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Noam Chomsky: El problema es de voluntad y determinación, no de oportunidades e ideas...
José René Roig , 10 de septiembre de 2003

1. Desde su posición de lingüista y politólogo, usted ha reflexionado varias veces sobre la función del lenguaje como modelador intencionado de la realidad social y política. ¿Cuáles son a su juicio las posibilidades reales del ciudadano común para formarse un pensamiento autónomo sobre las problemáticas del mundo contemporáneo, al margen de la visión manipulada de los monopolios de la información?

Yo no creo que sea un problema más difícil que elevar el nivel cultural o el nivel de conocimiento, incluso después de haber alfabetizado a los cubanos en las zonas rurales de Cuba. O sea, no hay nada de particular o de especial que alguien sepa: se trata fundamentalmente del sentido común, y si las personas pueden ser estimuladas a utilizar el sentido común propio y la inteligencia propia para analizar lo que tienen ante sí en lugar de subordinarse o reflejar los sistemas de poder; si uno logra librarse de la manipulación del lenguaje, entonces no será una prueba difícil.

En el discurso político casi todas las palabras que se utilizan tienen dos significados, tienen su significado literal y el significado que le dan los poderosos para golpear las cabezas de las personas, ahí está el desliz en la mayoría de las palabras que se utilizan actualmente. Por ejemplo, tenemos la palabra terror. Terror tiene una definición e incluso una definición muy específica dentro del sistema jurídico de los Estados Unidos, y una de las razones por la que yo soy tan despreciado por las clases educadas en los Estados Unidos, es porque yo utilizo la definición de terror presente en el sistema jurídico norteamericano, que es muy buena, y que dice en esencia que el terror es la amenaza calculada o la utilización de la violencia para intimidar a poblaciones civiles con fines ideológicos, religiosos y políticos. Es una buena definición, pero nadie la puede utilizar, porque si se utiliza se interpretaría inmediatamente que Estados Unidos realiza de modo oficial actividades terroristas, porque esta definición de terrorismo es muy similar a la de contrainsurgencia, que también se confunde con antiterrorismo, y no se puede llegar a la conclusión de que oficialmente Estados Unidos está cometiendo actos de terrorismo. Si se utiliza el término de manera literal también se llega a la conclusión de que Estados Unidos es uno de los principales estados terroristas y el caso de Cuba ni siquiera sería polémico. Estados Unidos es el único país del mundo que ha sido condenado por la Corte Internacional de Justicia por acciones terroristas en Nicaragua, y es de hecho el único estado del mundo que ha vetado una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que buscaba apoyar el fallo de la Corte a favor de Nicaragua en el caso del diferendo de este país con Estados Unidos. Sin embargo, insta a otros estados a regirse por el Derecho Internacional .Existe una larga lista de ejemplos. Por tanto nadie puede utilizar la definición oficial de terror y si se usa en la forma en que yo lo hago, entonces sería algo realmente impresionante. Estoy hablando de la definición literal, pero también existe otro significado del término que también se usa, y es el terror que ellos tratan de desarrollar contra nosotros. Se han producido muchos debates académicos acerca de esta definición de terror y realmente es difícil dar una que realmente se ajuste. Debo decir que no solamente se trata de los Estados Unidos. Esto es algo que tiene un carácter universal. Yo mencionaba a los nazis. Ellos utilizaban el término terror y lo aceptaban de igual forma. Ellos consideraban que lo que ellos estaban haciendo no era terrorismo. Estaban defendiendo gobiernos legítimos y a sus poblaciones contra el terrorismo. Entonces estaba el terror de la resistencia que trataba de defenderse en contra de los nazis. Esto es solo un ejemplo. Hay muchos otros términos que se utilizan en el discurso político y que se ajustan de la misma forma a estas definiciones un poco amplias. No hace falta un doctorado, solamente tener una mentalidad que funcione, y no es fácil tenerla, porque es necesario liberarse de las convenciones autoritarias y represivas que hacen que las personas se subordinen y esto se aplica en todos los campos de la vida, esto se cumple con la esclavitud, con los derechos de la mujer, con la liberación nacional o con cualquier otro tema. Hay que liberarse primero de las convenciones que reprimen y que provocan que uno se subordine a un determinado poder. Una vez conseguido esto, el mundo se hace extremadamente sencillo.

