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Los estudios de género en Cuba y sus aproximaciones metodológicas, multidisciplinarias y transculturales (1974-2001)
Marta Núñez Sarmiento , 28 de diciembre de 2004

Introducción imprescindible: Inicios, perspectivas y temáticas, Marta Núñez y los estudios de géneros en Cuba

Por Julio César González Pages

Los trabajos de los investigadores de las Ciencias Sociales en Cuba, con una perspectiva de género, son algo aún poco conocido. Por esto es importante los balances que se puedan establecer sobre como han evolucionado estos estudios y hacia que direcciones se dirigen. La socióloga Marta Núñez Sarmiento, profesora de la Universidad de la Habana, nos presenta una investigación, sobre la base de entrevistas y encuestas aplicadas a un grupo de especialistas de la temática. La Dra. Núñez Sarmiento ha publicado 21 artículos y tiene un libro inédito sobre estas temáticas. Entre estas publicaciones se destacan: "La mujer en el período especial; Enfoque de género: proposiciones metodológicas"; y "Necesidades y valores nuevos en la identidad de género en Cuba".

Los estudios de género en Cuba y sus aproximaciones metodológicas, multidisciplinarias y transculturales (1974-2001)

Por Marta Núñez Sarmiento

Por qué esta investigación?

Para saldar una deuda con los científicos sociales cubanos que estudian las relaciones de género en Cuba, y cuya producción está muy dispersa en publicaciones de mi país y extranjeras. Se trata de una deuda "epistemológica" con ellas y ellos, porque siempre he dicho que sus aproximaciones metodológicas son muy serias y creadoras, y que todos podemos aprender mucho de ellas, una vez que se hayan sistematizado. Esta fue la primera razón que me impulsó a entrevistar a los 22 investigadores y ensayistas que componen mi muestra.

Hay una segunda deuda, esta vez con los científicos sociales especializados en estudios de género de otros países, quienes se asombran cuando leen pedacitos de la obra fragmentada de sus colegas cubanos. Sucede que ellos han tenido acceso a los muchos libros y artículos publicados por autores no cubanos referidos, sobre todo, a las mujeres cubanas, y conocen muy poco las reflexiones de los estudiosos cubanos. Intento comenzar a armar el rompecabezas de los estudios de género en Cuba, enfatizando esta vez en las aproximaciones metodológicas y en el enfoque de género.

Desde 1985 investigo a las mujeres cubanas en empleos tradicionales y no tradicionales femeninos, así como su imagen en los medios de comunicación de mi país. Desde 1973 imparto "Metodología y métodos de las investigaciones sociológicas" en la Universidad de La Habana. El cruce de estas dos especialidades en la docencia y en la investigación me permitió solicitar a las personas en mi muestra que respondieran la guía de entrevista que preparé, y que está enfocada a cuestiones metodológicas y metódicas vinculadas al enfoque de género que han empleado en sus estudios. Estas cuestiones son:

  1. ¿En qué consiste el enfoque de género que emplea en sus investigaciones?
  2. ¿Cuándo comenzó a estudiar las relaciones de género?
  3. ¿Qué le motivó a hacerlo?
  4. ¿Cuáles son los métodos y las escuelas de pensamiento que más ha empleado?
  5. ¿Qué recomendaciones daría a quienes comienzan a incursionar en estos temas?

Intenté, asimismo, reconstruir el contexto social e histórico en que se produjo el inicio más concentrado de las investigaciones de este tipo en Cuba en los últimos quince o veinte años, para comprender por qué comenzamos desfasadas con respecto a otras colegas de las academias de América Latina, Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental. Deseo explicar que no ocurrió una "explosión" de investigaciones sociales sobre el género, sino que fue un devenir en el que todos nos fuimos incorporando con naturalidad, por razones explicables a niveles macrosociales y a otros motivos más cercanos a las individualidades profesionales y espirituales de los especialistas.

He elaborado este resumen también para que los estudiantes de la enseñanza superior cubana, sobre todo de las ciencias sociales, conozcan cómo se ha investigado las relaciones de género en Cuba, y facilitarles el camino a aquellos que decidan emplear el enfoque de género en sus actividades como profesionales.

Ha sido una experiencia investigativa muy participativa, porque los colegas a quienes entrevisté cambiaron las preguntas, y añadieron otras que no se me había ocurrido preguntar. Creo que todos nos hemos puesto a pensar nuevamente o por primera vez en cuestiones metodológicas referidas a las investigaciones de género.

La segunda parte de este trabajo es la más importante: es un Anexo en el que relaciono los trabajos sobre género que las personas en mi muestra han escrito, y que están diseminados en algunas revistas cubanas, en otras muchas extranjeras, en libros, o que no se han publicado aún. Esto se debió, en buena medida, a que la mayor parte de nuestra producción estuvo lista para ser publicada en los noventa, en plena crisis cubana, que limitó la capacidad editorial en el país e incluso obligó a cerrar temporalmente varias publicaciones. Les solicité que también relacionaran las tesis de diploma, maestría y doctorado que han tutoreado en este tema. He respetado la forma en que cada quien me envió su listado. Por razones de espacio, elaboré una versión resumida para acompañar la versión impresa de esta ponencia. En la versión en soporte electrónico se incluyen los listados completos.

Deseo aclarar cuatro cosas

Primero En este trabajo me limité a entrevistar a los científicos sociales cubanos para que explicaran cómo investigan las relaciones de género. No estudié en esta ocasión los contenidos de sus obras, aunque conozco buena parte de ella. Esto sería un paso posterior, que facilito a quienes se decidan a hacerlo con las listas de los trabajos.

Segundo No me dedico a la teoría de género y no pregunté sobre ello en las entrevistas. Tampoco indagué acerca de las dificultades que confrontaron para aplicar los resultados de sus estudios.

Tercero En la muestra sólo hay científicos sociales dedicados a estudios de género que residen en la capital del país. Quedan fuera las muchas personas que estudian estos temas en otras provincias cubanas.

Cuarto Incluí conscientemente en la muestra a colegas de diferentes disciplinas y edades, a quienes se han especializado en cuestiones de género y a otros que, sin privilegiarlas como el centro de su atención profesional, sí estudian las relaciones de género en sus especialidades.

Quiero reconocer que me resultaron muy útiles para emprender esta indagación los trabajos de las cubanas Mayda Álvarez, Luisa Campuzano, Nara Araújo y Norma Vasallo sobre estudios de la mujer en Cuba, y el artículo de la norteamericana Carollee Bengelsdorf, escritos en la segunda mitad de los 90 [1].

La muestra y el método

Entrevisté a 22 personas, de las cuales sólo tres son hombres. Tienen entre 23 y 65 años. Más concretamente: tres están en los veinte años, una en la treintena, cinco en los cuarenta, seis en los cincuenta y siete en los sesenta. Hay dieciocho blancos y cuatro negras.

Según las especialidades que practican hay seis sociólogos, cinco historiadoras, tres especializadas en artes y letras, dos abogadas, dos psicólogas, dos demógrafos, una bióloga y una psiquiatra. Son ensayistas y escritoras. Casi todos tienen dos especialidades por la vía de maestrías y doctorados. Quince son doctores y siete son masters, categorías que obtuvieron en Cuba, las antiguas URSS y República Democrática Alemana, en Chile, Rumanía, Hungría y México. Once son profesores titulares y una es auxiliar, tres son investigadores titulares y tres son auxiliares, que son las categorías superiores en la docencia y la investigación en Cuba.

Varios han tenido y tienen experiencias en cargos de dirección: el Director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba y del Censo Nacional del 2002; la Directora de la revista Revolución y Cultura y del Programa de Estudios de la Mujer de la Casa de las Américas; la jefa del Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas, y las presidentas de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana y de la Cátedra Gertrudis Gómez de Avellaneda del Instituto de Literatura y Lingüística. Asimismo, han asumido jefaturas de departamentos y de equipos de investigación en centros de educación superior y de la Academia de Ciencias.

Se han dedicado a abordar los siguientes temas referidos a relaciones de género, concentrándose prácticamente en la mujer: historia de Cuba en los siglos XIX y XX (concretamente las familias, las esclavas negras y las combatientes de los cincuenta de este siglo); papel de las mujeres en la historia, en la cultura y en la formación de la identidad cubana en los siglos XIX y XX, con énfasis en su representación en la literatura, en la historia, en documentos políticos y en su producción textual de toda índole; la mujer en los análisis sobre población y desarrollo en Cuba; género y ejercicio del poder; mujer y raza; empleos tradicionales y no tradicionales femeninos; imagen de mujeres y de hombres en los medios de comunicación; la mujer en las relaciones rurales; los homosexuales; la prostitución femenina en el siglo XIX y en la actualidad; mujer y salud, políticas de esta esfera y la salud reproductiva; la mujer en la edad mediana; la mujer en los estudios de generaciones y juventud; la mujer en el Derecho Comparado y en el Derecho de Familia; diferencias de género en la calidad de vida de personas con enfermedades estigmatizadas socialmente (SIDA, tuberculosis y lepra).

Trabajan en la Universidad de La Habana, en institutos del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, en la Oficina Nacional de Estadísticas, en la Casa de las Américas, en la revista Revolución y Cultura, en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, en el Ministerio de Cultura, en la Federación de Mujeres Cubanas.

