del concierto a cinco pesos (...) cuando Uds. querían que fuese a peso creyendo en Uds. derecho de imponerme tal condición teniendo nuevos y mayores desacuerdos, he resuelto separarme de Uds., sin abandonar por eso el proyecto del concierto que inicié.

Recuerden Uds. que las dos únicas razones que alegaban para sostenerse en el precio de un peso para los billetes de entrada fueron -la una, que de otro modo los cubanos no podrían asistir al concierto; la otra que se oponían porque no habrían de aprobar Uds. todo lo que yo propusiese.

Claro que yo no daba el concierto para divertir a los que no podían dar más de un peso para la patria, ni debían (...) buen resultado de nuestros esfuerzos si se me ha (...) oposición tan apasionada.

Siento separarme de tan amables amigas, pero las exigencias de la patria me imponen este deber.[5]] margen

Hasta aquí puedo puntualizar que la Junta Patriótica de Cubanas en Nueva York fue la primera agrupación política fundada en la emigración en los primeros días del mes de febrero de 1869, por un grupo de cubanas que habían emigrado a esa ciudad, entre las que se encontraba Emilia Casanova, la cual a pocos días de su creación entró en discrepancias con el resto de la directiva y decidió retirarse, para más tarde fundar la Liga de las Hijas de Cuba, de la que no he encontrado información sobre su fundación en las fuentes documentales consultadas, como no sean sus propias cartas publicadas en el libro Apuntes biográficos de Emilia Casanova de Villaverde, escritos por un contemporáneo; y aunque ella reconoce haber formado en esta ciudad dos sociedades patrióticas de señoras [6], no dijo nunca que la primera fuera la Junta Patriótica y no la Liga.

Por otra parte, debo señalar que en el Libro de Actas del Primer Comité de Nueva York, en la sesión del 29 de marzo de 1869, se recoge otro dato que conforma mi tesis anterior. Allí se reconoce la existencia de solo dos asociaciones de mujeres hasta esa fecha, sin ninguna mención a la Liga:

Se leyeron comunicaciones de las dos Sociedades de Señoras Cubanas de esta ciudad fechada la de la Junta Patriótica 2 de marzo y la de la Sociedad de Socorros 12 de marzo. La primera pone a disposición de la Junta Central los Fondos que tiene recaudados... y la otra pone a disposición del Sr. Morales Lemus 2 000 pesos reservándose 1 239 pesos 41 centavos para adelantar gastos. Así mismo se acordó manifestar a ambas que no solo se les da la autorización que piden sino que se les ruega que continúen en su patriótica misión.[7]

Los intentos de los cubanos del XIX por lograr la expulsión de los españoles de la Isla, pueden verse prácticamente a todo lo largo del siglo; sin embargo una maduración del sentimiento independentista por parte de la mayoría vino a materializarse en la década del 60.

Igualmente entre los emigrados de Nueva York existía una clara idea de la necesidad de liberarse de España, y los comienzos del año 69 marcan el momento en que se intensifica la actividad revolucionaria en apoyo a la guerra de Cuba.[8] Sin embargo, no he podido precisar si el surgimiento de la Junta Patriótica obedece a los trabajos que en ese sentido realizaba el Comité Revolucionario de Nueva York o si fue la acción espontánea, pero consciente, del grupo de mujeres que la integraron. Tampoco he podido conocer si estas habían emigrado mucho antes del estallido de la guerra, como era el caso de Emilia Casanova, aunque resulta significativo que junto al nombre de ella, aparezcan los nombres de 28 cubanas más en un listado que fue enviado al alcalde municipal de Regla para conocer si poseían bienes raíces, semovientes o de otra naturaleza, para ser embargados.[9] En su mayoría eran integrantes de la Junta Patriótica.

Volviendo a la fecha de fundación de la Junta Patriótica, si bien la prensa la sitúa antes del 10 de febrero de 1869, algunas de sus dirigentes cuando escriben sobre ello un año más tarde, dan tres fechas diferentes de aquel acontecimiento, pero todas ubicándola en el mes de febrero de ese año.[10]

De igual forma, quien en 1870 parece ostentar la dirección de la Junta desempeñando el cargo de vicepresidenta de la misma, Carmen Miranda de Colás, tergiversa la primera directiva electa, omitiendo los nombres de Emilia y Eufemia:[11]

  Según Carmen Miranda de Colás: Según la prensa:
Presidenta: Soledad Zayas de Castellanos Soledad Zayas de Castellanos
Vicepresidenta: Carmen Miranda de Colás Eufemia B. de Macías
Tesorera: Concepción Castellanos de Castellanos Concepción Castellanos de Castellanos
Secretaria: Mercedes de Sherman Castellanos Emilia Casanova de Villaverde
Vicesecretaria:   Mercedes Montejo de Sherman

Si esta carta fue escrita por Miranda un año más tarde, cabría preguntarse ¿Fue el olvido lo que motivó la omisión de un nombre como el de Emilia Casanova? ¿Permaneció un corto tiempo en la Junta Patriótica y no fue recordada? ¿Se produjeron algunas discrepancias que motivaron esta omisión? Las dos últimas preguntas deben ser las causales.

Según los documentos de 1870, fueron 36 las socias fundadoras y llegaron a ser 44 en diciembre de 1869, a los 10 meses de su fundación, entre cubanas y norteamericanas. Sus fines fueron los de arbitrar fondos para auxiliar a los soldados del Ejército Libertador y a las mujeres, niños y demás personas que vivían en los campamentos mambises.