2. Dentro de la politología las percepciones del concepto de democracia que se manejan en los campos teóricos y prácticos son disímiles y a veces contradictorias. ¿En qué medida las articulaciones de ese concepto que predominan en la actualidad tienen en cuenta la acción participativa de los amplios sectores sociales? ¿No es esta una consideración que debería estar en la base de todo análisis del concepto de democracia?

La democracia es un sistema de elegir a una u otra persona. Eso fue precisamente lo que ocurrió en Brasil. El movimiento popular que se ha desarrollado durante decenios comenzó a crear las bases para un sistema democrático que pudiera funcionar realmente y lo mismo ocurre con la autonomía regional, con las asociaciones femeninas y con otros grupos que al final han logrado tomar decisiones importantes. Las democracias en Occidente realmente no tienen este carácter, cuando lo tienen es en limitada medida. Fundamentalmente se trata de sistemas políticos, en los que el papel de la población es apretar un botón cada cierto número de años y dejar los patrones importantes para las personas poderosas; pero por encima de ello hay que recordar que las decisiones respecto de las cosas que verdaderamente importan a las personas, están totalmente fuera de la arena política, entonces la democracia en el mejor de los casos es muy limitada y de hecho el problema de la toma de decisiones fundamentales, se encuentra en manos de corporaciones que están vinculadas a países poderosos y que nunca se someterán a la disciplina del mercado y por supuesto tampoco a la presión democrática. Este es el esfuerzo fundamental de lo que llamamos neoliberalismo, que trata de aumentar esta dominación mediante tiranías privadas incontables y reducir el escenario público a un sistema tan restringido que entonces ya no tiene sentido la democracia. Pero repito, estas no son leyes naturales, porque las corporaciones en su estado actual son creación de poderosos estados, y pueden ser desmantelados como cualquier tipo de tiranía y cuando se dan pasos en este sentido se produce una democracia funcional como la que usted describía.

3. La situación política actual se manifiesta como un contexto difícil para las acciones de resistencia a ese orden global regido por actitudes de dominación en los planos económico, militar e ideológico. ¿Desde su punto de vista, qué estrategias permitirían subvertir las injustas prácticas en las relaciones internacionales actuales y dar paso a mecanismos más equitativos y razonables?

Yo no pienso que el contexto sea particularmente difícil. Me parece, incluso en muchos sentidos, más fácil de lo que había sido en décadas anteriores. En primer lugar, existen en la mayor parte del mundo muchos movimientos populares de sustancial importancia que no existían antes y que están profundamente comprometidos con los aspectos centrales del actual orden mundial emergente. En general, hay un descontento enorme en la población mundial y Estados Unidos no es la excepción, no está bien enfocado y dirigido, pero ofrece enormes oportunidades para la organización. Están además, medios de comunicación que nunca antes existieron, como el correo electrónico, el cual tiene amplias posibilidades y no es el único. No obstante, la represión sigue siendo excesiva, aunque no es igual a como había sido en el pasado, incluyendo el pasado más reciente. Yo no creo, por ejemplo, que Latinoamérica experimente nuevamente los perfiles neonazis de la Doctrina de Seguridad Nacional o las sanguinarias campañas contra los movimientos insurgentes en épocas pasadas, al menos en un futuro previsible. Por estas y otras razones, la resistencia parece ofrecer más oportunidades, muchas de ellas bastante accesibles, como los esfuerzos educacionales y organizativos. Lo que me parece que esta faltando es la voluntad, no los medios.