El método que empleé fue una guía de entrevista semiestructurada, aplicada entre mayo y julio de este año.

Esta es una muestra en la que escogí intencionalmente a las personas. He repetido este proceder en casi todos mis estudios de caso con mujeres, y siempre tiendo a disculparme por no reunir los requisitos que exige una muestra estadísticamente representativa. Esta vez no lo haré, y sí defenderé las bondades de trabajar con muestras intencionales como ésta.

Los estudios de este corte, que buscan profundizar en aspectos de la subjetividad de las personas, sobre todo en algo tan diverso como la forma en que estudian las relaciones de género y cómo se decidieron por ellas, requieren que exista una empatía profesional y personal bastante profunda entre quien pregunta y quienes responden. Esto propicia que se establezca un intercambio o una retroalimentación entre iguales. En mi caso, básicamente se mantuvieron las preguntas de la guía, pero los entrevistados cambiaron algunas, suprimieron otras e incluyeron temas en los que yo no había pensado.

Como yo me incluí en la muestra, dialogué con ellas y ellos para explicarles mis posiciones ante algunas de las preguntas, bien porque los entrevistados querían saberlo o porque yo sentía la necesidad de solidarizarme o disentir de sus repuestas. Decidí convertir en muchos casos las entrevistas en diálogos, porque como apuntó hace muchos años Pierre Bourdieu, las entrevistas sociológicas no son intercambios libres, abiertos, porque el entrevistador ejerce su poder sobre los entrevistados cuando les somete a una guía de preguntas y se limita a escuchar sus respuestas, y se produce entonces una transmisión de información en un solo sentido: del entrevistado al entrevistador.

Mis sentimientos de culpa por mi proceder no legitimado por la metodología ortodoxa, se desvanecieron cuando varias entrevistadas dijeron que el enfoque de género alcanza también las subjetividades de los investigadores, para ahondar realmente en las subjetividades de las personas a quienes investigamos. No se trata de negar que las subjetividades, las ideologías de los investigadores entren en juego, sino de comprenderlas científicamente y controlarlas, para que no se impongan a las ideologías de quienes entrevistamos.

1- ¿En qué consiste el enfoque de género que emplean en sus investigaciones?

Los entrevistados confesaron que cuando investigan no dedican largos espacios a conceptuar teórica y metodológicamente qué significa para ellos la perspectiva de género, para evitar verborreas innecesarias. Algunos admitieron que nunca lo habían definido. No quiero decir con esto que carecen de una cultura metodológica y teórica en cuestiones de género. Como demostraré más adelante, poseen inteligencias muy entrenadas por las lecturas y las observaciones de estos temas. Lo que sucede es que prefieren pensar más en cómo organizar sus miradas, recoger sus informaciones, organizar sus bases de datos propias e inferir conocimientos de ellos. Por eso, cuando les pregunté cómo definirían el enfoque de género que suelen usar, sus respuestas fueron riquísimas.

Antes de resumir estas aproximaciones de definiciones, deseo apuntar algunos rasgos generales de este enfoque que he inferido de este estudio concreto.

Para los estudiosos cubanos en la muestra, el enfoque de género es un concepto o una concepción metodológica, epistemológica multidefinible, porque la realidad que estudian es ontológicamente diversa, y porque quienes se acercan a ella cognoscitivamente también lo hacen con sus miradas diferentes según sus profesiones y experiencias vitales.

Es una definición que está abierta a futuras incorporaciones de conocimientos, y que está en perenne proceso de construcción a medida que cada investigador enriquece su cultura sobre el tema. Es una concepción esencialmente antidogmática.

Casi todos los entrevistados comenzaron a emplear en sus investigaciones rudimentos de una perspectiva de género inconscientemente, de manera intuitiva. Esto sucedió incluso con quienes comenzaron a dedicarse a estos temas a inicios de los 90.

Unas querían poner "sobre el tapete" temas sobre figuras sociales, especialmente mujeres, marginadas, ocultas, invisibles o discriminadas. Este fue el caso de Luisa Campuzano, Susana Montero y Mirta Yáñez en sus indagaciones sobre mujeres en la literatura cubana de los siglos XIX y XX, para ayudar a reconstruir la historia literaria y la forma en que las mujeres se representaban la historia. A otros, como a Juan Carlos Alfonso, Sonia Catasús y Niurka Pérez, las diferencias (que allá por los años setenta aún no podían calificar de género) saltaban ante sus ojos en el transcurso de investigaciones donde sólo dividían a las personas por la variable sociodemográfica de sexo. Muchos sufrían cuando al concluir un estudio, se daban cuenta que habían cometido omisiones imperdonables, porque no habían previsto en sus diseños abordar ciertos temas relativos al género. Esto le sucedió a María Isabel Domínguez en sus investigaciones sobre generaciones y juventud en los ochenta.

Una vez que las personas de mi muestra asumieron el enfoque de género con plena conciencia científica, continuaron construyéndolo.

Procedo ahora a sintetizar los elementos para definir este enfoque, que he agrupado en cuatro aspectos.

Primero

Todos los entrevistados concuerdan que, en su acepción más amplia, emplear un enfoque de género significa acercarse a las realidades sociales comprendiendo que las mujeres y los hombres no han tenido solamente sexos biológicos, sino que han sido encasillados en patrones construidos en sociedades históricamente concretas, que han asignado roles determinados a lo que significa ser mujer y ser hombre.

Hubo tres aclaraciones a esta definición, en las que no todos coincidieron.

  • Unos estiman que hay que revisar la dicotomía que admite que sólo existen dos géneros, el del hombre y el de la mujer, porque ella también tiene un sesgo de las sociedades donde ha imperado la cultura patriarcal. Hay que incluir a los homosexuales, quienes han sido omitidos por esta cultura.
  • La mayoría dijo que es preciso diferenciar entre sexo, género y orientación sexual.
  • Prácticamente todos dijeron que es una vulgarización identificar la perspectiva de género con estudiar solamente a la mujer, sin compararla con el hombre. Por ejemplo, se gana mucho cuando se indaga cuál ha sido el impacto de los hombres sobre la fecundidad, en lugar de estudiar este índice como un fenómeno netamente femenino. Todos coinciden en que es hora de estudiar con profundidad a los hombres.

Segundo

Usar el enfoque de género es un imperativo científico para todas las ciencias sociales. Sin él no es posible entender los procesos sociales en la historia de Cuba y en su contemporaneidad.

Su carácter científico consiste en que invita a incorporar una perspectiva histórica para entender los fenómenos contemporáneos. Así, quienes estudiamos las estrategias de sobrevivencia que idearon las mujeres cubanas en la crisis de los 90, tuvimos que reconocer las capacidades de sobrevivencia y de creatividad presentes en la cultura cubana, heredadas en buena medida de los esclavos africanos y sus descendientes. Los trabajos de Digna Castañeda sobre las condiciones de trabajo de las esclavas en la Cuba colonial contribuyen a esclarecer esta contribución.

Practicar el enfoque de género ayuda a comprender las subjetividades de quienes estudian y de quienes son estudiados. Varias entrevistadas confesaron que dejaron de avergonzarse y de sentirse incómodas porque incorporaban sus subjetividades y emociones a sus estudios. No se trata de negar las ideologías de unos y otros, porque ello es imposible, sino de ser capaces de comprender cómo ellas influyen en el quehacer investigativo de cada persona. Por ejemplo, quienes estudian la violencia porque la han sufrido, tienen que sacar de sus subjetividades todo lo referido a experiencias violentas para poder abordar el estudio con el difícil balance entre compromiso y distanciamiento. Entonces será muy valioso poder reflexionar sobre sus vivencias personales.

Todos los ejercicios de racionalización de las subjetividades permiten que los investigadores y los investigados participen con mucha creatividad en las indagaciones, y contribuyen a reforzar la autoestima de unos y otros.

Lo científico del enfoque de género significa también respetar la existencia de lo diferente, lo diverso en la sociedad, la necesidad de tomar en cuenta al otro y de promover la comparación constante para encontrar las esencias. Los entrevistados proponen practicar un enfoque relacional que incluye lo general, lo global y, a la vez, lo diferenciado, individual e incluyente.

Esta aproximación es científica porque subraya que es imprescindible comprender las realidades de los géneros junto con las de las razas, las clases sociales, las generaciones, las imbricaciones políticas e ideológicas de todo orden, en fin, los elementos de las estructuras socioeconómicas en sociedades históricas concretas. Es, por tanto, una mirada incluyente.

Varios entrevistados consideran que el enfoque de género es marxista, en tanto está imbuido de una militancia feminista que aspira a una justicia social para todos y no sólo para las mujeres. Es marxista, dice Luisa Campuzano, porque tiene que ver con la feminización de la igualdad, y critica al pensamiento que concibe un solo fluir de la igualdad, esto es, que no respete las diferencias en esa aspiración de equidad.

La perspectiva de género no es dogmática, porque no acepta verdades establecidas de antemano. Quien practique este enfoque cuestiona y discute todo, y no admite que a su pensamiento le impongan mecanismos de poder.

Tercero

La perspectiva de género, en opinión de los entrevistados, tiene que ver con la política y el poder. Cuando se revelan los rasgos sexistas que han estado presentes en el ejercicio del poder político, en la formulación de políticas sociales y en su puesta en práctica, en la formulación de normativas jurídicas vigentes y su instrumentación en la vida cotidiana, se entiende el porqué de las desigualdades entre hombres y mujeres, y se pueden proponer vías para lograr la igualdad. Permite desentrañar las redes de las represiones y del poder, a nivel social y personal.

