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Krakatoa. Un desastre histórico

Bruno Henríquez, 23 de abril de 2010

"Cuando el peligro parece ligero, deja de ser ligero."
Sir Francis Bacon

Los medios de prensa nos traen cada día noticias de fenómenos geofísicos de tipo catastrófico, terremotos, huracanes y volcanes que causan daños en todo el planeta, pero a lo largo de la historia han ocurrido algunos de ellos muy notables. Por ejemplo, el volcán que ha producido la explosión más grande de que se tenga noticia, se recuerda por el nombre de  Krakatoa.

En 1833 ocurrió la erupción del volcán Perbuatán situado en la isla Krakatoa, la mayor del archipiélago de la Sonda entre Java y Sumatra1. Con unas dimensiones aproximadas de 9x5 km. estaba formada por tres cráteres volcánicos unidos: Rakata al sur, Danán en el centro y Perbuatán al norte. Había dos islas cercanas a Krakatoa, al noroeste una más pequeña llamada Verlaten (desierta en alemán) y hacia el  este la isla Lang (larga), además de otras más pequeñas. El archipiélago estaba deshabitado y solo de vez en cuando era visitado por algunos pescadores de Sumatra.

El 20 de mayo de 1883 la tripulación del barco de guerra alemán Elizabeth, vio salir del cráter del Perbuatán una nube con forma de hongo, esta se elevó más de 11 km. A pesar de hallarse lejos de Krakatoa sobre la cubierta caía ceniza sin cesar. Otros barcos y en la isla de Java observaron los mismos fenómenos durante varios días. En toda la región hasta Jakarta se sentían sacudidas subterráneas y se oían explosiones, mientras caía una lluvia de cenizas pero no muy intensa. El 27 de mayo, comenzaron a producirse explosiones cada cinco o diez minutos en el centro del antiguo cráter del Perbuatán; se levantaron columnas de vapor y de cenizas entre 2 y 3 km. La vegetación estaba cubierta de ceniza y polvo de piedra pómez, también llamado pumita. Más tarde disminuyó la intensidad de la erupción.

A mediados de junio el proceso se reanudó con más intensidad. El cráter principal del Perbuatán se había ensanchado de forma notable. El 24 de junio del cráter Danán comenzó a salir humo. El 11 de agosto el capitán de uno de los barcos descubrió tres cráteres grandes y muchos cráteres pequeños arrojando vapor y ceniza. Desde entonces se intensificó la lluvia de cenizas.

El día 26 amaneció despejado. Cerca de la una de la tarde empezó un ruido que se propagó hasta Batavia; por la noche se intensificó tanto que era imposible dormir en la ciudad. En la tarde desde el barco Medea, que navegaba por el estrecho de la Sonda se observaron columnas de ceniza de 27 a 33 km de altura. El primer tsunami se produjo a las 17 horas al derrumbarse las paredes del cráter.

Al anochecer, en el poblado de Lampongue, en la isla de Sumatra cayó una débil lluvia de cenizas. En Angere y en algunos poblados próximos que están ubicados en la costa de Java, inmediatamente después de la puesta del Sol, se produjo una oscuridad absoluta. Se oían sonidos muy graves. El mar estaba picado, lo que producía el hundimiento de embarcaciones pequeñas al lanzarlas contra la orilla. Se produjeron penetraciones consecutivas del mar que inundaron numerosas aldeas costeras.


Desde Krakatoa llegaban ruidos muy intensos y había frecuentes descargas eléctricas. La tensión eléctrica aumentaba en el aire: en los aparejos y mástiles de los barcos aparecían fuegos de San Telmo. El timonel del barco Berbice, declaró que apenas podía mantenerse en su puesto ya que cada vez que tocaba alguna de las partes metálicas del timón sufría una fuerte sacudida eléctrica.

Durante la mañana del día 27 se aclaró un poco, pero al rato volvieron a producirse las tinieblas que duraron 18 horas. Enormes masas de ceniza, pumita, escoria y barro pastoso se encauzaron hacia el estrecho de la Sonda. A las 6:00 a.m. el oleaje, con todo lo anterior, embistió las costas de las islas de Java y Sumatra.

Cerca de las 10:00 a.m. se produjo la explosión natural que causó el ruido más grande que se reporta en toda la historia; se pudo oír a una distancia de 4 800 km. Acompañando la explosión fueron expulsados de Krakatoa toneladas de materia volcánica: cenizas, rocas, pumita, lava; se levantaron olas gigantescas que barrieron las superficies de las islas2

Ciudades, aldeas, bosques, el terraplén del ferrocarril tendido en Java a lo largo de la costa, todo fue arrasado por una inundación terrible. Ciudades como Angere, Bentam, Merak y otras, fueron destruidas y su población sepultada. Algunos se salvaron de una manera sorprendente, al ser arrastrados por la primera ola, y volver ilesos a la costa.