La primera actividad organizada por estas cubanas para recaudar fondos fue la organización y celebración de un concierto en el Steinway Hall, función que fue considerada la primera de su género en esa ciudad y un triunfo para las señoras que lo proyectaron y consiguieron llevarlo a cabo con patriótica actividad y acertada dirección.[12] Los trabajos previos de organización del mismo que se celebró en el mes de marzo, fueron llevados a cabo por un grupo de mujeres de la Junta Patriótica, entre ellas, Emilia Casanova de Villaverde, Rosa P. Izquierdo, Isidora Hansen Clark, y recogidos en el Boletín de la Revolución bajo el título "Reunión de Cubanas".[13]

La salida de Emilia Casanova de la Junta no fue conocida de inmediato. Es por ello que en el acta de la sesión del 24 de febrero de 1869 del Comité de Nueva York se lee que el Secretario dio cuenta de haber escrito a la Señora de Villaverde, Secretaria del Comité de Señoras Cubanas, dándole las gracias por su invitación al concierto,[14] lo que constituye una prueba más de que Casanova militó en la Junta Patriótica desde su fundación y que la Liga de las Hijas de Cuba fue fundada por ella en fecha posterior, quizás en el propio año 69, aunque llama la atención que este hecho no hubiera sido narrado en el Libro de Actas en el que se escribió desde el 9 de noviembre de 1868 hasta el 19 de abril de 1870, ni en los periódicos consultados. Existe, no obstante, una carta de ella de agosto de 1869 donde habla del manifiesto de la Liga de las Hijas de Cuba emitido a las hijas de México y Sur América.[15]

Llevaron la avanzada en las labores patrióticas las emigradas cubanas de Nueva York, quienes a partir de su organización y unidad exhortaron, a través de comunicaciones, a las residentes en Filadelfia, Baltimore y Nueva Orléans, a crear asociaciones que trabajaran de acuerdo con la Junta Patriótica, en comunidad de esfuerzos para obtener mayores logros.[16]

De los trabajos de Filadelfia solo se conoce que Samuel Dutton y Miguel Santisteban, presidente y secretario respectivamente de la Junta Preliminar para constituir una sucursal de la Junta Patriótica de Cubanas en esa ciudad, dieron pasos para instaurarla, así como la respuesta de María del Rosario Portero de Morales Lemus a quien se le había propuesto la presidencia de la misma y que no aceptó por problemas de salud y por otras razones y consideraciones especiales.[17]

De Baltimore se sabe, según el acta del 25 de junio de 1870 de la Junta Central Republicana, que se trabajaba con buen éxito en la organización de una sociedad de señoras que trabajara en la recolecta de fondos para las mujeres y niños de Cuba,[18] todo lo cual fue aprobado por dicha Junta.

Además de la fundación de la Liga de las Hijas de Cuba, desde el propio año de 1869 se había fundado en Nueva York, aunque sin conexión aparente con la Junta Patriótica, la sociedad Hijas de la Libertad, bajo la presidencia de María Teresa Reyes de Gálvez.[19] Con este hallazgo cabría suponer que el primer club Hijas de la Libertad mencionado por la historiografía, fundado en Cayo Hueso el 16 de diciembre de 1878, pudo haber tenido su antecedente directo en este de Nueva York, el cual se fundió con la Junta Patriótica en octubre de 1870, a petición de su presidenta para reunir a un mayor número de socias.[20]

También para recolectar ropa y dinero para las mujeres y los niños vinculados directamente a la revolución, se constituyó el 17 de junio de 1870 la American Ladies, Association for Cuban Women and Children, presidida por la señora J.J. Roosevelt; secretaria J. Barret y tesorera Ralph Mead, que contó además con un comité ejecutivo integrado, entre otras, por Carmen Miranda de Colás y Mary Bodenhamer, ambas socias fundadoras de la Junta Patriótica.[21] Previa a la constitución de la American Ladies, fue lanzado el llamamiento a un mitin público a través del Diario Cubano del 16 de junio, donde aparecen entre los firmantes Emilia Casanova, Alice Carey, los generales Quesada y Jordán.

La decisión de coadyuvar al rápido éxito de la campaña libertadora, hizo que las mujeres de la Junta Patriótica pusieran en acción a las cubanas residentes en Centro América y el Caribe. En Jamaica, por ejemplo, habían nombrado un representante a quien le giraban dinero para la compra de ropa de géneros, que se adquiría a menor precio y donde se contaba con cubanas que como las de Nueva York, desempeñan gratis el trabajo de costumbre, es decir el trabajo patriótico.[22]

De igual forma, por el mes de mayo de 1870, se creaba en Mérida una Sociedad de Señoras integrada por patriotas cubanas y mejicanas con igual fin: recaudar fondos, ropas y medicinas para enviar a los campamentos del Ejército Libertador, teniendo noticias de haber recolectado un baúl de ropa que dirigieron a Nueva York a nombre de la señora Alfonso de Mestre.[23]

En Cayo Hueso, en el mes de abril de 1870, se constituyó la Sociedad Incógnita de los Pares Cubanos, integrada solo por cubanos todos pobres artesanos, que trabajaban en su mayoría en la elaboración del tabaco. Esta sociedad de carácter mixto agrupó en un inicio a cinco mujeres posiblemente tabaqueras: Eusebia Alpízar de Castellanos, Rita Muñoz, Caridad Vargas, Yarina Valdés y Francisca Valdés,[24] quienes con sus escasos ingresos también colaboraron con la tarea primordial de la emigración en cuanto a la recaudación de fondos.