Luisa Campuzano estima que ésta es una perspectiva más política que metodológica: es saber que cada persona ha sido esquematizada a partir de ideologías en juego en determinadas sociedades. Ella y otros entrevistados coinciden en que es una posición política revolucionaria, porque busca las causas y las estructuras más profundas del pensamiento y de las acciones para cambiarlas por otras más justas.

Cuarto

Cuando se analiza al mundo con el enfoque de género, cada persona tiene que asumir esta visión como un rasgo más de su identidad, junto con su raza y su lugar de nacimiento. Tengo que asumirla "...como una de mis esencias", dice Mirta Yáñez.

La perspectiva de género hay que practicarla en la vida personal y profesional de todos los días. No se puede investigar el empleo femenino y la doble jornada y aceptar una división sexista del trabajo en el hogar.

Por tanto, las personas que emplean el enfoque de género tienen que ejercitar una ética acorde con las aspiraciones de justicia e igualdad. Tienen que ser capaces de asumir con responsabilidad el proceso investigativo en el que comienzan estudiando las relaciones de género y terminan estudiando a toda la sociedad.

2- ¿En qué contextos sociales y personales comenzaron a estudiar las relaciones de género?

Como dije antes entre los entrevistados hay catorce personas que en la actualidad concentran su interés investigativo en cuestiones sobre género. El resto incluye estos temas dentro de sus especialidades, que son más amplias.

Quiero hacer un alto para reconocer un sesgo en la muestra. En ella no incluí a personas de mucho prestigio, quienes sentaron cátedra sobre los temas de género en la investigación y en la docencia en Cuba. Pienso, entre otras personas, en Graziela Pogolotti, Adelaida de Juan, Mirta Rodríguez Calderón y John Doumoulin. Los entrevistados mencionaron sus trabajos entre las fuentes producidas en Cuba, junto a las obras de personas que ya no están ente nosotros como Vicentina Antuña, Mirta Aguirre, Camila Henríquez Ureña e Isabel Larguía.

Vuelvo a referirme a los integrantes de la muestra.

Quienes tienen menos de treinta años se familiarizaron con estos temas cuando cursaban sus carreras universitarias en la década de los noventa. Ello explica por qué investigaron sobre ellos en el pregrado y escribieron sus tesis de diploma y de maestría sobre cuestiones de género. Empezaron más jóvenes y con más cultura de lo que significan los estudios de género que las demás personas a quienes investigué.

Los dos demógrafos, y una socióloga que imparte Demografía, comenzaron a darse cuenta a mediados de los setenta de las diferencias que aparecían cuando usaban la variable sexo. Pero sólo aplicaron una visión de género a inicios o mediados de los ochenta.

Les siguieron las estudiosas que se proponían visibilizar a las mujeres en la literatura cubana de los siglos XIX y XX, y que se dedicaron a estas pesquisas en la primera mitad de los ochenta.

El resto comenzó a incursionar en temas de género a partir de la segunda mitad de los ochenta y comienzos de los noventa.

No me siento en condiciones de explicar por qué se produjo así este escalonamiento por especialidades. Tendría que "devolver" este hallazgo a los investigados, para que juntos pudiéramos extraer conclusiones.

3- ¿Cuáles son los contextos sociales y personales en que empieza a desplegarse el grueso de los estudios de género en Cuba?

A nivel social, el desarrollo de la mujer cubana se evidenció con mucha fuerza alrededor de 1985-86. En materia de empleo, ellas representaban el 37.7% de los trabajadores y el 56 % de los profesionales y técnicos del sector estatal civil del país[2]; se vislumbraba la feminización de la educación, porque las muchachas eran el 52% de los egresados de las universidades y el 54 % de los egresados de centros de enseñanza media superior[3]; los niveles educacionales de las trabajadoras, en comparación con los hombres empleados, eran más altos.

En la esfera de la política el proceso de rectificación, iniciado a fines de 1984 y que se mantuvo hasta 1988-89, se propuso enmendar ciertas discriminaciones que habían sufrido las mujeres construyendo nuevos círculos infantiles y viviendas. El III Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1986 planteó la necesidad de promover a cargos de dirección a mujeres, negros y jóvenes.

El IV Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas en 1985 evidenció el auge de la presencia femenina en todas las esferas de la sociedad. Esta organización facilitó la participación de cubanas y cubanos en eventos internacionales que permitieron comparar la situación de la mujer cubana con lo que sucedía en otros países. Cito tres ejemplos: la reunión preparatoria de los países latinoamericanos para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer en Nairobi, (La Habana, 1984); la Reunión Internacional de las Mujeres sobre la Deuda Externa (La Habana, 1985), y la Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer (Nairobi, 1985).

La participación de las cubanas y cubanos en intercambios internacionales dedicados a la mujer aumenta a partir de 1985. Asisten como expertos a eventos derivados del Decenio de la Mujer, convocados por organizaciones cubanas o por agencias de la ONU; Cuba, y específicamente la FMC, continúa representada en las sesiones de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de la ONU (CEDAW), y las discusiones que allí se desarrollan sirven para retroalimentar las políticas sociales referidas a la mujer cubana. Académicas cubanas desarrollan intercambios con colegas de universidades de América Latina, Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental, y entran en contacto con los programas de estudios sobre la mujer existentes en esos centros. Las entrevistadas reconocen que les atrajeron las corrientes feministas con vocación de comprender las desigualdades entre hombres y mujeres en las sociedades en que viven, y, sobre todo, los problemas de la feminización de la pobreza. Todos estos intercambios coinciden con la preocupación de la UNFPA por los estudios sobre Población y Desarrollo, que promueve emplear enfoques sociológicos cuando se analizan las informaciones demográficas.

La FMC coordinó investigaciones sociales con académicas cubanas y extranjeras, que movilizaron nuevamente las investigaciones sociológicas en el país, no solamente las referidas a las relaciones de género. Me refiero al estudio de la textilera "Celia Sánchez Manduley" (1987), al de la textilera Ariguanabo con la norteamericana Helen Safa (1986-1989) y al estudio comparado sobre empleo femenino en cinco países de las Américas (1987-88). El Seminario Nacional sobre la Aplicación de las Estrategias de Nairobi en Cuba (1988) produjo reflexiones multidisciplinarias sobre la situación de las cubanas.

A partir de 1991 se formaron las Cátedras de la Mujer en la Universidad de La Habana y de la Mujer y la Familia en otros centros de educación superior del país, como una iniciativa de las académicas y de la FMC. Esta organización creó las Casas de la Mujer y de la Familia en los municipios y el Centro de Estudios sobre la Mujer de la FMC.

Se crearon espacios permanentes para discutir temas de género entre cubanas y con invitadas extranjeras en instituciones cubanas como la Casa de las Américas, la UNEAC, el Instituto de Literatura y Lingüística y la UPEC.

Desde 1986 se incorporaron comisiones de género o sobre la mujer en los foros de intercambios académicos que convocaban las universidades y los institutos de la Academia de Ciencias.

Por último, la crisis de los noventa, el "período especial", evidenció el papel que de manera vital jugaron las mujeres al crear estrategias para sobrevivir y vivir con pocos recursos. Asimismo, se hicieron ostensibles las diferencias entre hombres y mujeres en el acceso al poder y en las cuestiones que atañen a los jóvenes. La prostitución reapareció con signos diferentes a los de épocas anteriores, pero como fenómeno que preocupó y preocupa a todos los ciudadanos.

Los científicos sociales en mi muestra vivieron todas estas experiencias en Cuba y las estudiaron, poniendo en práctica el difícil balance entre compromiso y distanciamiento.

Entre la segunda mitad de los ochenta y principios de los noventa, que es cuando la mayoría declara haber comenzado a dedicarse a estudiar las relaciones de género, estas personas están en la madurez de sus vidas profesionales y personales. Por supuesto, excluyo a los tres investigadores más jóvenes.

En lo profesional, habían defendido sus doctorados o se preparaban para hacerlo. Muchos eran masters. Tenían las categorías docentes e investigativas de titulares o de auxiliares, que son las más altas en la academia cubana. Tenían acumulados estudios en sus especialidades y desde ellos acceden a estudiar los temas de género. Eran capaces de escoger aquellas materias que les interesaban, que se adecuaban a sus conocimientos previos. Se abre, entonces, una retroalimentación perenne entre el conocimiento sobre el feminismo y los que se desprenden de sus especialidades: metodología de las investigaciones, historia social de Cuba, derecho comparado y de familia, relaciones entre trabajadores agrícolas, por citar algunos ejemplos.

De los currículos de los entrevistados infiero que han mantenido amplísimos contactos con colegas de todo el mundo en estos últimos quince o veinte años, por la vía de presentar ponencias en eventos e integrar sus comités organizadores, impartir docencia en universidades extranjeras, integrar equipos de investigación multidisciplinarios e internacionales, recibir becas de fundaciones prestigiosas o ser contratados como expertos en temas de género por agencias de la ONU y de otras instituciones internacionales.

Entre la segunda mitad de los ochenta e inicios de los noventa estas personas han pasado por ciclos vitales personales que les han hecho madurar. Así, han criado hijos; han cambiado más de una vez su estado conyugal o se han mantenido con su pareja original; han perdido a sus padres o han tenido que asumir su cuidado.

