"Ciertas lecturas de cuando era muy joven permanecen en mi memoria como detonantes de una explosión que vino a retumbar veinte años después. Hablo de aquellas especulaciones psicologistas de los sesenta, cuyo propósito era atribuir sospechas de homosexualismo a escritores de talla universal. Tuve picaros profesores de literatura que, para hacer más amenas sus conferencias, sumían la irreverencia de Sartre al señalar cómo los amoríos heterosexuales concebidos por Proust fallaban porque el famoso novelista militaba de lleno en las filas de la inversión erótica; la confusión de los sentimientos no era otra cosa que una doble proyección de las vivencias de Stefan Zweig: de joven el escritor austríaco debió tener una experiencia semejante a la del estudiante de su relato y luego otra como la del maduro profesor; la apasionada descripción de los encantos viriles del grumete de Moby Dick sólo cabía acuñarla a un hombre enamorado de otro hombre." (1)Y a partir de estas preocupaciones, nos introduce en cinco breves ensayos donde el tema de la homosexualidad en la literatura cubana de fin del siglo XX, básicamente la escrita por eso que la crítica ha llamado Narrativa Cubana del 90, no se propone como un motor para el posicionamiento de esta temática dentro de las demás, sino como una fenoménica que emparenta el desarrollo de liberalidad sexual adquirida por la sociedad moderna con esa liberalidad en el arte, como liberación de los tabúes. Es, en definitiva, la propuesta de que, una vez develados los traumas, los tabúes, el ser humano puede ser más libre, y que eso también puede encontrarse en las letras modernas. Este libro es como un árbol genealógico de esta zona temática: desde los primeros hasta los últimos, valorando cada aporte y lo que han significado para la libertad en el arte la caída de ciertas máscaras, la destrucción de ciertos muros moralistas, la mentira de una doble moral que condenaba el derecho a ser plenos, sin caer en una tendencia preocupante que sucede en los últimos años: en algunos países donde la intelectualidad homosexual ha logrado imponerse sobre la base de la calidad, y Cuba no es un escenario ajeno a este fenómeno, ha comenzado una discriminación contraria: no se considera buena literatura aquello que no esté escrito por, o dentro del tema gay, o en los cánones impuestos por la élite mandante en el panorama gay. Autores clásicos como Hernández Catá, Montenegro, Lezama, Piñera, junto a otros más recientes en nuestras letras como Pedro de Jesús, Jorge Ángel Pérez, Jesús David Curbelo, Miguel Ángel Fraga o Ena Lucía Portela, sirven de material de muestra al ensayista para esbozar su tesis: existe un quehacer propiamente homosexual en la literatura cubana; y ese quehacer homosexual no se debe a la casualidad. Es el resultado de un desarrollo de profundas transformaciones sociales en la mentalidad del cubano que no solamente se traslada y evidencia creativamente en las letras, sino en el cine, en el teatro, en la pintura. Deja claro el ensayista que lo que hoy sucede no se debe a un salto, sino a un proceso evolutivo que, mezclando nuestras raíces pacatas con los influjos del pensamiento social moderno, logra un perfecto ambiente para el desarrollo de las libertades de creación en éste y otros temas. Al cierre, Pedro Pérez anuncia:
"Como ya se habrá podido apreciar, no ha sido el análisis en términos de evaluación ideoestética el centro de este panorama, sino el toque anunciador de una estampida en la literatura finisecular cubana que cierra filas en la proclamación de renovar y conseguir una madurez hacia un discurso postmoderno, o si se prefiere, simplemente en la continuidad creativa de nuestras letras. El temor a la inmediatez en el acto crítico y el estar muy al tanto de lo inédito me hacen reservar otras indagaciones para otro momento, pues ya se encuentra en camino editorial un corpus ficcional inmerso en el tema que promete incluso tomar libros enteros -de cuentos, poemas, novelas- y además esperan ver la luz ensayos que de seguro ampliarán las perspectivas de abordaje y jerarquización de la sustancia misma a analizar. Quede pues este acercamiento como declaratoria urgente de empeño fundacional, balbuceos que anuncian la voz venidera y sus ecos." (2)
Notas: 1- Pedro Pérez Rivero. Del portal hacia dentro, p. 9. Editorial El Mar y la Montaña, Guantánamo, 2002 2- Op.cit., p. 42