Y por último, en orden de creación, se fundó a principios de julio de 1871 en Cayo Hueso, la asociación patriótica La Juvenil, integrada por niños y jóvenes de ambos sexos con iguales fines patrióticos, donde figuraron 37 muchachas, 42 jóvenes y 48 niños.[25]

Durante todo el año 1869 continuaron las cubanas de la Junta Patriótica realizando diversas actividades para recaudar fondos que en su gran mayoría eran entregados a la Junta Central, tales como la recogida de $ 1 888 por contribuciones voluntarias;[26] la rifa de prendas en el Bazar efectuado en el Apolo Hall, al parecer el 27 de abril, cuyo producto ascendió a la cifra de $ 5 502.50 [27] y la entrega de dos maletas de ropa y 540 mudas más para el ejército, para mujeres y niños, así como hilos, vendajes y enceres de costura;[28] además de continuar en su empeño inicial de reunir a todas las cubanas residentes en esa ciudad. Una Circular General publicada el 9 de octubre en La Revolución, exhortaba a las que habían llegado en los últimos tiempos procedentes de Cuba o de otras ciudades de los Estados Unidos:

Y a U, como una de ellas, nos dirigimos para suplicarle venga a ayudarnos, con sus consejos, con sus recursos, con su buena voluntad, y principalmente, con su patriotismo y amor acendrado a la tierra en que nacimos, a la reunión que tendrá lugar en la segunda Avenida, num. 137, a las 2 de la tarde del lunes 11 de octubre del corriente año, y del Segundo de la Independencia de Cuba.- Patria y Libertad.- Soledad Zayas de Castellanos, presidenta.- Mercedes de Saherman, secretaria.[29]

A pesar del reconocimiento que habían tenido del propio presidente de la República, Carlos Manuel de Céspedes, y que de los campamentos mambises recibían el encargo de recabar el auxilio de la emigración, reconociendo en ellas a buenas agitadoras revolucionarias, como es el caso de la solicitud que le hace Donato Mármol a nombre del coronel Mariano Loño, del Cuartel General de Cauto Abajo,[30] discrepancias internas motivaron que la presidenta de la Junta Patriótica, secundada por la tesorera y cuatro socias más, propusieran su disolución en la sesión ordinaria del 19 de enero de 1870.[31]

Los argumentos planteados por la presidenta, Soledad Zayas de Castellanos, pueden resumirse en los siguientes puntos:

  1. La Junta Patriótica de Cubanas constituía el pretexto de ciertos individuos que en su unión con algunas Señoras asociadas querían ingerirse en expediciones, en la compra de vapores, para averiguar los proyectos de ayuda a la revolución y hacerlos públicos.
  2. Algunas socias de la Junta Patriótica desbarataban las suscripciones de la Junta Central.
  3. Algunas socias desprestigiaban a la Central, acusando a sus miembros de ineptos y faltos de capacidad para desempeñar sus cargos.
  4. Querían administrar los fondos que la Junta Patriótica recolectaba y no entregarlos a la Central.
  5. La instalación de otra asociación con el mismo objetivo de la Junta Patriótica de levantar fondos, presidida por Cassy M. Clay y Horace Gresley como vicepresidente hacía innecesaria la existencia de la misma.[32]

A estas cuestiones le llamó Soledad Zayas falta de cooperación, de unión y descrédito hacia la Junta Central, considerando que la actitud de estas socias perjudicaba la causa cubana y justificaba plenamente su decisión de promover la disolución, sumando a todo esto el conocimiento que tenía de la aprobación de Miguel Aldama.

Esta polémica fue analizada con profundidad por la Junta Central, pero la insistencia de la vicepresidenta, Carmen Miranda de Colás, apoyada por 19 socias más, garantizó la continuación de los trabajos patrióticos de la agrupación. Hay que señalar que no fueron ellas las únicas que tuvieron criterios de la actuación de la Central, y lo más meritorio fue que defendieron la continuación y funcionamiento de la Junta, porque como apuntaba Miranda:

Reconocida por nuestro gobierno prosigue y proseguirá mientras la patria necesite del trabajo de todos sus hijos para realizar la gran obra que ha comenzado... en vez de anunciar en los campamentos Cubanos que se ha disuelto la Junta Patriótica, lo que sería inconveniente, vamos a significar que las Cubanas de Nueva York no se retirarán del puesto que ocupan, por motivo ni consideración alguna.[33]

Es en estos momentos que José Morales Lemus solicita el reglamento de la asociación, que fue elaborado a finales de enero de 1870 y aprobado en la sesión de la Junta Patriótica el 5 de febrero de 1870.[34]

Tuvieron buen cuidado las redactoras de dejar sentadas determinadas cuestiones que habían sido expresadas por el propio Lemus en una carta del 31 de enero, donde aprobaba la continuación de la Junta, atendiendo al derecho de reunión que concedía la Constitución de la República de Cuba en Armas, agregando que si lo consideraban necesario podían contar con la intervención de algún representante de la Junta Central y aconsejándoles no invertir los fondos según su parecer, es decir sin la intervención de la Central único representante de la nación y único también que por estar enterado de todas las diversas atenciones públicas puede discernir con acierto las que merecen preferencia.[35]

En este sentido el reglamento expresaba en su artículo 3ro. que esta asociación no reconoce poder exterior, ni aspira a otro bien, sino el de una sublime propaganda, por lo que trabajará siempre independientemente, sin sujetarse a extrañas sugestiones, ni desviar cantidad alguna, por mínima que sea en otras atenciones que se salieran de su misión.

Aunque el artículo 6to. deja sentado el deber que tiene la Junta Patriótica de atender las peticiones que el representante del gobierno le haga, termina negándose siempre a entregas de cantidades que la Asociación no podría dar la óptima cuenta, al pueblo o sociedad cuya caridad se ha implorado.

El artículo 8vo. ratifica el carácter independiente que las dirigentas de la Junta le atribuyeron, y que aparece esbozado en el artículo 3ro., cuando se señala que las sesiones serían secretas negándose la asistencia de toda persona, sin distinción alguna.