Han vivido procesos en los que han tenido que tomar decisiones constantemente. Asumir el feminismo y/o los estudios de género fue una de ellas.

Debo trabajar más el entrelazamiento de estos tres planos -lo que sucede a nivel de toda la sociedad, en sus entornos profesionales y en el de sus vidas personales-, más lo que ocurre a nivel mundial en los estudios de género, para explicar sociológicamente los sellos que ellos imprimen en los estudios que emprenden los científicos sociales cubanos a quienes investigo.

En este contexto tengo que reconocer que las corrientes feministas fueron estigmatizadas en Cuba durante muchos años, y aún persisten prejuicios hacia ellas. Hay que considerar este hecho cuando se analice por qué llegamos a estos estudios más tarde que nuestros colegas de otros países.

4-¿Cuáles fueron las motivaciones que les llevaron a estudiar temas sobre el género?

La motivación básica que llevó a todos los entrevistados a prestar atención a los temas de género fue el afán por la justicia social y contra la discriminación de que eran objeto, en primer lugar, las mujeres y, después, los homosexuales. Casi todos se sienten motivados ahora a estudiar con profundidad a los hombres para comprender su papel en las redes sociales e individuales que han marginado a mujeres y homosexuales, y, también, para visibilizar científicamente los problemas sociales, espirituales y biológicos que les ha provocado jugar este papel.

El propósito de luchar desde las ciencias sociales contra el "ninguneo" de las mujeres, floreció por experiencias personales de discriminación en varias entrevistadas. Las historiadoras Gladys Marel García, Sonnia Moro y Elvira Díaz Vallina, quienes participaron en las luchas clandestinas contra Batista en los cincuenta, se vieron obligadas entonces a demostrar que eran tan buenas combatientes como los hombres. A otras dos graduadas en Artes y Letras les dolía la falta de informaciones sobre la literatura cubana escrita por mujeres y la escasa participación de mujeres en jurados y antologías literarias. Varias mujeres entrevistadas reconocen que fue su militancia feminista la que les conminó a dedicarse a temas de género: un feminismo amplio, incluyente, que, como dice Luisa Campuzano, respeta las diferencias, y que aspira a una feminización de la igualdad, que vea la deficiencia de concebir un solo fluir de la igualdad, sin diferencias.

La segunda motivación que expresaron casi todos fue que llegaron a estudiar las relaciones de género por un imperativo científico, para completar cómo abordaban los sectores de la sociedad que estudiaban en sus especialidades. Esto es, eran personas con experiencia en sus campos de conocimiento, que reconocieron en un momento determinado de sus carreras que era imprescindible incluir en sus miradas científicas a las relaciones entre los géneros para tener una comprensión más totalizadora y, a la vez, individualizada de sus objetos de estudio. Esto fue lo que ocurrió con la historiadora María del Carmen Barcia en sus estudios sobre el papel de las familias cubanas en la historia social cubana del siglo XIX y con la también historiadora Digna Castañeda en su estudio sobre el papel de la fuerza de trabajo de las esclavas negras en el siglo XIX cubano y caribeño. La abogada y socióloga Olga Mesa utilizó el enfoque de género para abordar desde el derecho comparado cómo en Cuba se ha alcanzado la igualdad jurídica de mujeres y hombres, pero se mantienen muchas sutiles y abiertas desigualdades debidas a los mecanismos de la costumbre y de la cultura machistas presentes en hombres y mujeres.

Expresaron que uno de los valores científicos de los estudios de género es que no se detienen en los diagnósticos: los trascienden porque buscan lo diverso para comparar las diferencias y encontrar las esencias, y porque se proponen elaborar una visión totalizadora sin perder de vista las individualidades. Por esto, todas las investigaciones que comienzan analizando las relaciones de género terminan estudiando a todo el entorno social. Cuando el sociólogo y demógrafo Juan Carlos Alfonso, allá por los setenta, se enfrentó como recién graduado al enorme volumen de informaciones sociodemográficas en la Dirección de Demografía donde comenzó a trabajar, se dio cuenta que estaban calculadas con precisión, pero les faltaba la imaginación sociológica. Empezó notando las diferencias que aparecían en ellas cuando aplicaba la variable sexo, y mucho después empleó la perspectiva de género. Para ejemplificar la riqueza de inferencias que se extraen cuando se aplica la perspectiva de género, se refirió a los análisis sobre la fecundidad. No basta, dijo, con mirar la fecundidad como un fenómeno eminentemente femenino. Hay que conocer los contextos sociales y económicos donde viven la mujer y su pareja, e indagar sobre cómo influyen los comportamientos de los hombres en el proceso reproductivo.

Muchos entrevistados reconocen que a medida que las diferencias por sexo fueron apareciendo en las estadísticas cubanas, sus imaginaciones científicas se sintieron estimuladas a encontrar razones que explicaran los comportamientos diferentes de hombres y mujeres. Mencionaron a Mujeres en cifras (FMC, 1975), La población de Cuba (Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, 1976), los Anuarios Estadísticos de Cuba (que dejaron de publicarse en los noventa por la crisis), más recientemente el Perfil Estadístico de la Mujer Cubana en el Umbral del Siglo XXI (Oficina Nacional de Estadísticas, 1999), así como otras monografías con informaciones estadísticas sobre la mujer que ha editado la FMC desde mediados de los setenta.

Otra manera de argumentar cómo el enfoque de género contribuyó al rigor científico de sus investigaciones, es que el deseo de hacer visible lo que existe pero no se reconoce en su plenitud, obliga a prestar atención y a conferir sentido a lo olvidado, a las cosas insignificantes de la cotidianidad. Este fue el caso de los chistes que las obreras en empleos no tradicionales con frecuencia dirigían a sus colegas de trabajo hombres, en los cuales les fustigaban con referencias a su supuesta impotencia sexual. Llegaba un momento en que los hombres no podían replicar, y optaban por "abandonar el terreno". La investigadora infirió la hipótesis que esto podría significar una manera que tenían estas mujeres de ejercer su poder en las relaciones intergenéricas. Otro estudio que confiere sentido a la cotidianidad es el libro Reyita de Daysi Rubiera, a quien no alcancé a entrevistar. En él, la autora reproduce la historia de vida que le hizo a su madre, una mujer negra que nació de padres esclavos.

Entre los más jóvenes, que incursionaron en los estudios de género en los noventa, existió un deseo de trascender las investigaciones sobre las mujeres, para incluir a los hombres y a los homosexuales. Querían hurgar más en las diferencias entre sexo, género y orientación sexual y en la hipótesis que estipula que las culturas patriarcales construyeron la dicotomía de los géneros femenino y masculino, y dejaron fuera a los homosexuales. Querían desmitificar la concepción que considera que estos últimos son una patología social. Estos son los casos de Luis Robledo y sus estudios sobre los homosexuales y de Grysca Miñoso con las diferencias en los criterios sobre calidad de vida en personas con SIDA.

Tercera motivación. La mayoría de los entrevistados reconoce que otra razón que les provocó el interés por estudiar temas de género o que les mantuvo en este terreno, que ya habían comenzado, fue que les invitaran a participar en distintos grupos multidisciplinarios surgidos en los noventa, que discutían estos temas entre cubanos y cubanas y con invitadas extranjeras. Se refieren a la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana, los seminarios de la Casa de las Américas, los encuentros auspiciados por la FMC y su escuela "Fe del Valle", los talleres de la UNEAC, de la UPEC, del Centro "Martin Luther King Jr.", la Cátedra "Gertrudis Gómez de Avellaneda" del Instituto de Literatura y Lingüística y Magín.

Todos reconocen que otra fuente de motivación permanente consiste en leer a autores extranjeros que escriben sobre género, conocerles personalmente y colaborar con ellos en Cuba y en el extranjero. En estos intercambios, ambas partes se han retroalimentado y enriquecido mutuamente. Mencionaron como ejemplos a la mexicana Elena Urrutia y su Programa Interdisciplinario de Estudios sobre la Mujer de El Colegio de México; a la brasileña Mary Garcia Castro y a la norteamericana Helen Safa en la investigación en la textilera Ariguanabo; a la norteamericana Carmen Diana Deere y a la colombiana Magdalena León de Leal para estudios sobre mujer rural; a la dominicana Magaly León y las barcelonesas Dolores Juliano y Verena Stolcke en la antropología.

Las y los investigadores que llegaron a estudiar a la mujer porque se lo solicitaron instituciones cubanas confiesan que después que se zambulleron en este asunto, no lo abandonaron. Sólo una de estas personas ya era feminista cuando la invitaron; el resto llegó a serlo después.

5- Mencione las aproximaciones metodológicas, los métodos y las técnicas que emplea cuando investiga las relaciones de género. ¿Qué escuelas y autores no cubanos han influido en usted?

A fines del siglo XVIII Dn. José Agustín Caballero recomendaba a los intelectuales cubanos que practicaran el electivismo: esto es, que extrajeran conocimientos de todas las lecturas y experiencias que pudieran ayudarles a entender sus realidades.

Los y las entrevistadas han ejercido profusamente esta vocación. La reformularon como antidogmatismo, eclecticismo ilustrado y como la capacidad infinita de absorber todo lo que les sirva para entender las realidades que estudian con inteligencia y compromiso.