4. ¿Qué posibilidades de desarrollo percibe usted para el pensamiento crítico en la actual coyuntura internacional?

Sobre el desarrollo del pensamiento crítico, la predicción es imposible. Al menos, hablando de desarrollos intelectuales importantes, esto es siempre imposible. El pensamiento creativo sigue senderos inesperados casi por definición. Tenemos alguna idea de cuáles son los problemas de la sociedad global y podemos trabajar para esclarecerlos mejor, para intentar resolver algunos muy reales, así como las propias diferencias entre gente que comparte valores e ideales. Respecto a lo que nos espera más adelante, me parece absurdo especular.

5. En la década de los 90 del pasado siglo, los proyectos de izquierda sufrieron un descalabro con la caída del llamado modelo de socialismo real en Europa del Este. En el contexto actual ¿cuáles considera los principales avances y dificultades de los proyectos políticos de la izquierda para la reconstitución de sus referentes ideológicos y para su consolidación como alternativa al modelo del capitalismo neoliberal?

No estoy completamente de acuerdo acerca de los efectos del fracaso del “socialismo real” en Europa. Creo que la izquierda por lo general ha malinterpretado seriamente la revolución leninista. Lenin y Trotsky eran marxistas ortodoxos y no creían que el socialismo fuera posible en una sociedad rural empobrecida y atrasada en alto grado (Marx en sus últimos años estuvo en desacuerdo, pero esas notas y escritos fueron básicamente suprimidos por las organizaciones y partidos marxistas urbanos, incluyendo comunistas y socialdemócratas). Ellos ansiaban una revolución en Alemania –en cuyo caso Rusia sería un lugar atrasado— impulsada por los centros industriales. Luego que ese intento fuera aplastado en 1919, Lenin retornó hacia una versión del capitalismo de estado, diseñado para llevar a la sociedad hacia un desarrollo por coacción, un sistema que luego Stalin convirtió en una monstruosidad. Del mismo modo ocurrió en otras revoluciones estatales, que combinaron rasgos del socialismo y capitalismo de estado. Cada una fue diferente, pero ninguna fue lo que yo creo debió llamarse “socialista”. La esencia primigenia del socialismo es el control de la producción por los productores. Nada más alejado de este concepto fue lo que ocurrió en las sociedades del “socialismo real”. Su colapso no fue un fracaso de la izquierda, en mi opinión, fue una apertura hacia oportunidades para continuar sin obstáculos el camino al socialismo. En cuanto a las alternativas al neoliberalismo, existen realmente muchas y ya todos las conocemos. Los sistemas con “estados de bienestar” de la socialdemocracia son alternativas limitadas que han resultado absolutamente irrealizables y que pueden expandirse, combinadas con otros métodos disponibles, incluso dentro de la estructura de las actuales instituciones, para desmantelar las características principales del neoliberalismo, las cuales son extremadamente frágiles: la desregulación de los mercados financieros y monetarios, los peores rasgos de la OMC como son las TRIMs y los TRIPs , los destructivos desarrollos del GATT , la deuda (la cual es una construcción ideológica, no un hecho) etc. Las alternativas son factibles dentro de las estructuras institucionales existentes, aunque hoy existe un reconocimiento creciente de la total ilegitimidad de las corporaciones que dominan el mundo económico, creadas por estados poderosos y protegidas por ellos. Por consiguiente no existe razón para abandonar las ideas de avanzada del socialismo moderno y verdadero (no el leninismo ni el maoísmo), basado en el control de la producción por los trabajadores, el control comunitario, las organizaciones federalistas, el desmantelamiento del estado, etc. No es difícil hacer una lista de alternativas al neoliberalismo partiendo desde las simples, pero importantes reformas para desmontar las estructuras represivas y coercitivas fundamentales. Nuevamente, lo que esta faltando es la voluntad y la determinación, no las oportunidades o las ideas.

 

(Traducción de CubaLiteraria)