Más de $ 13 000 había recaudado la Junta Patriótica desde su fundación hasta el 31 de enero de 1870, a fuerza de duros afanes,[36] pues tampoco parece haber sido muy holgada la situación económica de muchos de los emigrados cubanos en Nueva York. Sobre esta penuria expresaba Emilia Casanova en su carta a Concepción C. de López de manera categórica que aquí hay más miseria de la que Ud. puede imaginarse entre los emigrados cubanos. No ya solo hombres, sino mujeres y niños, desnudos, descalzos y sin pan que llevarse a la boca. También Carmen Miranda de Colás le había escrito a Donato Mármol sobre este particular diciéndole cómo el enemigo había empobrecido a la mayor parte de los emigrados despojándolos de sus bienes y que aún así las familias estaban dispuestas a cumplir con sus deberes sin omitir muchas de ellas cualquier sacrificio por penoso que sea, y dando las más lo que les queda de su miseria.[37]

Sobre todo lo recaudado por la Junta Patriótica he tratado, hasta donde me ha sido posible, de plasmarlo en dos cuadros; uno que recoge las sumas de dinero recaudadas, y otro la ropa, medicinas y otros efectos de apoyo a la guerra (Ver Anexos 1 y 2); aunque un envío de ropa que no obra en mi poder se sabe que llegó a su destino sin tropiezo alguno conducido en la expedición del "Ana".[38]

¿Con cuánto esfuerzo las cubanas de la Junta Patriótica lograron recaudar tantos fondos y efectos? Si nos remitimos al Libro índice de cubanos residentes en Nueva York,[39] encontramos que de 1 526 emigrados, 483 eran mujeres, lo que representaba el 31,6% de la población total. Si estudiamos las profesiones de las 483 mujeres que aparecen allí registradas, nos daremos cuenta que la célebre palabra esfuerzos, encontrada en tantos documentos de aquella época y de la actual para calificar el trabajo de estas cubanas, resulta pequeña y poco reconocedora. Por supuesto que no fue únicamente entre las emigradas que se realizaron las recolectas, pero muchas de ellas entregaban lo único de valor que les quedaba: sus prendas. Por otra parte, un estudio de la composición masculina de la emigración de Gerard Poyo faltando el que a continuación se presenta de la población femenina. Condensada la información que aparece en este Libro y volcada en la tabla se aprecian los siguientes datos:

Tabla de profesiones, ocupaciones y número de hijos, sobrinos y hermanos menores (hembras o varones) de las cubanas residentes en Nueva York durante la Guerra de los 10 años.

PROFESIÓN

MUJERES

HIJOS Y OTROS

Rizadoras de plumas

2

2

Propietarias

2

-

Músicas

1

3

Costureras

13

13

Obreras

87

102

Criadas

5

2

Amas de llaves

1

-

Profesoras

4

3

Estudiantes

2

-

Amas de casa

366

388

TOTAL

483

513

Las emigradas tenían 10 profesiones u ocupaciones. Descontando las dos últimas -las estudiantes y las amas de casa (están incluidas en esta categoría todas las mujeres que no aparecían vinculadas a alguna profesión)-, se aprecia que 115 emigradas poseían alguna profesión remunerable, siendo las obreras el grupo más numeroso, representando el 18% de la población femenina. Le siguen, en orden numérico, las costureras con un 2,69%; las criadas con un 1,03%; las profesoras con un 0,83%; las rizadoras de plumas y las propietarias con un 0,41% y las músicas y las amas de llaves con el 0,21%. El total de estudiantes es ínfimo, solo 2 para un 0,41%, en tanto 366 emigradas eran amas de casa, para un 75,80% de la totalidad.

A este análisis debemos sumar el número de los hijos menores, para lo cual he tomado solamente los de las más significativas: las obreras y las amas de casa. En el caso de las primeras el por ciento de hijos a su abrigo representaba el 117, en tanto que para las segundas era el 92, todo lo cual podría agravar la situación económica de los dos sectores más numerosos de la población femenina emigrada.

Si tenemos en cuenta que las cubanas de mayores recursos económicos entre las que se encuentran las propietarias y las amas de casa (suponiendo que estas últimas podían ser mantenidas por sus esposos sin necesidad de salir a buscar trabajo), habían sufrido el embargo de sus bienes, es evidente que las cubanas hicieron un gran esfuerzo para lograr tales recolectas y contribuir a eliminar la causa que las había expatriado de su tierra natal, teniendo que abandonar sus costumbres, comodidades y seguridades.

Las cubanas de la Junta intentaron motivar las labores patrióticas de las compatriotas residentes en Francia y España por lo que acordaron enviarles una circular. Para fungir como agente en París se propuso y aprobó a Clorinda Corvison de Varona en la sesión del 3 de marzo de 1870, autorizándola a recaudar dinero, joyas, ropa, medicinas y cuantos recursos le fueran posibles, así como para que promoviera el establecimiento de un Comité de Señoras que trabajara en auxilio de la guerra por la independencia y contribuyera a aliviar la penosa situación de las familias que vivían en la manigua.[40] Si bien aceptó el cargo y se comprometió a dar cuenta de sus gestiones, no he encontrado otros elementos de las actividades que en este sentido se realizaron.

Termina el segundo año de vida de esta asociación, 1870, con el favorable saldo de $ 20 000 entregados a la Agencia para la compra de ropa, medicinas y demás auxilios para la guerra, y con el merecido reconocimiento por parte de Ramón Céspedes, secretario de Relaciones Exteriores del gobierno, quien además exhortó a estas cubanas a continuar manteniendo el gran patriotismo que las había caracterizado.[41]

Los años siguientes denotan cierta inestabilidad en las dirigentas de la Junta Patriótica. Carmen Miranda de Colás y la esposa del general Jordán, que habían sido nombradas presidenta y vicepresidenta respectivamente en la sesión del 16 de mayo de 1870, son sustituidas en las elecciones anuales celebradas el 24 de marzo de 1871 por Joaquina A. de Trujillo y María Teresa Reyes de Gálvez. Electa nuevamente Miranda de Colás para presidenta en febrero de 1872, no acepta el cargo y tiene que asumir nuevamente la presidencia Joaquina A. de Trujillo.[42]

Esto evidencia la existencia de conflictos internos dentro de la Junta Patriótica, conflictos que no fueron plasmados nítidamente en su Libro de Actas y que provocaron que a finales de 1871 o principios de 1872 se volviera a plantear su disolución por la existencia de tantos cuentos y enredos,[43] lo que consultado por la presidenta con Francisco Vicente Aguilera, comisionado del gobierno, tuvo una feliz solución.