Todos conocieron el marxismo mientras estudiaban sus carreras, maestrías y doctorados, y lo usaron para construir sus aproximaciones metodológicas. Aunque casi todos tuvieron que leer los manuales filosóficos soviéticos, reconocen que extrajeron más riqueza cultural cuando leyeron las obras de los marxistas clásicos y de los contemporáneos. Mencionaron "El método de la Economía Política" de Carlos Marx (específicamente con sus categorías de los concreto representado y lo concreto pensado); las obras de Antonio Gramsci (para entender las subjetividades, la hegemonía y los mecanismo de poder); el Che y sus "Notas para el estudio de la ideología de la Revolución Cubana" (quien insta a usar el marxismo con naturalidad científica y sin dogmatismos) y a marxistas europeos occidentales como Thompson (quien rebatió la dicotomía simplista de base y superestructura).

Esta formación académica, unida a las experiencias vitales que les propició el hecho de vivir en Cuba y practicar aquí sus especialidades con profesionalidad, posiblemente llevó a Mirta Yáñez a afirmar: "Practico el marxismo con una perspectiva histórica y lógica, desde La Habana, desde mi mirada de mujer de medio tiempo y siempre tratando de no perder mi condición de creadora de ficción..."

Los entrevistados prefieren construir sus propias informaciones y reflexionar sobre ellas para formular sus conclusiones. La historiadora María del Carmen Barcia explicó que hace historia social o sociología histórica al estilo de Charles y Louise Tilly, partiendo de investigaciones factuales de base que ha realizado personalmente y no sobre la base de monografías escritas por otros a los que se superpone luego un análisis teórico. Este es un proceder que favorecen todos los entrevistados.

Resumo a continuación algunas de las aproximaciones metodológicas que utilizan las personas en mi muestra.

  • Practican la vigilancia epistemológica, en el sentido que tratan de no imponer sus ideologías a las ideologías de quienes investigan, y dejan que fluyan las ideas de los entrevistados.
  • Intentan controlar las relaciones de poder que ejercen con los investigados en el transcurso de la recogida de informaciones. Reconocen que cuando les interrogan y observan les "invitan-obligan" a que les descubran aspectos de sus vidas que son los que interesan a los primeros, y que incluyen cosas muy íntimas.
  • Aprenden de todo lo que se haya escrito que les ayude a entender las relaciones de género: de la literatura, de los textos de canciones, de los contenidos que difunden los medios de comunicación. Les gusta desentrañar las manifestaciones más sexistas que trasmiten estos textos e imágenes, con el fin de aprender en qué consisten y cómo los han construido. Dicen que se trata de aprender hasta de las experiencias negativas.
  • Confieren sentido a las cosas pequeñas de la cotidianidad, a lo marginado, a lo olvidado.
  • Usan ampliamente y con enorme gusto la intuición y el empirismo, pero siempre como un proceso que discurre dentro de sus inteligencias cultas en cuestiones de género.
  • Se empeñan en practicar el rigor ético que emana del feminismo en sus vidas profesionales y personales.

Todos declaran que usan métodos cuantitativos y cualitativos, y que privilegian a los segundos.

Emplean las informaciones sociodemográficas para armar los contextos sociales e históricos donde viven las personas que estudian. Comparan los datos estadísticos que han extraído de sus muestras con las informaciones sociodemográficas macrosociales, para captar las semejanzas y las diferencias, y extraer las conclusiones sobre los comportamientos de las personas en sus muestras. Por ejemplo: la edad de las mujeres al tener su primer hijo; el tipo de familia donde vive; su estado civil; la raza.

Los investigadores de mi muestra combinan métodos cuantitativos y cualitativos para identificar sociodemográficamente a las personas que estudian y para medir su calidad de vida.

Las razones que les llevan a privilegiar a los métodos cualitativos son las siguientes.

  • Permiten profundizar en las subejtividades de las personas y en hechos de sus vidas, que no captan las preguntas con respuestas cerradas.
  • Son más económicos en términos de recursos materiales y humanos. La crisis de los noventa en Cuba cortó drásticamente las posibilidades de imprimir cuestionarios y de movilizar grandes números de encuestadores.

Los métodos cualitativos que han usado varían según las especialidades de los entrevistados.

Los historiadores usan procedimientos de la antropología histórica y de la microhistoria. Específicamente en los estudios de las familias emplean los métodos de la sociabilidad formal propuestos por Maurice Agulhon y de la sociabilidad informal que trabaja Casey, así como los criterios de la historia capilar propuestos por Michel Foucalt para analizar los diversos ángulos y niveles desde donde se ejerce el poder al margen de la esfera política.

Utilizan siempre los análisis de fuentes documentales y de fuentes secundarias.

La historia oral permite a los historiadores ahondar en las subjetividades de las personas que entrevistan. Este es un procedimiento que requiere la empatía entre investigadores e investigados, admite que los interlocutores demuestren sus afectos y, bien usado, desata la necesidad que tienen las personas de ser escuchadas. Usándolo bien es difícil encontrar a personas que se resistan a hablar. Entre las autoras que han consultado para este método están las mexicanas Eugenia Meyer y Marcela Lagarde, así como las norteamericanas Angela Davies, Marietta Morisey y Rebeca Scott.

Las entrevistadas especializadas en estudiar a las mujeres en la literatura se acercan a los textos literarios ocupándose de los propios textos y de los ámbitos que les rodean: la producción textual, los contextos históricos y sociales, las relaciones intertextuales e intratextuales y lo biográfico. Prefieren leer y recoger experiencias de las autoras que se acercan a los textos con una visión crítica de lo social, que incluye tener en cuenta las razas, el género y las clases. Mencionaron a las norteamericanas Bell Hooks, Jean Franco, Mary Louise Pratt, Julia Kristeva y Ellen Showalter, y a las latinoamericanas Silvia Moloy, Elena Urrutia, Aralia López, Marlyse Meyer y Rosario Ferrer. También mencionaron a la italiana Luisa Murano y a las filósofas del grupo Diotima de Verona.

Susana Montero ha empleado el análisis idiotemático para buscar las expresiones diferenciales a nivel de género. Ha dado a leer a mujeres y hombres textos literarios escritos por mujeres con el fin de captar las perspectivas diferentes de unos y otros. Por ejemplo, los hombres vieron las perspectivas históricas, los mitos y los elementos que dan continuidad a los textos. Las mujeres observaron la semántica de la negación, las intenciones de romper con los discursos femeninos tradicionales y las intenciones de negar los cánones sociales.

Los sociólogos y antropólogos emplean los métodos de la observación participante porque propician captar las actuaciones cotidianas más pequeñas de hombres y mujeres, y facilitan que el investigador se involucre como un sujeto que participa en el proceso observado. Estiman que las investigaciones deben comenzar por la observación, porque es una forma de apropiarse de los objetos de estudio. Es útil para formular los diseños de investigación, para enriquecerlos y para seleccionar las muestras y submuestras de los estudios. El sociólogo Luis Robledo, cuando realizó la fase exploratoria de su investigación sobre los homosexuales, recorrió varios grupos de gays en La Habana hasta que decidió quiénes serían los miembros de su grupo de discusión. En las investigaciones con obreras en empleos tradicionales y no tradicionales femeninos, en otras que realizó Niurka Pérez con obreras y campesinas en comunidades rurales y en las de María Isabel Domínguez con mujeres jóvenes, la técnica de la observación sirvió para decidir los grupos a los que se aplicarían los cuestionarios, otros más pequeños a quienes se aplicaron las entrevistas y, por último, las submuestras de una o dos personas a quienes se les hizo historias de vida.

Los sociólogos y antropólogos de la muestra han leído para ilustrarse en el método de la observación aplicada a estudios de género a María Patricia Fernández Kelly, Carmen Diana Deere, Magdalena León y María Aparecida Morais.

Los investigadores que han practicado las técnicas de observación con sus iguales (gays, mujeres profesionales, mujeres en edades medianas) admiten que les resulta más fácil lograr la empatía. Pero están conscientes que aparece el riesgo de comprometerse excesivamente con estas personas, y que surge el peligro de la transferencia y de la contratransferencia, y que ambas cosas pueden llegarles a cegar, a limitarles la capacidad de ver cómo se comportan los otros.

Todos usaron los formularios abiertos para realizar las entrevistas a profundidad, que les aportaron aquellas informaciones que los informantes sólo sacan de sí cuando depositan su confianza en los entrevistadores. Los usaron para conocer aspectos de la sexualidad, de las relaciones entre subordinados y jefes en los centros de trabajo y de la violencia. Entre las autoras consultadas para estos métodos aparecen Mary Garcia Castro, Yolanda Prieto y Helen Safa.

Otros métodos que han empleado los investigadores de la muestra son las entrevistas grupales, los grupos de discusión y las técnicas asociadas a la Educación Popular. Los han usado porque complementan otros métodos en el proceso de recogida de información, someten a la crítica colectiva los informes finales de las investigaciones participativas y sirven para "devolver" a las personas estudiadas los resultados y las recomendaciones contenidas en estas investigaciones. Algunas de las fuentes utilizadas para estas técnicas fueron los materiales que ha elaborado el Centro para la investigación y la acción femeninas (CIPAF) dirigido por Magali Pineda en la República Dominicana, las experiencias del Centro de Estudios de la Mujer de Chile y los trabajos de Pablo Freire.