Todo estaba en tinieblas y los pocos sobrevivientes trataban de buscar refugio cuando a las 10:54 se produjo otra explosión, tan intensa como la primera, pero sin tsunamis. La siguiente se registró a las 16:35 con un tsunami no muy fuerte. Durante toda la noche continuaron la lluvia de cenizas, las explosiones, la tempestad y la agitación en el mar; su intensidad iba disminuyendo, pero no se detenía. Al amanecer el día 28 el cielo volvió a despejarse y la erupción se debilitó, pero sin terminar. Se volvieron a producir explosiones en septiembre y en octubre; la última erupción fue el 20 de febrero de 1884. La erupción cambió totalmente la topografía del lugar y el hundimiento de la isla durante la mayor explosión fue el causante del tsunami asociado al volcán.

En 1927 nuevas erupciones produjeron una nueva isla en el mismo lugar; se conoce como Anak Krakatoa (hijo de Krakatoa). Se levantó sobre el nivel del mar en 1928 y en 1973 había alcanzado una altura de 190 m sobre el nivel del mar. 
 
El ruido de la explosión fue tan intenso que el destacamento militar de Mumbay (entonces Bombay) en la India salió a ocupar las posiciones de combate, pues pensaron que los estaban bombardeando. En Beisendorge, Isla de Java, a 150 km del volcán, en muchas casas las puertas y ventanas fueron arrancadas de sus goznes y se desprendió el estuco de las paredes. El estruendo se oyó en Manila a 2 000 km del Krakatoa, en Australia central a 3 600 km y en Madagascar a 4 775 km. La onda de presión originada por la explosión dio tres vueltas a la Tierra según se mostró en los registros barométricos de las estaciones meteorológicas y se le estima una velocidad de 1 000 km/h. La onda marina que se originó fue tan fuerte que recorrió todo el planeta. Las olas producidas por el terremoto submarino y el hundimiento de la isla que acompañó a la erupción alcanzaron una altura máxima de 35 m y recorrieron cerca de 13 000 km y causaron la muerte de más de 36 000 personas a lo largo de las costas de Java y Sumatra además de incontables pérdidas materiales.

Olas con mayor o menor intensidad, en dependencia de la distancia a Krakatoa, se observaron en toda la costa del Océano Índico: en Ceilán (Sri Lanka), en Isla Mauricio, cerca de Adén en la entrada del Mar Rojo y junto al litoral de la India, por todo el océano Pacífico y hasta la costa oeste de las Américas. En el océano Atlántico el tsunami llegó hasta las costas de Francia y el istmo de Panamá.

Además se presentaron otros fenómenos causados por la erupción sobre la atmósfera. A finales de agosto, el Sol apareció con una extraña tonalidad verde. Esto se vio al principio solo cerca de Krakatoa y más tarde a distancias cada vez mayores de la isla; así se observó en Sri Lanka, más tarde en Isla Mauricio, en la costa occidental de África, en Brasil y en Centroamérica. Se supone que esto es debido a la dispersión de la luz solar por las finas partículas de ceniza volcánica en las capas superiores de la atmósfera.

La temperatura media global del planeta bajó 1,2 grados Celsius durante el año siguiente, los patrones climáticos fueron caóticos por años y la temperatura no retornó a la normalidad hasta 1888.Debido a la inyección de dióxido de azufre en la atmósfera se incrementó la concentración de ácido sulfúrico en los cirros, las nubes más altas de todo el planeta, lo que aumentó también su reflectividad y evitó que la radiación solar llegara a tierra, con lo que se enfrió el planeta hasta que el azufre cayó en forma de lluvia ácida.   

Otro fenómeno asombroso fue el comportamiento de los crepúsculos, ya que eran de un color púrpura intenso que se mantenía durante mucho tiempo para ser sustituido por una oscuridad absoluta en la que difícilmente se veían las estrellas. Durante los tres años posteriores se seguían reportando efectos de brillos inusuales en los crepúsculos, que eran causados por la mencionada dispersión de la luz; la faz de la Luna apareció azul durante más de dos años.

Algunos investigadores han propuesto que el cielo rojo sangre que aparece en el cuadro El Grito de Edvard Munch, pintado en 1893, es una descripción exacta del cielo de Noruega después de la erupción. Munch había declarado: “de repente el cielo se puso rojo sangre… permanecí de pie temblando de miedo y sentí un grito interminable atravesar la naturaleza.”

Notas:

1 En los años 2004 y 2008 se produjeron en la misma zona terremotos, causantes de grandes Tsunamis, que causaron más daños que cuando ocurrió la erupción del Perbuatán, sobre todo porque la región estaba más poblada que en el siglo XIX.

2 Se ha especulado que algunos componentes volcánicos pudieron alcanzar la velocidad de escape (11km/s) y ser expulsados al espacio.


Referencias:
Henríquez Bruno. Chispas, llamas y estrellas: comentarios sobre el fuego. Ed. Científico Técnica, La Habana, 2005.

Rezanov, I.: La Atlántida ¿una fantasía o una realidad? Ed. Mir, Moscú, 1991.