Pasando por alto las divergencias dentro de la Junta Patriótica, expresión de una emigración dividida por la existencia de intereses diversos, estas cubanas continuaron siendo solicitadas por probados patriotas como el general Julio Grave de Peralta, quien contó con ellas para armar la expedición que debía salir a mediados de 1872. Mientras, seguían recibiendo el elogio de diversos representantes del gobierno, incluyendo al Ejecutivo de la Cámara, el cual les dio un voto de gracia por el patriotismo y abnegación que con tanta constancia habían desplegado por la patria.[44]

Hacia finales del año 1872 la Junta Patriótica atravesó por una nueva crisis, además de apreciarse que el monto de las recaudaciones comenzaba a disminuir, así como las colectas por concepto de suscripciones. Es por ello que en la sesión del 7 de noviembre se tomó el acuerdo de lanzar un llamamiento a todas las cubanas de Nueva York, exhortándolas a trabajar juntas en favor de la patria.[45] Sin embargo, el llamado a la unidad no tuvo la repercusión esperada aceptando sus dirigentas que con bastante sentimiento fue visto de que (sic) nadie, a pesar de esto, acudió... a excepción de solamente las mismas señoras que componen esta Junta[46] y aunque prometieron no desmayar a pesar de tal desengaño y redoblar sus esfuerzos, lo cierto es que la Junta no volvió a reunirse más desde enero de 1873 hasta el 17 de septiembre de ese año.

En un último intento por reanimar la Junta se acuerda, en la sesión del 23 de septiembre, enviarle comunicaciones a las socias que no habían asistido a las reuniones en los últimos tiempos para que asistieran sin falta a la próxima, en tanto que la secretaria, Matilde Rodríguez, y la tesorera, Magdalena C. de Mayorga, renunciaron a sus cargos,[47] suspendiéndose nuevamente las sesiones desde el 26 de septiembre de 1873 hasta el 6 de febrero de 1874, en que se efectúan elecciones para nombrar una nueva directiva, integrada de la siguiente manera:[48]

Presidenta: María Teresa Reyes de Gálvez
Vicepresidenta: Cruz R. de Paycurich
Tesorera: Joaquina A. de Trujillo
Secretaria: M. V. Chacón

Sin embargo, para finales del mes de marzo de ese año, Miguel Aldama le escribe a la presidenta solicitándole le haga entrega de la pequeña cantidad de dinero que tiene en caja la Junta, así como algunas prendas que en depósito nada aprovechan al objeto con que se recaudaron, ante el hecho real de encontrarse paralizados sus trabajos y recordando con placer los días en que la Sociedad ... daba abundantes auxilios a la causa de la independencia.[49]

La actitud de Aldama hace pensar que nunca vio con buenos ojos la existencia de la Junta Patriótica, quizás por discriminación sexista, quizás por no gozar de prestigio ante ella, pues desde que se propuso por primera vez su disolución en 1870 él estuvo de acuerdo, mientras otros trataron de que continuara. Pero la respuesta de la presidenta no se hizo esperar, y en una carta del 19 de abril de 1874 le manifiesta estar de acuerdo con la entrega de los fondos existentes y más aún los que en lo sucesivo pudiera levantar, pues se propone trabajar con ahínco para contribuir... con sus esfuerzos al mejor éxito de la santa causa de nuestra Patria y nuestra libertad.[50]

Aunque no he podido precisar el momento exacto en que la Junta Patriótica dejó de existir, parece ser que a partir de entonces fue languideciendo hasta desaparecer definitivamente, así como fue muriendo la ayuda en general de la emigración cubana hacia Cuba. El propio agente general, Miguel Aldama, se expresaba de manera pesimista ante este hecho que resultaba ser una de las grandes realidades que dieron al traste con los 10 años de guerra por la independencia, señalando como adormecidos por la tranquilidad de que disfrutan y halagados por las ganancias que atesoran han llegado a ser indiferentes al clamor por armas y pertrechos de nuestros hermanos y los sufrimientos de la patria en una guerra que dura tanto tiempo solo por el retraimiento de algunos y reconociendo que la situación en la Isla es muy diferente, donde sobran los patriotas que están dispuestos a empuñar las armas que no fueron capaces de enviar. También admitía que no se podía contar más que con la espontaneidad de la emigración por desgracia dividida en banderías, o trabajada por desconfianzas recíprocas [51] que solo consiguieron terminar con el prestigio de los representantes del gobierno en el extranjero.

Habría que esperar un nuevo momento, unas nuevas condiciones, que preparadas por José Martí desembocarían en el 24 de febrero de 1895, quedando todo este período de aciertos y desaciertos como parte de la tradición y la experiencia del pueblo cubano en su lucha por la independencia.

Cabe concluir señalando que además de los hechos quedaron también como tradición las palabras de sus protagonistas volcadas en las circulares y en la correspondencia cotidiana de una década que no fue menos gloriosa por no cumplir con su cometido.

Si como sabemos, las mujeres cubanas del siglo pasado habían sido educadas para vivir en función de su espacio privado, alejadas de las cuestiones políticas, ¿cómo pudo formarse en ellas, tanto dentro como fuera de la Isla, una conciencia política, con arraigado patriotismo, en tan corto tiempo?