Los sociólogos han utilizado el análisis de contenido para sacar a la luz la imagen de la mujer que transmiten los medios cubanos y reconstruir las necesidades y los valores tradicionales y nuevos referidos a las relaciones de género que conviven en la ideología de la sociedad de mi país. Este fue el procedimiento básico en los estudios sobre la imagen de la mujer y del hombre en las canciones de la Trova Tradicional y de la Nueva Trova y en los de imagen de la mujer en la publicidad turística cubana. Los autores extranjeros consultados fueron Michelle y Armand Mattelart y Maureen Honey.

Los miembros de mi muestra han estudiado el método de historia de vida de las fuentes de Oscar Lewis, Elena Poniatowska, Elsa Chaney y Arlie Hochschild, pero lo han aplicado poco. Sólo la socióloga Niurka Pérez ha publicado un libro basado en este procedimiento: El hogar de Ana.

La bióloga y antropóloga Leticia Artiles ha combinado procedimientos de la antropología, la sociología y los estudios de salud en sus investigaciones sobre políticas de salud y mujer, salud reproductiva y mujeres de mediana edad. Ha leído los trabajos de la OPS y su Programa de mujer, salud y desarrollo, los de la Red Latinoamericana de género y salud colectiva, los de las barcelonesas Dolores Juliano, Verena Stolcke, Carma Valls y su Centro de Análisis y Programas Sanitarios y los de la argentina Déborah Tájer.

6- ¿Qué recomendaría a las personas que comienzan a investigar las relaciones de género?

Ordené las sugerencias de acuerdo a cómo se concentraron las respuestas de las y los investigadores. Con ellas concluyo este trabajo.

  1. Quienes decidan iniciar sus estudios en estas materias deben considerar que el género es una categoría relacional, que expresa los atributos culturales de un sexo con respecto al otro con carácter jerárquico. No deben perder esta perspectiva cuando analicen la historia de las relaciones culturales de poder y de dominación a nivel de toda la sociedad y en los planos personales.

    Tienen que estudiar el feminismo en su sentido más amplio, y no deben reducirlo a las concepciones vulgarizadas que se atrincheran en el criterio erróneo de que lo femenino es lo superior. El género incluye a mujeres y a los hombres, y hay que mirar a ambos.

    Pero hay que dirigir cada vez más la mirada científica hacia los hombres, para estudiar sus actitudes concretas en el proceso de ejercer los mecanismos de poder, y también las experiencias traumáticas que emanan de estas actitudes. Esto no quiere decir que los estudios sobre las mujeres están resueltos; pero hay más conocimientos acumulados sobre ellas que sobre los hombres. Muchas recomendaciones que plantean estas investigaciones para lograr la equidad no se pueden implementar si no se conocen científicamente los roles que han jugado los hombres en las tramas de la dominación sobre las mujeres.
  2. Hay que prepararse bien, en el sentido de leer lo que se ha escrito acerca de las relaciones de género en teoría, epistemología y, sobre todo, los resultados de las investigaciones. Todas estas lecturas deben contextualizarse en los ámbitos en que fueron producidas. Esto permitirá saber en qué medida se pueden aplicar a los casos cubanos y, por la vía de los estudios comparativos, extraer las explicaciones esenciales de lo que ha ocurrido en Cuba.

    Primero hay que conocer las vivencias, los hechos de la actualidad y de la historia, y después aplicar los conocimientos teóricos, que tienen que estar muy actualizados. Es la única forma de no crear camisas de fuerza o de falsear el devenir, superponiéndole forzosamente teorías que son incapaces de explicar la realidad que se estudia.
  3. La perspectiva de género tiene un valor instrumental para analizar las relaciones económicas, políticas e ideológicas en una sociedad concreta. No se puede abordar ningún tópico sobre los comportamientos sociales sin tener una mirada de género. Hay que comprender el género dentro de las estructuras sociohistóricas, junto a las categorías de clases, raza y generaciones. Por ello siempre hay que trascender la descripción de lo que hacen los hombres y las mujeres. Hay que elevarse más allá de cómo ellos se piensan para comprender cómo unos y otros construyen sus verdades en los sistemas sociales concretos.
  4. Las personas que estudian las relaciones de género no pueden mantener una doble línea de conducta. Tienen que creer en lo que están estudiando, y cambiar en sus concepciones y actitudes más íntimas para poder ser genuinas y genuinos en sus estudios. Comprometerse con una perspectiva de género en la ciencia y en la vida es optar por dedicarse a estos estudios con pasión para producir cambios en las actitudes de las personas, en las políticas, en las producciones culturales, en todos los ámbitos de la vida. Quienes investigan las relaciones de género no pueden contentarse con publicar sus trabajos, sino tienen que hacer todo lo posible por poner a funcionar sus recomendaciones en los pensamientos y en las acciones de uno mismo y de los demás. No pueden admitir que ejerzan opresiones o represiones sobre los resultados de sus indagaciones.
  5. Cuando se aproximen a sus objetos de estudio, no pueden partir de criterios preestablecidos por muy consagrados que estén. Deben actuar sin prejuicios para no imponer sesgos a sus estudios.
  6. Deben ser creadores en todo el proceso investigativo, desde que formulan el diseño hasta que concluyen con las recomendaciones.
  7. Deben usar todos los métodos que faciliten la inclusión de todo lo diverso que se estudia en las relaciones de género. Deben emplear todos los métodos que epistemológicamente no contradigan los principios de un feminismo diverso e incluyente, marxista, que trascienda las relaciones de género y se interese por conocer a toda la sociedad.
  8. Hay que conferir protagonismo a las personas estudiadas, incluso a las que supuestamente desempeñan roles secundarios. Esto es válido también cuando se estudia la historia. Evita que predomine la voz de los investigadores. En los casos de estudios contemporáneos, se debe practicar la investigación/acción participativa.
  9. Es preciso lograr el balance entre el compromiso y el distanciamiento.

ANEXO: Trabajos sobre relaciones de género escritos por los investigadores de la muestra

NOTA: He cuantificado aproximadamente los trabajos sobre cuestiones de género que han escrito las personas a quienes entrevisté, estén publicados o no. En cada caso seleccioné hasta cinco títulos de estos trabajos, para que los lectores tengan una versión preliminar de las listas completas que aparecen en la versión de esta ponencia en soporte electrónico. He respetado la forma en que cada investigador(a) confeccionó sus listados.

Juan Carlos Alfonso Fraga. Sociólogo y demógrafo. Ha publicado como autor o coautor siete libros, informes y ensayos y doce artículos. Tiene seis artículos en proceso de edición.

. Características de la Divorcialidad en Cuba (Análisis Monográfico), Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. Coautor.

. Estudio  sobre la Evolución de la Fecundidad  (aplicación  del Método  de Hijos Propios) realizado como investigador en  CELADE, San  José  de Costa Rica, tomando los resultados del  censo  de Población y Viviendas en 1981, Editorial Estadística, La  Habana, 1985. Autor.

. Cuba: Cambio social y Conducta Reproductiva  (Libro  preparado conjuntamente con expertos internacionales y nacionales), 1994. Coautor

. "Rol masculino y Transición de la Fecundidad. El Caso Cubano". Ponencia presentada al Seminario Internacional de América Latina y el Caribe, sobre Salud Reproductiva (PROLAP), Brasil, 1996. Autor.

. "Cuba: Una Transición Demográfica, Temprana y Completa. El Envejecimiento Poblacional" (1999). Autor.

. "Cuba Escenarios Económicos y Sociales hasta el 2015. Parte Población". Ejercicio Prospectivo coordinado por el Ministerio de Economía y Planificación (2000). Coautor.

Mayda Alvarez Suárez. Psicóloga. Ha publicado 18 artículos y ensayos.

. Mayda Alvarez y Perla Popowski, "Mujer y poder: las cubanas en el gobierno popular. ¿Dónde se pierden las mujeres?" Informe de investigación. Centro de Estudios de la Mujer, Federación de mujeres Cubanas, 1999. Inédito.

. "Mujer y poder", revista Temas, No. 14, La Habana, Cuba, 1999.

. Prólogo del libro Género, Salud y Cotidianidad, Editorial científico-Técnica, La Habana, 2000.

. "Construcción socio-cultural de la masculinidad", ponencia presentada al IV Encuentro Iberoamericano Mujer y Comunicación, La Habana, 2000.

. Mayda Alvarez y otros, Situación de la niñez, la adolescencia, la mujer y la familia en Cuba. Editorial de la Mujer, La Habana, 2000.

Leticia Artiles Visual Bióloga y antropóloga. Tiene 12 artículos publicados y tres en proceso de edición.

. "Importancia de la conciencia de género para las políticas y los derechos ciudadanos", en fase de publicación, Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, Colombia. 2001.

. "Crítica desde la perspectiva de género al Índice de la equidad de la contribución financiera del Informe de la OMS 2000", en fase de publicación, Revista de Salud Pública, Universidad Nacional de Colombia. 2001.

. "Contribución de las relaciones de género a la determinación del síndrome climatérico". Tesis para optar por el título de Master en Antropología, Universidad de La Habana, 2001. Inédita.

. Navarro Despaigne, D., Artiles Visual, L., García Borrero, T. "Impacto de factores sociales en la frecuencia e intensidad del síndrome climatérico". En: Revista Ecuatoriana de Ginecología y Obstetricia. Vol. 5, No. 3, sept.-dic., 1998.

. Artiles, L., Despaigne, D., Manzano Ovies, B. "Climaterio. Cambios en la conducta sexual: ¿estereotipo cultural o disfunción biológica?". En: Sexología y Sociedad. Año 4. No. 10, mayo-agosto, La Habana, 1998.

María del Carmen Barcia Historiadora. Ha publicado dos libros y siete artículos.

. "Entre el poder y la crisis: las prostitutas se defienden". En: Mujeres Latinoamericanas: Historia y Cultura, siglos XVI al XIX, Casa de las Américas y Universidad de Iztapalapa, La Habana, 1997, tomo 1, pág. 263-274.

. Elites y grupos presión. Cuba 1878-1895. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1998.

. "La Historia Profunda". Revista Temas, La Habana, 1998.

. "Una mirada social a la familia. Su reflejo en censos y padrones (1870-1919)", Revista de Indias, no. 219, Madrid, 2000

. "El 98 en La Habana: Sociedad y vida cotidiana", Revista de Indias: Cuba 1898, No. 212, CSIC, Madrid, 1998. P. 85-100.

{Luisa Campuzano} Filóloga, ensayista. Ha compilado, presentado y escrito las notas de tres libros. Ha publicado treinta y un ensayos, artículos y reseñas.

. Mujeres latinoamericanas del siglo XX: historia y cultura. Luisa Campuzano (comp.) La Habana/México: Casa de las Américas /UAM‑I, 1998‑1999, 2 vol. (Colección Cuadernos Casa, no. 38, Serie Coloquios).

. "La mujer en la narrativa de la Revolución: ponencia sobre una carencia", en Primer Forum de la narrativa. Novela y Cuento. Ponencias, La Habana, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, 1984, s.p., ed. mimeografiada. (La II, III y IV partes de este ensayo aparecieron en Letras Cubanas, no. 8, enero‑marzo de 1988, pág. 132‑149; se publicó en Luisa Campuzano: Quirón o del ensayo y otros eventos, La Habana: Letras Cubanas, 1988, pág. 66‑104; fue antologado en Ana Cairo (comp.): Letras. Cultura en Cuba. La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1992, t. VII, pág. 85‑102; y publicado como apéndice en Mirta Yánez y Marilyn Bobes (comp.): Estatuas de sal. Cuentistas cubanas contemporáneas. La Habana: Ediciones Unión, 1996, pág. 351‑371; 2da. ed., 1998).

. "Las muchachas de La Habana no tienen temor de Dios", en ¿Y nosotras latinoamericanas? Estudos sobre gênero e raca. Heloisa Buarque de Hollanda (org). Sao Paulo; Memorial da América Latina, 1992 (Colec. Relatórios, Eventos), pág. 28‑33. (Este artículo también se publicó en Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, vol. XVI, no. 2, Toronto, invierno de 1992, pág. 307‑318; Papéis Avulsos, no. 37, CIEC, Escola de Comunicacao de la UFRJ, Río de Janeiro, 1992, 14 p.; en Casa de las Américas, año 32, no. 187, La Habana, abr‑jun. de 1992, pág. 128‑135; y acaba de ser antologado en Betty Osorio y María Mercedes Jaramillo (comp.): Las desobedientes. Mujeres de Nuestra América, Bogotá, Panamericana, 1997, pág. 65‑82). Hay traducción francesa.

. "Para empezar un siglo: antologías de escritoras cubanas", en Mujeres latinoamericanas del siglo XX: historia y cultura. Luisa Campuzano (coord.) La Habana/México: Casa de las Américas/UAM‑I, 1999, t. 1, pág. 9‑14.

. "El viaje que se repite: escritura y política del desplazamiento en la narrativa de Julia Alvarez", en Rita De Maeseneer (ed.). Convergencias e interferencias. Escribir desde los borde(r)s. Amberes/Valencia: eXcultura, 2001, p. 31‑37.

Digna Castañeda Fuertes Historiadora. Su trabajo sobre esclavas cubanas en el siglo XIX ha sido publicado en varios países.

. "Requetes judiciares des esclaves de sexe feminin au XIXe siecle a Cuba" en Actes du Colloque du 21 mai 1997. Universite des Antilles et de la Guyanes. Ed. Gilber Pago. Campos Schoelcher Martinica 1998 p. 30-41.

. "Demandas judiciales de las esclavas en el siglo XIX cubano" en Mujeres Iberoamericanas: Historia y cultura. Siglos XVI al XIX. Casa de las Américas, Ciudad de La Habana, 1997, tomo I.

. "The Female Slave in Cuba during the First Half of the Nineteenth Century" en Engendering History. Editors Verene Sheperd, Bridget Brereton and Barbara Bailey. Ian Randle Publishers, Kingston, 1995. p. 141-154.

. "Demandas judiciales de las esclavas en el siglo XIX cubano". Revista Temas No. 5, La Habana, enero-noviembre de 1996. P 60-66.

. "La mujer esclava durante la primera mitad del siglo XIX en Cuba". Revista Anales del Caribe No. 13, La Habana, p.53-70.

Ana Violeta Castañeda Marrero Graduada en Derecho Internacional.

. "Capacitación en género a los participantes en el proyecto productivo No. 5686 del Programa Mundial de Alimentos en la provincia Granma, Cuba". Tesis de Maestría en Desarrollo Social, FLACSO, Universidad de La Habana. 1998. Inédito.

. Con otras autoras, "Guía de capacitación en género", Editorial de la Mujer, La Habana, 1999.

. Con otras autoras, "Sisitematización de los Talleres de Capacitación en Género a los directivos del programa de Desarrollo Humano Local". En proceso de edición. 2001.

. "La capacitación en género. Una experiencia desde la educación no formal". Ponencia presentada en Pedagogía 2001. La Habana.

Nayibe Díaz Machado Socióloga.

. "Imagen de la mujer en la Trova Tradicional y en la Nueva Trova Cubanas", Trabajo de diploma, Licenciatura en Sociología, Universidad de La Habana, 2000. Inédito.

Elvira Díaz Vallina Historiadora. Ha escrito tres trabajos.

. "La mujer cubana: su presencia en la historia". Elaboración de un Diccionario biográfico nacional que caracterice política e ideológicamente a las combatientes contra la tiranía entre 1952 y 1958. Inédito.

. "La mujer revolucionaria en Cuba durante el período insurreccional. 1952-1958" Revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, No. 3, junio, 1997.

. "The Self Emancipation of Women in Cuba" en Global Development Studies, Winter 1998-Spring 1999. Vol. One, No. 3-4, USA.

María Isabel Domínguez García. Socióloga. Ha publicado siete artículos y ha escrito 12 ponencias relacionadas a temas de género.

. "Características de la Fecundidad en Isla de la Juventud", (F. Pedré y M.I. Domínguez), en: Revista Cubana de Administración de Salud, La Habana, 1985.

. "La Maternidad Temprana: Un Freno al Desarrollo de la Personalidad", en: Santiago 61, Santiago de Cuba, 1986.

. "La Mujer Joven Hoy", en: Revista Temas 5. La Habana, 1996.

. "Acceso a la educación y cuestiones de género en Cuba", en: Revista Bimestre Cubana 11, La Habana, 1999.

. "La mujer en el contexto de la sociedad cubana de finales de siglo", en: Revista El Gallopinto, Zaragoza, España, 2000.

Gladys Marel García Pérez Ha publicado tres libros y ensayos. Escribe otros nueve trabajos.

. "Armed Struggle, Workers and Guerrilla War" En Lynne Rienner, Insurrection and Revolution Armed Struggle in Cuba, 1952-1959, Boulder Publisher, Colorado-London, 1998.

. Memoria e Identidad: un Estudio Específico. Premio Ensayo, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1995.

. Género y descendencia generacional de colonos y esclavos en el valle de Yaguajay (siglos XIX-XX): El Cucuní, espiritismo cruzado y santería. Inédito.

. Género, Nación y Emigración: proceso que precede a la Revolución de 1959 Inédito.

. "Género, Historia y Sociología. Cuba. Siglo XX: Mujer y Revolución. Algunos apuntes sobre estudios de caso de familias a partir de la perspectiva de Nación y Emigración." Revista Santiago, Universidad de Oriente, No. 86, 1999.

Julio César González Pagés Historiador.

. "Historia de las mujeres en Cuba: del feminismo liberal a la acción política femenina", en Diez Nuevas Miradas a la Historia de Cuba, Valencia, Publicación de la Universidad de Jaime I, 1998, pág. 271-285.

. "Arquetipos femeninos en el inicio de la República. ¿Las mujeres incapacitadas para votar?", en Mujeres Latinoamericanas del siglo XX Historia y Cultura. México-La Habana. Casa de las Américas-Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztalapa. 1998. pág. 343-356.

. "El feminismo en Cuba del siglo XIX: ¿tendencia o movimiento?, en Boletín del Archivo Nacional, La Habana. Editora Política, 2001.

{Olga Mesa Castillo} Abogada y socióloga. Ha publicado cinco artículos y tiene un libro en proceso de edición.

. "Reconocimiento judicial del matrimonio: mito y realidad", en Revista Cubana de Derecho, No.3, 1991.

. "Participación y status jurídico-político de las mujeres en Cuba colonial (1492-1899)" En Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, No. 13, 1993.