Explicar el rompimiento de las emigradas con sus costumbres y con los dogmas de vida de aquella época resultaría imposible sin suponer que, de alguna manera, estuvieron vinculadas en un inicio, aunque solo fuera de oídas, a los preparativos revolucionarios de la guerra; siendo quizás osado, pero no ilógico, que hubieran leído materiales relacionados con la independencia y contra la dominación española; a lo que se añade el propio estallido y desarrollo de la revolución, como lo expresó Emilia Casanova cuando escribió: La Revolución de Cuba ha operado una revolución moral entre nosotras las cubanas... No sabe Ud. lo que ha pasado aquí.[52]

Si bien en un inicio estas mujeres tomaron el camino del exilio como una necesidad para sobrevivir, siguiendo a sus padres o esposos, demostraron bien pronto un sentimiento patriótico profundo, asumiendo el rol -calificado por ellas como deber sagrado- que les tocó jugar como agitadoras y propagandistas de las nuevas ideas libertarias, así como en las labores de recaudación de fondos y demás avituallamientos para auxiliar a los soldados mambises y a sus familiares.

La lectura de los documentos que han pasado por mis manos me llevan a pensar que estas cubanas utilizaron el mismo discurso que sus hermanos de lucha y exilio. La primera Circular emitida por la Junta Patriótica el 9 de octubre de 1869, califica de tiranía el sistema de gobierno impuesto por España a Cuba, donde se aprecia además un marcado sentimiento nacional cuando se habla del amor acendrado a la tierra en que nacimos,[53] y la voluntad de realizar cualquier sacrificio hasta tanto no haya sido arrojado de nuestro suelo el usurpador de nuestros derechos;[54] o como se expresa en otro documento cuando se habla del deber imprescindible hacia la madre común, la dulce Patria que le dio el Ser.[55]

La responsabilidad con la que denominaron la santa causa de nuestra Patria y nuestra Libertad [56] fue una constante en el discurso político de estas cubanas, así como el dolor ante la situación por la que atravesaban los soldados del Ejército Libertador y sus desventuradas familias.

A la luz de hoy no deja de asombrarme el lenguaje patriótico de estas cubanas que tanto hicieron por dar su aporte a la independencia de la querida patria y dejar un camino trillado a las generaciones venideras.

Anexo 1

Fondos recaudados y entregados por la junta patriótica de cubanas en Nueva York (1869-1873)

Fecha

Actividad

Recaudado

Entregado a Junta Central o Agencia

Entregado a otros

17-03-69

Suscripciones

$ 2 000.00

$2 000.00

 

20-03-69

Concierto

1 021.50

-

 

27-04-69

Bazar

5 502.50

5 502.50

 

13-04-69 / 19-01-70

-

12 081.94 *

12 081.94

 

02-70

Lectura Sr. Piñeiro

286.50

   

07-02-70

   

559.10 y 19.50 oro y plata

 

17-02-70

Ventas

15

   

17-03-70

Ventas

34

   

13-04-70

Ventas

7

   

18-04-70

Expedición Salvador

 

491(currency)

 

20-04-70

Lectura sobre Bolívar

276.51

   

20-04-70

Mudas de ropa

 

150 (currency)

Joaquín Miranda

20 a 28-04-70

Suscripciones

115

   

22-04-70

Ventas y otros

30

   

05-05-70

Para ametralladora

 

112

 

09-05-70

Donativos

140

   

05-70

Ventas

20.75

   

29-05-70

 

339.70 y 162 en bonos

339.70 y 162 en bonos

 

06-70

Ventas

7.50

   

18-06-70

Donativos

10

   

30-07-70

Donativos

111.19

   

08-70

Donativos

215.70

   

10-08-70

Compra medicamentos

 

250 (currency)

 

15-09-70

Suscripciones

4

   

17-09-70

Ventas

1.50

   

09-70

Donativos

316

   

01-10-70

Donativos

6

   

08-10-70

Ventas

1.50

   

13-10-70

Suscripciones

4

   

05-11-70

Ventas

68

   

01-12-70

Rifa

491

   

01-12-70

Suscripciones

17.50

   

01-12-70

   

529.62

 

01-12-70

Ventas

221

   

15-12-70

Suscripciones

20

   

16-12-70

Medicinas y otros

20 000 *

20 000

 

22-12-70

Bazar

198.40

   

01-71

Ventas

12.30

   

04-02-71

Ventas

1.15

   

07-03-71

Ventas

2

   

05-71

Ventas

14.05

   

05-71

Suscripciones

73

   

16-05-71

Donativos

2

   

06-71

Suscripciones

15.50

   

05-07-71

Suscripciones

8

   

08-71

Donativos

20

   

23-08-71

Suscripciones

21.50

   

09-71

Suscripciones

25

   

06-09-71

Ventas

52

   

10-71

Suscripciones

33

   

05-11-71

Ventas

6

   

15-11-71

Suscripciones

6

   

06-12-71

Suscripciones

6

   

30-12-71

 

200 *

200

 

01-72

Suscripciones

23

   

01-72

Ventas

29

   

10-01-72

Fin patriótico

200

 

200 Aguilera

02-72

Ventas

64.25

   

16-02-72

Fin patriótico

5

 

5 Aguilera

27-02-72

Suscripciones

4

   

07-03-72

Ventas

27.50

   

28-06-72

Expedición

341.28

341.28

 

22-08-72

Ventas

6

   

19-09-72

Suscripciones

20

   

08-01-73

Ventas

43.25

   

23-09-73

Ventas

13.25

   

Las cifras marcadas con el asterisco puede ser la suma de cifras anteriores; de ahí que la tabla no haya sido sumada.

Anexo 2

Ropa, medicinas y otros efectos recaudados por la junta patriótica de cubanas en Nueva York en apoyo a la guerra de los 10 años (1869-1871)

Fecha

Mudas de ropa

Piezas de ropa

Paquetes
de vendajes y otros

Avíos de costura
(en decenas)

Telas en piezas

Medicamentos

02-12-69

540

         

15-12-69

269

547

7

82

22

 

27-12-69

60

         

23-03-70

121

548

2

 

148

 

28-03-70

 

669

1

126

   

16-05-70

136

         

29-05-70

 

117

       

10-08-70

 

374

       

08-12-70

 

5

   

16

 

13-04-71

 

16

       

05-05-71

         

41 onzas
y 131 libras

Notas

[1] Diversos autores señalan que la Liga de las Hijas de Cuba, fundada por Emilia Casanova Rodríguez, fue la primera asociación femenina creada en la emigración durante la Guerra de los 10 Años. Pienso que el error parte de un libro, sin autor reconocido pero que muchos atribuyen a Cirilo Villaverde, publicado en Nueva York en 1874 (según el consultado en la Biblioteca del Archivo Nacional de Cuba), titulado Apuntes biográficos de Emilia Casanova de Villaverde, escritos por un contemporáneo, que tenía el claro propósito de enaltecerla ante los ojos de sus detractores -que parecen haber sido bastantes-, donde puede leerse en la página 15 que fundó "con no poco trabajo, la primera sociedad de carácter político que jamás habían formado las cubanas dentro y fuera de la isla".

Véanse: José A. Rodríguez García, De la Revolución y de las cubanas en la época revolucionaria, pp. 115-116; Francisco J. Ponte Domínguez, La mujer en la revolución de Cuba, pp. 15-16; Victoria de Caturla Bru, La mujer en la independencia de América, pp. 159-164; Juan J. E. Casasús, La emigración cubana y la independencia de la patria, p. 385; hasta los más contemporáneos como Paul Estrade, Los clubes femeninos en el Partido Revolucionario Cubano (1892-1898). Anuario del Centro de Estudios Martianos, no. 10, 1987, pp. 176,

[2] Libro de Actas de la Junta Patriótica de Cubanas en Nueva York. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Fuera de Caja, no. 21, pp. 43-44.

[3] Boletín de la Revolución. Cuba y Puerto Rico. Nueva York, no. 11, 10 febrero 1869, p. 2. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Academia de la Historia. Leg. 378, Exp. 208. Las marcadas con el asterisco aparecen como socias fundadoras de la Junta Patriótica en un documento de 1870. Véase además: Ob. cit. (2), pp. 10-13 y Leg. 159, Exp. 61-5 del mismo fondo.

[4] Ob. cit. (3), no. 14, 3 de marzo de 1869; no. 15, 10 de marzo de 1869; no. 16, 17 de marzo de 1869; no. 19, 7 de abril de 1869.

[5] Ob. cit. (1), p. 41.

[6] Ídem., p. 88. Carta de Emilia Casanova de Villaverde a Asunción Adot de Miranda. Mott Haven, 17 agosto 1870.

[7] Libro de Actas del Primer Comité de Nueva York. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones, Fuera de Caja, no. 45, p. 123.

[8] Poey Baró, Dionisio. La entrada de los Aldamistas en la Guerra de los Diez Años. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales, 1989, p. 62.

[9] Comunicación dirigida al alcalde municipal de Regla por Arístides de Santalís. Guanabacoa, 21 de mayo de 1869. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativo y Remisiones. Leg. 433, Exp. 23.

[10] Concepción Castellanos de Castellanos, primera tesorera de la Junta, cuando escribe un año más tarde sobre su fundación, la ubica el 23 de febrero. En: Libro de Correspondencia de la Junta Patriótica de Cubanas en Nueva York. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Fuera de Caja, no. 20, pp. 16-17.

Carmen Miranda de Colás en la carta que dirige a José Morales Lemus el 31 de enero de 1870, la sitúa el 27 de febrero. Ob. cit. (2), p. 7. La propia Miranda en la carta que envía al Ministro el 31 de enero de 1870 señala la fecha del 28 de febrero. Archivo Nacional de Cuba. Donativos y Remisiones. Leg. 159, Exp. 61-4. Sin embargo, lo que la memoria alteró después de un año, se suple con lo que quedó impreso en la prensa, fuente fundamental con que contamos hasta el momento, pues el primer Libro de Actas y el primero de Correspondencia de la Junta Patriótica, parecen no haber llegado hasta nosotros.

[11] Carta de Carmen Miranda Colás al Compañero Ministro. Nueva York, 31 de enero de 1870. Archivo Nacional de Cuba. Donativos y Remisiones. Leg. 159, Exp. 61-4 y Ob. cit. (2), p. 7, 10-13.

[12]Ob. cit. (4), no.14, 3 de marzo de 1869, p. 3.

[13] Ídem., no.12, 17 de febrero de 1869, p. 3.

[14] Ob. cit. (7), p. 98-99.

[15] El Manifiesto de fecha 10 de agosto de 1869 firmado por Eufemia B. de Macías como presidenta y Emilia Casanova de Villaverde como secretaria no lleva el nombre de la Liga. En: Islas. Santa Clara, vol. XI, no. 4, octubre-diciembre 1968, pp. 119-124. En la carta en cuestión, de 29 de agosto de ese año, Emilia le habla a una amiga del Manifiesto de la Liga. Ob. cit. (1), p. 49.

[16] Ob. cit. (4), no. 15, 10 de marzo de 1869, p. 3.

[17] Carta de Samuel Dutton y Miguel Santisteban sin destinatario. Filadelfia, 21 de abril de 1869. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 154, Exp. 33-23; carta de M. R. P. de Morales Lemus dirigida a Samuel Dutton y Miguel Santisteban. Filadelfia, 24 de abril de 1868. Leg. 629, Exp. 20 del mismo fondo.

[18] Libro de Actas de la Junta Central Republicana de Cuba y Puerto Rico. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones, Fuera de Caja, no. 11, p. 3.

[19] Ob. cit. (18), Fuera de Caja, no. 13, p. 164. Véase además: "De hermanas a hermanas". En: Diario Cubano. Nueva York, no. 50, 18 de junio de 1870, p. 3. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Academia de la Historia. Leg. 380, Exp. 221.