. "Familia, género y derechos humanos en Cuba", ponencia presentada en el IX Congreso Mundial de Derecho de Familia, Ciudad de Panamá, 1996.

. "La situación jurídica de la mujer en Cuba", en el libro Diversidad y Complejidad Familiar en Cuba, editado por el Centro de Estudios Demográficos (CEDEM) de la Universidad de La Habana y el Instituto Iberoamericano de Estudios sobre Familia, Santa fe de Bogotá, 1999.

. Temas de Derecho de Familia, libro en proceso de edición en la Editorial "Félix Varela" de la Universidad de La Habana.

Susana Montero Sánchez Pedagoga y especialista en Lengua y Literatura Hispánicas. Tiene publicados un libro, ha sido la coordinadora de otro y ha escrito varios artículos. Su tesis doctoral está propuesta para su publicación.

. Narrativa femenina cubana: 1923-1958, Editorial Academia, 1985.

. Con el lente oblicuo. Aproximaciones cubanas a los estudios de género, coordinadoras Susana Montero y Zaida Capote, Editorial de la Mujer, La Habana, 1999.

Gryska Miñoso Molina Socióloga. Sus trabajos no han sido publicados aún.

. "Estudio de calidad de vida de personas viviendo con VIH SIDA con un enfoque de género", Instituto "Pedro Kourí" de Medicina Tropical, La Habana, 1996.

. "Estudio de calidad de vida de personas viviendo con lepra con un enfoque de género", Instituto "Pedro Kourí" de Medicina Tropical, La Habana, 1997.

. "Estudio de calidad de vida de personas viviendo con tuberculosis con un enfoque de género", Instituto "Pedro Kourí" de Medicina Tropical, La Habana, 1998.

. "Estudio de personas viviendo con VIH SIDA en una comunidad de ayuda mutua", tesis con la que obtuvo el Master en Sociología, Universidad de La Habana, 2000.

Sonnia Moro Parrada Historiadora. Ha publicado dos trabajos sobre relaciones de género.

. "Salsa de cubanas (como salsa para chocolate)", ponencia al evento "Mujer y Literatura", Casa de las Américas, febrero del 2000. Inédito.

. "Género e historia oral. Un camino para visibilizar a las mujeres" en Revista Revolución y Cultura, No.1, 1998 y en el libro Con el lente oblicuo. Aproximaciones cubanas a los estudios de género, coordinadoras Susana Montero y Zaida Capote, Editorial de la Mujer, La Habana, 1999.

. "La invisibilidad de las mujeres en la historia", en ¿Di, mamá, tú sabes qué cosa es género?, folleto, Magin-UNIFEM, La Habana, 1996.

. Mirta Rodríguez Calderón, Sonnia Moro y otras, Queda mucho por andar, PNUD, La Habana, 1995.

. Mirta Rodríguez Calderón, Sonnia Moro y Marta Núñez, "¿Es varón la Calabacita?", Revista Bohemia, No. 1988, La Habana.

Marta Núñez Sarmiento Socióloga. Ha publicado 21 artículos y tiene un libro inédito.

. "Case Study of Cuba: Women and the Economic Crisis", SWEC/1988/CS.2.9, September, 1988. United Nations Interregional Seminar on Women and the Economic Crisis, Vienna, 3-7 October, 1988, 26 pages.

. "La mujer en el período especial", Revista América Latina, Editorial Ciencia, Academia de Ciencias de Rusia, Moscú, 1993 (en ruso) pág. 66-72.

. "Enfoque de género: proposiciones metodológicas" en Revista Temas, No. 20-21, enero-junio 2000, La Habana pág. 147-153, y en el libro Jornadas sobre Políticas Sociales en el marco del MERCOSUR, editado por la Honorable Cámara de Diputados Provincia de Buenos Aires y el Centro Integral de la Mujer, La Plata, Argentina, 1998, pág.71-92.

. "Necesidades y valores nuevos en la identidad de género en Cuba", en el libro Cuba: Sociedad y Trabajo, compilado por el Dr. Julio Busquets y editado por el Ajuntament de Barberá del Vallés y la Fundació Comaposada, Barcelona, 2000. pág. 107-120.

. "Cuban Strategies for Women´s Employment in the Nineties: a Case Study with Professional Women", LASA 2000 Paper. 24 pages. "Estrategias cubanas para el empleo femenino en los noventa", revista Papers, Universidad Autonoma de Barcelona, No. 63/64, 2001, pág. 141-170; y en revista Caminos, No. 17-18, La Habana, 2000, pág. 46-63.

Niurka Pérez Rojas Socióloga. Ha publicado seis libros como autora principal o coautora y ha escrito dieciocho artículos editados en revistas y libros.

. El hogar de Ana. Un estudio sobre la mujer rural nicaragüense. Editorial Cienias Sociales, La Habna, 1986. Segunda edición 1990.

. Coautora con Mariana Ravenet y Marta Toledo, La mujer rural y urbana. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1989.

. "Prólogo" al libro Análisis de las investigaciones sobre la familia cubana 1970-1987. Colectivo de autores dirigido por Inés Reca. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1990. pp VII-XIV.

. Con Miriam García Aguiar "Mujer de campo: Campesina, cooperativista y obrera-cooperativista cubana". En: Mujer y Género: Potencial alternativo para los retos del nuevo milenio. Universidad Centroamericana, UCA, Nicaragua, septiembre de 1997, pág. 43-50. Y en Cooperativismo rural y participación social, compiladora junto a Ernel González y Miriam Rodríguez. Equipo de Estudios Rurales. Universidad de La Habana, Mayo 1997, pág. 208-220.

. Con Miriam García. "Algunas consideraciones sobre género y producción agraria en Cuba a través de estudios de caso". En Niurka Pérez Rojas, Ernel González, Miriam García (compiladores) Cambios tecnológicos, sustentabilidad y participación. Equipo de Estudios rurales, Universidad de La Habana, 1999. pág. 238-255.

Luis Robledo Sociólogo. Ha escrito cuatro investigaciones sobre relaciones de género, sin publicarlas.

. "Los homosexuales en Cuba: un estudio de caso", tesis con la que obtuvo el título de Master en Sociología, Universidad de La Habana, 2000. Inédito.

. "Las representaciones sociales sobre la prostitución en Ciudad de La Habana", Centro de Estudios de la Juventud, La Habana, 1997. Inédito.

. "Imagen de la mujer en la publicidad turística cubana: la revista Sol y Son", Trabajo de curso, 1993. Inédito.

{Norma Vasallo} Psicóloga. Ha publicado un libro, seis artículos sobe el tema y varias ponencias en eventos internacionales.

. "La influencia de la actividad laboral en la reeducación de la mujer reclusa". NWSA Journal 1993. Vol. 5 No. 3 E.U.

. "La evolución del Tema Mujer en Cuba". Revista Cubana de Psicología. Vol. 12 1-2 1995. La Habana Cuba.

. "Mujer y VIH. Una aproximación a los determinantes psicosociales del comportamiento sexual de riesgo". En Salud sexual y reproductiva Volumen II Ed CEDEM. 1997, La Habana Cuba.

. "SIDA y Representación social. Un acercamiento a su estudio en portadores jóvenes del VIH". En Salud sexual y Reproductiva Volumen II Ed. CEDEM 1997. La Habana Cuba.

. "La mujer cubana ante los cambios económicos; impactos en su subjetividad". En Hacia una mutación de lo social Europa-América Latina Egido Editorial. Zaragoza. Espana. 1999

. Subjetividad social Femenina en diferentes roles y generaciones. Ed Ciencias sociales. La Habana. Cuba. 1999.

Mirta Yáñez Filóloga, periodista y escritora. Ha publicado un ensayo, ha seleccionado trabajos para seis antologías y ha redactado las introducciones. Tiene publicados veintiún artículos, testimonios y entrevistas.

. Cubanas a capítulo (ensayo), Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2000.

. Selección e Introducción a Habaneras, Editorial Txalaparta, País Vasco, España, 2000.

. Selección e Introducción a Cubana, Beacon Press, USA, 1998.

. Selección e Introducción a Álbum de poetisas cubanas, Editorial Letras Cubanas, 1997.

. Selección, Introducción y notas a Estatuas de sal. Cuentistas cubanas contemporáneas, Panorama crítico (1959-1995), en colaboración, Ediciones Unión, La Habana, 1996.

Notas

[1] Mayda Alvarez, "Mujeres cubanas: problemas de estudio", revista Temas, No. 1, enero-marzo, 1995, La Habana; Luisa Campuzano, "Ser cubanas y no morir en el intento", revista Temas, No. 5, La Habana, 1996; Nara Araújo, "Otras viajeras al Caribe", revista Temas, No. 5, La Habana, 1996; Norma Vasallo, "Evolución del tema mujer en Cuba", Revista Cubana de Psicología, Vol. 12 1-2, 1995, La Habana; Carollee Bengelsdorf, "Terreno en debate: la mujer en Cuba. Un ensayo bibliográfico", revista Temas, No. 9, enero-marzo, 1997.

[2] Anuario Estadístico de Cuba 1986, Comité Estatal de Estadísticas, La Habana, 1987, Tabla IV.13, pág. 199.

[3] IBIDEM, Tablas XIII.10, pág. 521 y XIII.11, pág. 522.