[20] Ob. cit. (1), p. 102-103. Carta de Emilia Casanova a Teresa de Gálvez. Mott Haven, 18 de octubre de 1870, donde Casanova le reprocha haberse unido a la Junta cuando ella le había pedido que viniera a la Liga. Véase además: Ob. cit. (2), p. 46.

[21] "De hermanas a hermanas". En: Diario Cubano. Nueva York, nos. 48 y 50, 16 y 18 de junio de 1870, p. 3. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Academia de la Historia. Leg. 380, Exp. 221.

[22] Ob. cit. (10), p.10. Carta de Carmen Miranda de Colás a Joaquín Miranda. Nueva York, 4 de febrero de 1870.

[23] Ob. cit. (18), p. 8, 72. Véase además: Carta dirigida a las señoras de la Comisión de Socorros de Mérida por Hilario Cisneros. Nueva York, 11 de julio de 1870. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 154, Exp. 28-5.

[24] Carta dirigida por Juan Fraile y otros miembros de las comisión al presidente de la Junta Central. Cayo Hueso, 11 de abril de 1870. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 156, Exp. 44-32. Relación de personas que componen la Sociedad Incógnita de los Pares Cubanos. S/f. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 151, Exp. 12-21. Los Pares de Cayo Hueso. En: Diario Cubano. Nueva York, no. 43, 10 de junio de 1870, p. 2. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Academia de la Historia. Leg. 380, Exp. 221.

[25] Carta dirigida a Miguel Aldama por José Fuentes y otros miembros del Comité. Cayo Hueso, 6 de julio de 1871. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg.156, Exp. 45-22.

[26] Ob. cit. (16).

[27] La Revolución. Cuba y Puerto Rico. Periódico Político. Segunda Época. Nueva York, no. 2, 21 de abril de 1869, p.3. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 203, Exp. 339 y Ob. cit. (2).

[28] Ob. cit. (18), Fuera de Caja, no. 13, p. 141; Fuera de Caja no. 45; Carta de Mercedes Montejo de Sherman a Miguel Aldama. Nueva York, 15 de diciembre de 1869. Leg. 163, Exp. 86 del mismo fondo.

[29] Ob. cit. (27), 9 de octubre de 1869, p. 3. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 204, Exp. 341.

[30] Ob. cit. (10), pp. 1-3.

[31] Ob. cit. (2), p. 3.

[32] Carta de Soledad Zayas de Castellanos a José Morales Lemus y Miguel Aldama. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg.165, Exp. 99-16.

[33] Ob. cit. (2), pp. 4-5. Carta de Carmen Miranda de Colás al Ministro. Nueva York, 28 de enero de 1870.

[34] Reglamento del Comité de Señoras de Nueva York. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 180, Exp. 203, p. 23.

[35] Ob. cit. (10), p. 13.

[36] Ídem., pp. 9-10. Carta de Carmen Miranda de Colás al general Donato Mármol. Nueva York, 31 de enero de 1870.

[37] Ob. cit. (1), p. 66. Carta de Emilia Casanova de V. a Concepción C. de López. Nueva York, 1º de abril de 1870 y Ob. cit. (10), pp. 9-10.

[38] Ob. cit. (10), pp. 25-26. Carta enviada a Carmen Miranda de Colás por Miguel Aldama. Nueva York, 26 de marzo de 1870.

[39] Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 40, Exp. 54. Este libro que solo dice ser de cubanos, aunque no posee fecha, enmarca su información en el período de la Guerra de los 10 Años. Si bien no puedo afirmar que fue confeccionado en el año 1869, sí puedo señalar que en la sesión del 16 de febrero de ese año recogida en el Libro de Actas del Primer Comité de Nueva York, en el folio 81, puede leerse que Morales Lemus propuso la formación de un registro o padrón por orden alfabético, de todos los cubanos y puertorriqueños que se encontraran en condiciones de "prestar auxilio pecuniario a la causa de la revolución". Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Fuera de Caja, no. 45. Solo me sorprende que en este registro no se encuentre la vicepresidenta de la Junta Patriótica, Carmen Miranda de Colás, que tanto recaudó para la causa.

[40] Ob. cit. (2), p. 23 y Ob. cit. (10), p. 22.

[41] Ob. cit. (2), p. 76 y La Revolución. Nueva York, vol. III, no. 288, 18 de mayo de 1871, p. 1. Fuera de Caja, no. 2 del mismo fondo.

[42] Ob. cit. (2), pp. 36, 65-66, 125, 130, 135.

[43] Ídem., p. 116.

[44] Ídem., pp.131-132.

[45] Ídem., p.138.

[46] Ídem., p.140.

[47] Ídem., pp.147 y 152.

[48] Ídem., p. 152.

[49] Carta dirigida a la presidenta de la Sociedad Patriótica de señoras Cubanas de Nueva York por Miguel Aldama. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 150, Exp. 7-11.

[50] Carta de María Teresa R. de Gálvez al Agente General de la República de Cuba. Nueva York, 19 de abril de 1874. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 157, Exp. 46-26.

[51] Libro copiador de correspondencia de la Agencia General de la República de Cuba. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Fuera de Caja, no. 42, p. 427.

[52] Ob. cit. (1), p. 99. Carta de Emilia Casanova de Villaverde al mayor general Federico Cavada. Mott Haven, 4 de octubre de 1870.

[53] Ob. cit. (27), no. 51, 9 de octubre de 1869, p. 3. Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Donativos y Remisiones. Leg. 204, Exp. 341.

[54] Ob. cit. (10). Carta dirigida por Soledad Zayas de Castellanos, Carmen Miranda de Colás, Concepción Castellanos de Castellanos y Luisa Más de Zenea a Carlos Manuel de Céspedes. Nueva York, 25 de diciembre de 1869.

[55] Ídem., pp. 49-50. Carta de Matilde Rodríguez dirigida a Carlos Manuel de Céspedes. Nueva York, 14de junio de 1871.

[56] Ob. cit. (50), 19 y 27 de abril de 1874.